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35 mil se organizan como nunca en Nuevo León y marchan en contra de la evolución

Una fuente de Nuevo León declaró a Red es Poder las estadísticas de la marcha organizada en su estado y nos mandó fotos. Nos pidió que habláramos al respecto y para ello quisiera plantear una ironía, de las tantas que condenan al ser humano moderno:

Me parece que la razón principal del despliegue de masas en nombre de la familia es ésta excusa de que la familia «natural» es, únicamente, el hombre y la mujer, la mujer y el hombre, vagina y pene, barba y pechos. Para algunos, ésta combinación de cartas humanas es el póquer de la vida, y con el póquer de la vida en la mano es entonces cuando puede ser viable tener un niño, un perro, un pececito, un gato y un pajarito en la casa, todo eso y además la posibilidad de criarlos a todos esos de la manera más derecha y responsablemente posible. El hecho de que usen la palabra «natural», como de la naturaleza, me parece insensato, irreverente y erróneo, porque se refieren por supuesto a la posibilidad genética de que sólo el hombre y la mujer de manera biológica pueden procrear y criar, por las posibilidades que los diferentes sexos tienen para complementarse. La ironía es que la especie humana evolucionó de manera natural, ya sin comillas, del cerebro, y habiendo evolucionado una capacidad de razón, de convivencia, de autoevaluación y de introspección es como, biológicamente, el  humano se desprende de su entidad animal y se convierte en una especie que se independiza de la naturaleza en el sentido antropológico.

O sea que si se siguiera la pauta ésta de «lo natural», entonces también serían aceptables las guerras bestiales como muestra de superioridad del más fuerte o la violación como simple expresión de los impulsos sexuales animales o el asesinato como consecuencia del hambre y de la búsqueda del alimento para sobrevivir o la corrupción como la búsqueda del poder y de la dictadura, como para ser el rey de la selva o la reina de la colmena. ¿Y que no es todo lo anterior precisamente aquello a lo que, como sociedad, tratamos de escapar?

Pues sí, evolucionamos en el sentido de que podemos controlar los instintos y las costumbres animales. Se nos arrugó el cerebro y se nos multiplicaron las neuronas para poder constituir entidades sociales y leyes comprensibles y derechos humanos e ideales existenciales de vida. Con todo ésto, nacieron nuevas realidades, nacieron punks y emos y otakus y snobs y hipster y nacieron, también, homosexuales. Con todo ésto se gestaron nuevas normas naturales exclusivamente para los seres humanos con neocórtex que ya no entienden la vida con cosas tan sencillas como que el hombre y la mujer son la combinación «natural» perfecta.

Las parejas del mismo sexo NO (con mayúsculas y con signos de admiración) van a arruinar la vida de un niño, lo que SÍ (con mayúsculas y con énfasis) va arruinar la vida del niño es la sociedad que cree que esto es antinatural porque no es como funciona el cuerpo dado por la naturaleza. Creer así es un retroceso en el escalafón evolutivo, porque la pauta de evolución ya no va encaminada hacia la naturaleza per se, sino, más bien, hacia la razón, hacia la convivencia, hacia la autoevaluación y hacia la introspección.

Así que, por asociación de ideas, las 35 mil personas esas en Nuevo León marchan en contra de la evolución. Por eso deberían caminar de espaldas y de rodillas, deberían caminar en blusas y camisas de lino y luego en chalecos de piel de oso y después en taparabos. Deberían caminar erguidos, bípedos, luego más jorobados hasta que el cráneo se les ensanche y terminen marchando ya en cuatro patas hasta que les salga más pelo y se empiecen a parecer a los monos. Y así, que sigan caminando hasta que se regresen al mar y vuelvan a ser pequeñitos renacuajos ancestrales.

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