Portada Reportaje
Image default
Lo cotidiano

Las balas que silenciaron plumas

México, según los últimos reportes entregados por la Organización de las Naciones Unidas y por la Academia Interamericana de los Derechos Humanos, es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, incluso por encima de Siria, nación que vive una cruel y sádica guerra civil.

Los datos que ha recopilado la Fiscalía Especial de los Delitos contra la Libertad de Expresión señalan que, en lo que va del siglo XXI y hasta marzo de 2017, en México han matado a 104 periodistas, casi dos comunicadores por año.

El mismo informe, difundido por el periódico El Universal, agregó que el 99.8% de esas agresiones quedaron impunes y que sólo tres de esos casos fueron sentenciados por un juez federal.

En este mismo reportaje publicado en marzo de 2017, relataron que los estados más peligrosos para los periodistas son Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas, casualmente estas fueron regiones azotadas por el crimen organizado y los ex gobernadores de las tres entidades se encuentran encarcelados (Javier Duarte y Tomás Yarrington) o prófugos de la justicia (César Duarte).

Es importante aclarar que el documento de la Fiscalía no tomó en cuenta las amenazas que diariamente sufren ciento de reporteros del país y que nunca salen a la luz pública por temor a que sean ejecutadas.

La violencia, por otra parte, no es el único método efectivo para callar bocas, el principal artefacto que ha corrompido y sepultado el ímpetu informativo y profesional de cientos de revistas, portales y periodistas es el dinero. El gobierno en sus tres niveles, con una estrategia grotesca y derrochadora, ha gastado millones de pesos en publicidad oficial que, además de alimentar las nóminas de gigantes de la información, así como también de pequeñas gacetas informativas, ha influido en las líneas editoriales de cada una de estas empresas periodísticas.

Esto, como consecuencia, ha minusvalorado el trabajo y el valor que tiene un reportero para una comunidad, ha convertido y transfigurado la imagen de los periodista en un publirrelacionista sin criterio, sin valor, sin dignidad y sin ética profesional.

Nombres como Dávid Páramo o Ricardo Alemán o Ciro Gómez Leyva o Carlos Marín o Joaquín López Dóriga o José Cárdenas o Pablo Hiriart o en un medio más local Ángel Carrillo o Jorge Torres son el ejemplo más claro de cómo hacer para convertir la figura de un periodista o de un medio de información en una plataforma servil y mercenaria que se ocupa sólo de facturar y de engañar a la gente por medio de editoriales amables hacia quienes les pagan y duras contra la oposición y los enemigos de sus clientes.

El día del periodista debe ser utilizado para reflexionar y entender que los medios de comunicación debemos de ser un instrumento de libre expresión, un vehículo y un canal que ayude a construir sociedades más democráticas, más informadas, más educadas y más reacias hacia la corrupción y la doble moral que está encarnada en la estructura gubernamental que rige a nuestro país.

Enrique Peña Nieto, sólo en cuatro años de gobierno, gastó 37 mil 725 millones de pesos en publicidad oficial. Este gasto, como efecto, vulnera a la libertad editorial de los medios de comunicación y domesticó a innumerables comunicadores y medios informativos que, enamorados del dinero y del poder, están dispuestos a todo con tal de satisfacer sus vidas materiales.

Para que el dato sea más contundente, según el portal Animal Político Peña Nieto gastó alrededor de un millón de pesos por hora en propaganda desde que tomó posesión como presidente de la república, esto, sin mayor empacho, se puede etiquetar como represión al libre ejercicio periodístico.

La pólvora silenció a un centenar de periodistas desde el inicio del nuevo milenio. Hoy, para simular un intento de estado de derecho, el gobierno federal ha invertido millones de pesos en publicidad oficial para domesticar a las principales líneas editoriales del país.

Este cuatro de enero, más que nunca, debemos recordar que aún existen muchos periodistas valientes y comprometidos con su profesión y que, a pesar de las amenazas y de malos sueldos y de rupestres condiciones de trabajo y de un duro señalamiento de la sociedad siguen en pie, reporteando todos los días, redactando todas las tardes y asumiendo una firme e indómita posición que ayude a construir una verdadera sociedad democrática.

Foto de portada de www.animalpolitico.com

 

Artículos Relacionados

Vinculatoria o no, la revocación llegó para quedarse

Editorial

De enero de 2021 a marzo de 2022 van 16 periodistas asesinados

Editorial

México rompe marca de periodistas asesinados de 2021; este año acumula 8

Editorial
Cargando....