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Jean Baptiste Grenouille nació en la mierda que siempre lo abrazó. La mugre y el fecundo olor de una pescadería ahogada en la marginación fueron el escenario de su alumbramiento. Su madre desinteresada e indiferente, lo expulsó con más fuerza que una resbaladilla a un niño colmado de vértigo y velocidad y lo abandonó pensando que había dado a luz a una bola de carne putrefacta y carente de vida. La fotografía sombría y depresiva ambienta un escenario que remueve una realidad tenebrosa que parece cercana.

Es muy peligroso y complicado adaptar un buen libro y lograr una enorme película y El Perfume: historia de un asesino, es una producción que logró consolidarse y emparejarse al clásico que es la novela del alemán Patrick Süskind.

Jean Baptiste Grenouille es un joven que se siente ausente, que tiene la poderosa habilidad de atrapar los olores y percibirlos con más agudeza que un sabueso. Su sensibilidad, por desgracia, lo lleva a descubrir que no es capaz de capturar su propio aroma, asumiendo que éste es el indicio más tangible y penetrante de la esencia humana.

Su obsesión crece de manera tan corrosiva, que mediante un método para crear aromas, absorbido por las enseñanzas de un excéntrico y elegante perfumista, comienza a asesinar mujeres y, al paso de los homicidios, comprende que la pureza del olor radica en la virginidad de las fenecidas.

La narrativa del libro y las imágenes retóricas y metafóricas son bien logradas en el filme que, sin temor a equivocarme, ha sido menospreciado por los defensores a ultranza de la pureza de la literatura y su inexacta y, a veces, hasta desafortunada incursión en el mundo cinematográfico.

Existen ejemplos capaces de comprobar que las grandes novelas también pueden ser enormes películas o que, incluso, mediocres textos pueden ser maniobrados de tal manera que la película supere a la creación original. Tal es el caso de La Insoportable Levedad del Ser; épica novela de Milan Kundera, que fue llevada al cine y que, mediante una actuación sobresaliente de Daniel Day Lewis, logró posicionarse como una película rescatable dentro del entorno de los amargados y agudos críticos cinematográficos.

El Perfume: historia de un asesino, es una historia que asciende y que refuerza cada uno de los conflictos con matices repletos de poesía y de historia universal.

La precaria situación de la Francia antes de la revolución,  la compra – venta de personas utilizadas como esclavos,  la sobresaliente e histórica profesión de las mujeres dadoras de placer y orgasmos y el arte y la fotografía, son elementos que encausan a la película hacia una posición envidiable y ejemplar para todos aquellos que se han atrevido a basar sus producciones con novelas que trascendieron a través del tiempo.

Para este domingo palomero, El Perfume: historia de un asesino, será una opción que alentará a leer, a escribir y, por qué no, a cometer cualquier atrocidad con tal de encontrarle un sentido a su existencia.

 

 

 

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