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Sobre la primera parte del mentecato nacimiento del Sistema Anticorrupción en Coahuila

La verdad es que la Constitución del país y la propia del Estado debería ser suficiente para combatir la corrupción. Crear una ley y comités y comisiones y titulares para vigilar la corrupción está de más. Que incómodo saber que nuestros políticos son tan mano larga que hay que estarlos checando con tal de que no se nos vayan a la caja grande a agarrarse un sueldo extra. Y todavía agarrar otro tanto para divertirse aventando los billetes al aire y esperando a que los más vivos se agachen a recogerlos.

Todo empieza cuando se aprobó la Ley del Sistema Anticorrupción de nuestro queridísimo estado con perfil de anciano. Desde entonces, muchos de los que conocen el Sistema Nacional Anticorrupción sabían que éste, local, venía naciendo mal, que se iba a enfermar y que una vez que se gestara iba a hacer más mal que bien.

La iniciativa que se presentó el 13 de Junio de 2017 fue escupida por Rubén Ignacio Moreira Valdés, el ejecutivo del Estado que tiene temblando de los bolsillos a todo su estado, tanto que su familia es maldecida cada que al ciudadano de a pie le toca pagar sus impuestos, porque bien sabe que su dinero tan bien ganado va a terminar pagando la renta de algún departamento en Miami o en alguna cuenta secreta en Mónaco.

Y bueno, una vez que la iniciativa fue sin duda aprobada y decretada. El Sistema Anticorrupción en el estado norteño se empezaría a construir bajo la tutela del arquitecto, ingeniero y maistro Rubén, quien, primero que nada, se encargaría de elegir a sus cinco magistrados de cabecera para protagonizar por quince años seguidos el ejercicio legal del Sistema Estatal Anticorrupción dentro del Tribunal de Justicia Administrativa y, claro, con derecho a reelección: Sandra Rodríguez Wong, María Yolanda Cortés Flores, Sandra Luz Miranda Chuey, Marco Antonio Martínez Valero y Alfonso García Salinas.

Tristemente para Rubén, unos de sus ciudadanos quisieron involucrarse en los planes que tenía para pretender transparencia en su administración. Y, lo peor: ciudadanos de los más adinerados del territorio, todavía más peligrosos que nosotros los demás.

Pronto comunicados de la Alianza Anticorrupción Coahuila llovieron en las redes, exigiendo honestidad en el proceso y haciendo públicos a diestra y siniestra cualquier maña que pareciera maña y que no pareciera.

Después de unas semanas la convocatoria para el Comité de Selección saldría el 20 de Julio del mismo año. Invitando al pueblo a inscribirse para formar parte de los nueve ciudadanos incorruptibles que tendrán como tarea elegir a otros cinco ciudadanos que sean expertos en transparencia, fiscalización, rendición de cuentas y anticorrupción y que, por supuesto, sean también indudablemente incorruptibles, como ellos mismos; para el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción: la cereza del pastel, el núcleo del planeta, la fuente de energía.

La convocatoria fue turbia y, antes de cerrarse el 3 de agosto, el Congreso decía que había pocos concursantes, luego se dijo que 70; finalmente fueron 51. 20 de Instituciones de educación superior y 31 de las Organizaciones de la Sociedad Civil.

Éstos fueron invitados al intimidante Palacio Legislativo “Venustiano Carranza” y arremetidos por los diputados de la sesión permanente con preguntas sobre su futuro puesto. Algunos candidatos fueron más atosigados que otro. ¿Preferencias?

Mientras tanto, una segunda convocatoria entra en proceso: el Fiscal Anticorrupción. Cuatro candidatos, dos de dudosa procedencia, otros dos que suenan a relleno. El favorito: Jesús Homero Flores Mier, presidente del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información y probablemente el compañero de carnes asadas favorito del ejecutivo Rubén Moreira.

Por si fuera poco todo lo dicho, los medios permanecen callados; una nota por ahí, otra por allá, pero nadie habla del proceso. Tan mudo está el tema que incluso si algo trunco llegara a suceder, toco madera, nadie se enteraría: quizá sólo alcanzaríamos a escuchar el eco retumbante del ciudadano promedio: “este país está de la chingada, nada se puede hacer”.

Hoy jueves 24 de agosto las cartas todavía no se enseñan. Todas las asociaciones civiles involucradas están a la espera de que los candidatos sean elegidos; ya listas con sus soldados abogados más careros para ampararse en caso de que el congreso sea tan grosero como para elegir a los funcionarios de anticorrupción que más le convengan al gobernador.

Muchas preguntas quedan por resolver, pero por lo pronto la historia del nacimiento del Sistema Estatal Anticorrupción de Coahuila se queda en continuará. Esperando que el desenlace sea poco dramático y más bien benéfico para un territorio tan lastimado por la mala política.

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