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El Debate: Duelo de razones y de pasiones

El debate es el ejercicio más democrático de una campaña, donde los candidatos del poder, tienen el mismo piso, para exponer ideas y contrastar diferencias. La meta es ganar la voluntad emocional de la ciudadanía en la batalla inteligente de las pasiones y las razones. La expectativa del primer debate entre demócratas y republicanos, dio cuenta que los grandes temas nacionales, en el lenguaje del raiting, son globales.

En la competencia de las percepciones, la balanza se inclinó a la certeza de Hilary, sobre la pasión de Trump. La inteligencia le ganó a la gesticulación y la experiencia al frenesí. La agenda temática del TLC, la pérdida del empleo de los trabajadores, por causa de la migración mexicana, la economía, la memoria pendiente en Irak, la crítica prejuiciosa hacia las mujeres, las omisiones fiscales, fueron ventana para argumentar en la síntesis del spot, la visión que se quiere para los Estados Unidos. Perspectivas distintas, interrupciones intolerantes, verdades incómodas, racismos, fueron signos que articularon la retórica del mensaje, donde la congruencia de lo que se dice y se ve, fue anclaje para significar expectativa de cumplimiento.

El reto por la confianza pública hizo del debate, un contraste de actitudes, donde las frases tuvieron mayor cálculo en la balanza demócrata, que en el temperamento republicano. La contundencia de Hilary se tradujo en la mejor respuesta del performance político, cuando habló de su preparación no sólo para el debate, si no para ser presidenta de los Estados Unidos. El encuentro de riesgos y oportunidades, definió la dinámica del contraste, que en voz de la demócrata, exhibió un republicano que se subió al ring, atrapado en la temperatura de sus propias emociones.

El equilibrio entre razones y pasiones, fue clave para ganar las percepciones en el debate, donde la sonrisa inteligente de Hilary inclino la balanza, mientras que el exceso de adjetivos y la crítica a la clase política, entramparon a Trump. El debate confirmó los ánimos del voto duro, pero también sumó la expectativa de los indecisos, que en este primer round, se inclinaron por la demócrata, sin embargo, hoy la contienda continúa cerrada.

90 minutos expresaron dos visiones de los Estados Unidos, que están presentes en la historia pasada y futura del imperio; dos lenguajes diferentes para ganar el corazón de los votantes, pero también dos momentos que confirman que Peña Nieto perdió con Trump y los mexicanos ganaron con Hilary.

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