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Lo cotidiano

La educación es un niño violentado

La educación de México es una niñita pequeña, inocente y que ignora muchas cosas. El gobierno de México es el padre quien la golpea, moja la toalla y la estrella contra los cachetes de ella, luego se saca el cinto y con la hebilla de plata en forma de pistola, le abre la boca. Así, la educación en mi tierra es abusada, pero lo que hace es ir a la cama después de la golpiza, y rezarle a Dios que no vuelva a pasar, pide clemencia por la noche siguiente.

Eso es, nuestro pueblo y el gobierno, o sea todo México, está violentando la educación de las generaciones actuales y las siguientes. Le hemos dejado un moretón al ojo educativo, y por ello poco a poco éste deja de vernos y deja de importarle el desarrollarse en las mentes de los que habitan las ciudades aztecas.

Lo digo porque ayer justamente se han puteado a la educación de nuestro país que está en pañales, violencia infantil. Lo hicieron un montonal de maestros y de estudiantes que no doblegan sus voces y las crecen conforme caminan por Reforma, se esfuerzan por gritar cada vez más fuerte, que los escuchen es la misión a cumplir, buscan justicia; y nadie debería de desacreditarlos, la razón por la que hacen lo que hacen es en busca de lo que cualquier superhéroe buscaría, justicia por la dignidad humana. No diré, para nada, que el gobierno es el padre autoritario con buenas intenciones, que reprime al pueblo con tal de mantener la tranquilidad y «hacer lo mejor para ellos»; tampoco diré, de ninguna manera, que hay que respetar las decisiones de los que se autonombran jefes de México. Todo eso ya lo sabemos, nuestro gobierno es un chiste, es el contenido de un baño público en Tepito donde no funciona la palanca y toda la mierda se adhiere a las paredes de la taza, da asco pensar en sus decisiones y en la cantidad inmensa de groseras convicciones.

La cosa es que el enojo del pueblo se ha torcido, ya es nada más que la excusa del iliterato para armar revuelta, para divertirse en las calles, para ser vistos, para hablar en altavoces y berrinchear a un gobierno que no les hace caso. Eres un niño, pueblo mexicano, debes madurar. «La educación es del pueblo», claro don rebelde, la educación es tuya, y de tus hijos y de tus vecinos; pero qué piensas, ¿que la educación es un concepto que sólo cabe encima de un pupitre y con un profesor al frente? Inocente, no es así, el educarse es tomar un libro y leerlo, es el hacer que tu hijo haga lo mismo, es el fomentar la motivación de interesarse por saber más. Señora profesora michoacana, señor maestro abusado, no te defiendas con la excusa de que la educación puede privatizarse. No, mis hermanos mexiquenses, la educación, como el aire que te gastas cantando que se muera el presidente, es inacabable, es tuya porque tu cerebro se ha evolucionado de tal forma que así sea.

La marcha berrinchuda es un gesto típico de la bebé inocente, acá en mi país todos cierran los brazos, sacan la lengua y se niegan a comer papilla. No me malentiendan, veo su dolor, y lo comprendo afortunadamente, pero ese ardor que sienten ha sido constante en la historia de nuestro territorio, abuso de poder es sólo el cuento más común de los pieles morena. Si algo nos dice el pasado es que para lograr algo se necesita sangre, necesitas luchar pueblo, agárrale la escoba a la señora de la esquina y rómpela a la mitad de modo que tengas con qué herir al represor y le puedas sacar toda la pus a Los Pinos, como ha sucedido en nuestro pasado por mucho más de mil años.

O si no, si el cerebro te da para más que la bestialidad y la matanza, piensa niño mío, y crea la estrategia más inteligente para derrotar a un gobierno que es estúpido por creerse divino. Díganme, si somos tantos, ¿que no podemos todos derrocar a un estado semieducado pensando de una manera no violenta? Yo pienso que sí, y pienso también que si vamos a hacer una marcha, porqué no hacemos una donde eduquemos a aquellos que no están educados, porqué no se juntan todos a aprender. Porqué no mimamos a la educación del mexicano, la criamos, le damos teta y la tapamos en las noches, para que crezca sana y segura de sí misma, para que su estabilidad sea permanente y ya no dependa de su papi el gobierno.

Mi propuesta es que dejemos las acciones inútiles, y las marchas; para que sofoquemos la imbecilidad, del gobierno y del pueblo chipil. Así entonces sí se sabrá que la educación es pública por naturaleza y nunca privada por nadie.

Ah, y no creas que no te vi entre tanto relajo, Morena, PRD; no creas que aquellos que observamos la historia no los hemos notado a ustedes, bestias partidistas que abusan del alboroto. Mi consejo para vosotros es que no exploten al ignorante, edúquenlo, si es realmente su cometido como líderes; o si, como buscadores de poder van a vanagloriarse en sus chaquetas mentales políticas, háganse a un lado y jueguen a la sillita del águila en privado. Hay cosas más importantes, como la educación y el progreso, cosas de adultos que a ustedes no les interesan.

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