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Coahuilenses fallecidos sin identificar, desaparecidos e indolencia

Editorial | @RedesPoder

Los coahuilenses fallecidos sin identificar y los que permanecen desaparecidos, continúan sufriendo la indolencia e intransigencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno.

De acuerdo con el informe «La crisis forense en México; más de 52000 personas fallecidas sin identificar», en Coahuila, no se conoce la identidad de 729 personas que perdieron la vida.

Este número pone a la entidad por debajo de la media nacional, pero de cualquier manera representa un lastre que fue provocado, en gran medida, por la indolencia y la frialdad de las autoridades, particularmente de la fiscalía estatal.

La crisis forense que vive el estado, tiene relación con la cruenta batalla entre integrantes del crimen organizado y agentes del Estado Mexicano durante la primera década del siglo XXI y principios de la segunda. Los asesinatos, torturas y desapariciones ya se habían convertido en temas habituales y cotidianos dentro de la retórica lagunera y coahuilense.

Fue, de esta manera, que cientos de cuerpos, enteros o en pedazos, comenzaron a aparecer en distintas partes del estado. Las zonas de exterminio como ejidos o zonas despobladas eran cementerios que hospedaban a los huesos de miles de personas asesinadas durante aquel tiempo.

Las autoridades, cuando realizaban los hallazgos, llevaban los cuerpos a la Semefo y, en caso de no ser identificados, los enviaban directo a las fosas comunes sin tomar muestras ni tomar previsiones.

Fue, de esa manera, que las fosas comunes de los panteones públicos se comenzaron a llenar de cuerpos sin nombre.

Mientras familiares de personas desaparecidas buscaban por todos los medios posibles a sus seres queridos, cientos de restos humanos descansaban apilados, unos sobre otros, en espacios comunes dentro de cementerios públicos. Esta dinámica, empujada e impulsada por la Fiscalía General del Estado de Coahuila, generó, en gran parte, la crisis forense que hoy estamos enfrentando.

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¿A quien culpar? Sin duda, el clima de violencia y la delincuencia son factores que provocaron este fenómeno. Sin embargo, las autoridades, tan frías, insensibles y poco profesionales, como casi siempre, en lugar de ser precavidas, optaron por apilar cuerpos sin identificar en fosas comunes. No les importó el dolor de las familias, ni el destino de las víctimas.

¿Cómo reparar el daño de algo así? Sin duda, la deuda de las autoridades con los familiares de personas fallecidas sin identificar es gigante y, seguramente, ni el tiempo podrá remediar el dolor ocasionado por el desinterés generalizado de quienes nos gobiernan.

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