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Ejido Nueva California: abuso de autoridad, litigio innecesario y desatención de derechos humanos

Aquí en Torreón Coahuila existe un ejido que está en plena ciudad, se llama Nueva California y es la cuna de la injusticia porque es, también, el campo de guerra de varios campesinos quienes han sido inteligentemente desposeídos de sus terrenos. La semana pasada nos enteramos del hecho y aunque seguiremos investigando de manera específica cada una de las insolentes acciones que el gobierno les ha injuriado a las víctimas, por ahora habrá que enfrascarnos en la noticia de la verdad hablada:

Digo inteligentemente porque la movida del abuso empezó con la venta de las tierras de parte de los ejidatarios al banco, hace algunos años. Ellos adquirieron el dinero de la venta pero, por razones personales, decidieron hacer una reversión del trato con el banco, de manera que las escrituras fueron de aquí para allá, y aunque al final regresaron a las manos de sus dueños, los ejidatarios, algo sucedió en el proceso que los papeles se multiplicaron. Al hacer reversión del trato legal, los campesinos regresaron el monto monetario al banco y recibieron un recibo por ello, pero, por éste proceso, el Fideicomiso Fondo Nacional del Fomento Ejidal (FIFONAFE) presentó una demanda por los terrenos. Dicha demanda es el problema de todo, porque se quedó en litigio, que significa que el tribunal ejidal está deliberando, mañosamente, las fechas para llevar a cabo el juicio correspondiente y decidir si la demanda tiene lugar o no. Éste supuesto litigio debería congelar la posesión de las tierras hasta llegar a un veredicto, no obstante, las tierras están siendo usadas ya por el gobierno municipal para construir negocios y establecer rentas.

José Muñoz Gil es el que se pone al frente de su comunidad  y es el que fragua toda intención de honradez y legitimidad, es él quien tuvo que sufrir la pérdida de su madre, éste mismo año. Una mujer quien había vivido generaciones y quien se rehusó a dejar su hogar en el ejido, una mujer de cariño, querida por todos y admirada por la mayoría por su temple de seguridad y su regazo de cariño. Mujer que al vivir el estrés y la angustia de perder su casa, su terreno, toda su vida, bajó sus defensas ante la salud y su edad y cedió al final de una existencia plena e inigualable. Con la pérdida de su madre, José hereda la misión de concederle justicia a su familia y la obligación de salvaguardar la herencia de aquellas personas que por generaciones se han ganado su territorio.

En la batalla versus el gobierno, la primera contienda fue con el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de Torreón, hace un año, por entrar adrede en su territorio para construir y cobrar el transporte del agua hacia esos lugares. Así fue como captaron la atención del periódico Milenio Torreón, ellos publicaron una a nota al respecto y hablan de que SIMAS aseguraba tener las escrituras del territorio.

Con esa historia detrás, y con el temple de quien si no lucha se queda sin nada, José ha sufrido el maltrato de las autoridades federales quienes en febrero de éste año llegaron en sus trocas policíacas al lugar de reunión de los ejidatarios y les dieron las palizas ilegales de sus vidas para luego llevárselos a la cárcel algunos días. El abuso descarado no fue una obra de éstos policías que todavía, por orden, acosan al dueño de las tierras, el abuso fue directamente de gobernadores y mandatarios a quienes les interesa hacerse de un gordo capital con el territorio.

Ya con moretones y lágrimas y un miedo que no puedo imaginarme, José se acercó a quienes deberían de prometerle solución humanitaria: la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Éstos sacaron un avión de sus escritorios y se lo dieron al ejidatario, de manera que pudiera entender que no iban a hacer nada para ayudarle.

La desgracia que viven es una pena para todos, si no se hace nada, ni siquiera hablar de ello, toda la ciudadanía es cómplice del abuso y se vuelve parte inevitable de la impunidad y el agravio.

Para colmo de todas las cosas ya dichas, ésta minoría de campesinos está siendo asediada por un mal todavía peor: los candidatos a la gobernatura. Así es, cuando una facción pequeña de la sociedad sufre, son los falsos superhéroes los que salen como cuervos a circundar necesitados y a prometerles justicia tan sólo por sus votos en Julio. Pero qué, quién es para juzgarlos de acarreados, claro que tienen que buscar ayuda de algún lado, la desesperación es el motor de todo derroche de dignidad. Por eso sus actos, sus sufragios mal usados, son también consecuencia de la indiferencia torreonense que les da la espalda, y por ende, ellos dan la suya.

 

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