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Cinco obstáculos que pone el gobierno para obtener información pública

A partir de la primera «alternancia» encabezada por Vicente Fox Quesada, el gobierno en sus tres niveles se ha empeñado en difundir una imagen apegada a la transparencia. Los discursos y las promesas de los políticos en el mayor de los casos van ligadas a un contexto en donde la gente ya disfruta de mayor libertad, ya puede decir lo que piensa y ya puede hacer  lo que quiera. Al menos, eso dicen.

A partir de la creación de la Ley de transparencia y acceso a la información, se crearon ciertos protocolos para que cualquier ciudadano, independientemente de su oficio o profesión, pudiera tener alcance a datos de orden público por derecho constitucional, promoviendo así gobiernos más transparentes y disminuyendo poco a poco la opacidad y la corrupción arraigada en todo el sistema social y gubernamental. Al menos, eso intentaron.

En la siguiente lista, presentaremos cinco obstáculos que pone el gobierno para poder tener acceso a la información y que ésta a su vez satisfaga y resuelva la pregunta, responda claramente y envíe los documentos en un formato amigable y digerible.

Es necesario dar de alta un usuario

Para poder tener acceso a la información, el sistema  te pide llenar un formulario en donde recopilan tus datos personales como nombre, dirección, teléfono, correo electrónico, nombre de usuario, contraseña, ciudad y estado de origen. Con esto, el sistema gubernamental podrá saber quién pregunta, desde dónde lo hace y la intención que tendrá la información que se está buscando.

Cabe mencionar que la información se puede solicitar por medio de personas ficticias o pseudónimos, pero en caso de que el gobierno pida que se pase por los documentos, no se podrá hacerlo porque no habrá manera de identificarse.

Plataforma poco amigable

La falta de un diseño atractivo y lo diminutos de los iconos y opciones de la interfaz provocan que el usuario poco paciente se salga sin haber completado el proceso de acceso a la información.

Además, en caso de no haber anotado el folio de la pregunta, se vuelve muy complicada y tediosa la búsqueda de la pregunta y/o su respuesta, sobre todo si ya tienes mucha información guardada en tu sesión.

Tardanza en las respuestas

Al realizar la pregunta, el sistema te entrega una ficha en formato pdf donde te indica la fecha de expedición, el folio, una fecha alternativa de revisión en caso de que el sistema te vaya a pedir más tiempo para contestar y el plazo para responderte. En la mayoría de los casos, a menos que se cruce algún periodo vacacional, el tiempo de espera gravita desde los 12 días hábiles hasta casi el mes. Es muy importante señalar que estos son los periodos convencionales, hay ocasiones en las que tu respuesta puede tardar meses o incluso años.

Cuando la respuesta no satisface al solicitante, se puede pedir un recurso de revisión, con esta herramienta, obligas al gobierno a que te responda, pero esto hace también más larga la espera.

Rigidez en los protocolos para entrega y recepción de preguntas

Para enviar una pregunta, primero es necesario que la construcción de la misma sea precisa, específica y muy explicativa. Para dar un ejemplo, una solicitud de transparencia tiene que ser más clara que una explicación de una maestra de primaria. Si lo que se redacta no es claro o ambiguo o simplemente no cumple con las especificaciones que quienes responden exigen, simplemente, después de los quince días, te responderán que «no se encontró la información solicitada» o que «no obra documento».

Los sistemas de acceso a la información son requisitosos y exigen que quien haga la pregunta tenga una precisión de arquero en unos juegos olímpicos.

Otro siniestro que estorba en el camino hacia la información pública es el sujeto obligado, es decir, saber a quién dirigir la pregunta. Es muy común que rechacen la solicitud porque no se le envió la pregunta a la institución competente. Ellos, en lugar de canalizarte o señalarte hacia quién debería ser dirigida, simplemente te informan que estás equivocado y que debes formular nuevamente la pregunta, esperando otros quince días, claro, con el sujeto obligado correcto.

Por ejemplo, si quieres hacer una pregunta para conocer el presupuesto del DIF Torreón, pero la enviaste al DIF nacional, entonces éstos se amparan con la ley para no contestar y para señalarte que ellos no pueden satisfacer la duda presentada.

Formatos poco legibles o capturas de imagen

La mayoría de las veces el solicitante pide documentos que avalen una compra, un gasto, una enajenación, contratos, licitaciones, planes de trabajo y todo lo que tiene relación con la administración pública. Los departamentos de transparencia, quizá para hacer más complicadas las cosas o para ahorrarse trabajo capturando información, lo que hacen es tomarle foto a los documentos y enviarlos como imagen. Esto, para el investigador, resulta agobiante ya que a veces éste tiene que volver a capturar todo lo que viene en la misma imagen y entorpece las búsquedas de puntos clave dentro de los documentos.

Otra característica de las respuestas que ofrece el gobierno es que envía documentos de 300 o 400 páginas  y dentro de toda esa información el solicitante tiene que buscar lo que originalmente preguntó, entorpeciendo así los procesos de transparencia.

Como pueden darse cuenta, el acceso a la información en este país requiere el desarrollo de técnicas finas y puntuales, el sistema gubernamental, aunque esté obligado por la misma ley que ellos crearon, hace todo lo posible por entorpecer y hacer de una iniciativa democrática y ciudadana un proceso lerdo, cansado y atestado de burocracia.

Todos los mexicanos tenemos derecho a la información y es nuestra obligación exigir que los mecanismos sean más amigables para que todos, con sólo un click, podamos tener a la mano cualquier dato relacionado con la administración pública federal, estatal y municipal.

 

 

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