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Alta concentración de arsénico en el agua pone en riesgo la salud de los laguneros

El problema de hidroarcenicismo en los mantos acuíferos de La Laguna es un fenómeno que no ha sido negado por las autoridades ni por los ambientalistas que trabajan y hacen señalamientos de la región.

El arsénico es una sustancia utilizada en la fabricación de pigmentos, colorantes, pinturas, pirotecnia e impermeabilizantes y es uno de los 20 elementos más abundantes en la corteza terrestre.

Desde 1971, la Agencia Internacional sobre Investigación del Cáncer determinó que había una relación causal entre el cáncer de piel y la exposición al arsénico inorgánico en medicamentos, agua potable o en el ambiente laboral. Cinco años después la misma agencia comprobó que también tenía relación con el cáncer de pulmón. Además, desde 1993, la Organización Mundial de la Salud clasificó al arsénico como elemento cancerígeno.

En 1990, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua elaboró una investigación con el objetivo de conocer el origen y evolución del arsénico en el sistema acuífero de la cuenca que alimenta a la Comarca Lagunera, mismo que concluyó que la presencia del arsénico se originó por diversos eventos geológicos.

Los efectos nocivos del arsénico en la Comarca Lagunera se han podido demostrar a partir de estudios académicos. En 1986, la Universidad Autónoma de Coahuila tomó una muestra de 5,903 habitantes de la Comarca Lagunera, de los cuales 294 presentaron lesiones provocadas por el elemento químico, mientras que 15 reflejaron lesiones cancerosas, todos ellos del municipio de Francisco I. Madero.

Por otra parte, la norma internacional indica que se pueden consumir sin consecuencias negativas hasta 10 microgramos de arsénico por litro, cifra que dista de la norma mexicana, la cual indica que un humano puede tolerar la presencia de 25 microgramos de arsénico por litro de agua. Sin embargo, en algunas comunidades de la Comarca Lagunera, se ha analizado agua con una carga de hasta 122 microgramos por litro, como es el caso del Ejido “El Cariño”, en Gómez Palacio.

La sobreexplotación de los mantos acuíferos, y la profundidad con la que se tiene que perforar para extraer agua del subsuelo, ha convertido a la Comarca Lagunera en un foco de alerta por la alta concentración de arsénico en el agua. Cientos de laguneros, que consumen agua de la llave, están en plena situación de vulnerabilidad, por lo cual es imperante que se diseñen políticas públicas para resolver el problema que, si bien no es responsabilidad total de las autoridades, su omisión podría generar un importante problema de salud pública.

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