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Los mexicanos, principalmente de las regiones noreste y occidente del país, enfrentamos un problema igual de grave que la propagación del coronavirus: el oportunismo político.

La solidaridad y empatía que por un lado estamos llamados a abrazar en estos tiempos pandémicos chocan con el protagonismo, la ambición e intereses de nuestros gobernantes.

Si usted vive en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Jalisco seguro ya adivinó de qué va este pequeño texto, pero de igual forma queremos hacerle el llamado a una reflexión más profunda.

Desde la declaración de emergencia por el covid-19 hace más de un mes, los gobernadores de esas entidades han comenzado a acaparar los reflectores de los medios de comunicación, ellos se venden como los visionarios y adelantados a una torpe respuesta del gobierno federal ante esta crisis.

Tienen razón en que el gobierno federal ha cometido muchos errores en el tratamiento de esta emergencia, pero ellos al querer verse rebeldes también y de cara a las elecciones de este año y el siguiente, quieren aprovechar para hacerse presentes o bien buscar evadir la austeridad republicana impuesta desde hace casi dos años.

Jaime Rodríguez Calderón «El Bronco» de Nuevo León; Francisco García Cabeza de Vaca de Tamaulipas y Miguel Ángel Riquelme Solís de Coahuila conformaron un bloque para reclamar acciones del gobierno federal ante la crisis. No tendría nada de malo siempre que ese fuera el interés real y no nada más mediático.

A través de su «unión» contradicen las órdenes del gobierno federal al imponer medidas restrictivas al tránsito interestatal y exigir el uso de cubrebocas.

Resulta absurdo establecer que regular o reducir el tráfico de automóviles entre las entidades abone y ante la situación que vivimos no existen las formas o medios para salir con fines recreativos, sino laborales o de extrema necesidad. Lo mismo pasa con el uso de cubrebocas, que la propia Organización Mundial de la Salud descartó que sirvieran de forma masiva para prevenir los contagios y, al contrario, esto fomentaría el desabasto de insumos para el personal médico que atienda la pandemia.

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Los gobernadores se reúnen cada semana para coordinar acciones en la región y de esa forma frenar contagios del covid-19. Las juntas resultan relevantes e importantes siempre que se promueva el trabajo y no la grilla.

Una de sus principales exigencias recae en una modificación del pacto fiscal, es decir, la forma en que se distribuyen los recursos de la federación entre las entidades, aunque a su vez está llena de sinsentido. Está bien la propuesta, pero el convenio tiene décadas establecido, ¿por qué exigirlo ahora en medio de una crisis de salud?

Lo que queda claro es que los mandatarios quieren protagonismo y puede traducirse en ganar adeptos para sus organizaciones políticas de cara a los futuros comicios, además de romper la escasa entrega de diversos recursos.

En el caso del mandatario coahuilense, no es nuevo escucharlo alardear sobre exigencias al gobierno federal. El priista tocó el tema del pacto fiscal y la necesidad de que la entidad recibiera más recursos desde hace tres años en su campaña, sin embargo, sus palabras quedaron en el aire y una vez que obtuvo el triunfo (bastante cuestionado como muchos recordamos) olvidó el tema.

Hoy en el umbral de las elecciones para renovar el Congreso del Estado retoma la idea con una exigencia que llama respetuosa, pero necesaria. Curioso si tomamos en cuenta que las encuestas preliminares al proceso daban una ventaja sobre el tricolor a Morena en varios de los distritos del estado.

El ánimo desde luego no es defender al partido del presidente Andrés Manuel López Obrador y que diseccionaremos pronto porque los legisladores morenistas han sido omisos en su papel clave en esta contingencia, sin embargo la fórmula electoral de Riquelme Solís se repite cada tres años.

En el caso de «El Bronco» y García Cabeza de Vaca sabemos que sus entidades y el resto del país tendrán comicios en el 2021 y un actuar de oposición al gobierno les vendría bien.

En el occidente tenemos al gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, quien insiste en confrontarse con el gobierno federal para la búsqueda de su candidatura presidencial en el 2024. Su actuar es explicable porque siguió esa ruta cuando era alcalde Guadalajara, al entablar una constante disputa mediática con el mandatario que lo antecedió. Ahora lo hace con el argumento de que realizar pruebas rápidas permitirá frenar el virus, aunque no toma en cuenta que no hay certeza de su uso y no hay un aval oficial internacional para eso.

Alfaro Ramírez tiene en común con sus homólogos del norte y cree que la mano dura le ayudará y por eso decretó que desde hoy los cubrebocas serán obligatorios, además de que habrá sanciones para quien ande en la calle sin motivo.

Ante el comportamiento de nuestros gobernantes hay que preguntarse qué debemos hacer y accionar en el futuro. El coronavirus también debe replantear la manera de hacer política e impedir que se lucre con la tragedia en todos los niveles.

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