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La Mars, un resultado predecible

La dieciseisañera más conocida en los últimos días, y más rechazada, es un resultado predecible de su generación. Por supuesto que su decisión iba a ser la de dejar la escuela: el ambiente en el que creció promulga la pseudolibertad y el aparente fastidio que conlleva el trabajo y el servicio.
Quizá muchos no lo han notado, pero el contexto en el que crecieron los más jóvenes fue de un masivo ataque al sedentarismo y a la estabilidad. Anuncios, propaganda, películas, series, novelas, todos esos han explotado comercialmente la idea de una supuesta libertad interior. Ahora resulta que para la mercadotecnia la felicidad está en el valemadrismo, en el placer instantáneo, en el “vivir la vida aquí y ahora”; cuando hace algunos ayeres lo comercial era vivir en familia, conseguir un trabajo exitoso, dinero y posesiones.
Por eso La Mars no está mal, ni está bien, ella es otro de los síntomas de una sociedad que está vomitando el exceso de mercadotecnia y de influencia comercial; una sociedad confundida que no sabe qué significa la libertad propia: pensar por uno mismo.
No entender este resultado psicosocial predecible puede ser dañino. Algunos de los líderes de opinión ahora insultan y maldicen a la joven por haber tomado la peor decisión de su vida; la atacan, promoviendo el rechazo a la libre expresión y el descontento nacional con las nuevas generaciones.
Un síntoma nunca ha desaparecido con tal sólo quejarse y con desprestigiar los signos de la patología; desaparece cuando el origen del malestar es abordado, es decir, cuando es estudiado, analizado, evaluado y arremetido con prácticas efectivas y sesudas que detienen la enfermedad y ayudan a fundamentar métodos de prevención.
Aquella o aquel que avienta regaños y repudios se conforma con hacer nada. Sin embargo, aquel o aquella que enseña a pensar, a filosofar, a dudar y a cuestionar, pienso yo, es quien en realidad contribuye al progreso.
La verdad es que me alegra que esta chica sea viral, me alegra que haya puesto en la mesa una temática que necesita ser hablada. Nunca hay que evitar recordar que si algo es viral es porque está de más en la sociedad, hay exceso de ello, y las figuras que representan este virus no son para odiarse, son para estudiarse.

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