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Entre la reinvención y exigencia de políticas públicas celebran librerías independientes Día Mundial del Libro

Por Red es Poder

En los tiempos del coronavirus toda dinámica social ha cambiado y la de los negocios enfocados a la promoción cultural aún más.

La celebración del Día Mundial del Libro debería tener atiborradas hoy a las librerías independientes del país, sin embargo luchan por sobrevivir con la apuesta de que su comunidad las respalde y hacen un llamado enérgico a que existan cambios en las políticas culturales y hacendarías en México.

«Es un día del libro muy diferente, pues normalmente todas tenemos actividades para el 23 de abril y esta vez por la contingencia vamos estar enfocados en sobrevivir por todos los medios posibles», afirma Selva Hernández, integrante de la Comisión de Comunicación en la Red de Librerías Independientes (RELI) que engloba a alrededor de 40 negocios en todo el país.

Refiere que desde hace más de un mes que comenzó la cuarentena muchos negocios cerraron sus puertas o modificaron sus dinámicas de trabajo.

«En algunos casos ya no hay nómina porque se tuvo que suspender temporalmente a los empleados y otras están a punto de cerrar sus puertas, pero esto nos ha unido más como asociación. Las librerías cumplen una función más social que comercial y estamos entre todos apoyándonos difundiendo las campañas de los compañeros».

La también propietaria de las librerías «A través del espejo» y «La oficina del libro», explica que la contingencia obligó a los negocios a realizar actividades de lectura en línea, ofrecer sus productos por internet e incluso hacer entregas a domicilio.

«Es resistir con gracia y creo que estamos muy acostumbrados para hacerlo. La diferencia es que tenemos menos ingresos, pero hay que estar unidas y reinventarnos».

Considera que el distanciamiento físico es un duro golpe no nada más porque disminuyó de forma considerable la venta de libros en los establecimientos, sino porque ese tipo de espacios sobreviven de hacer comunidad.

«Las librerías se nutren de la gente que las visita y no tanto de la venta de los libros. Esa parte es importante diferenciarla porque mucha gente nos visita no solamente para comprar libros».

Cuenta que una prueba de la constante lucha de las librerías independientes por sobrevivir es que en algunos casos optan por comercializar alimentos e impartir cursos o talleres diversos de índole cultural.

«Ya estábamos muchas librerías en números rojos y tratando de reinventar el modelo de negocios para sobrevivir, pero la contingencia nos acaba de golpear».

Lamenta que ante la contingencia varios trabajadores en ese tipo de proyectos están en descanso y no hay certeza sobre si cuando pase la contingencia tendrán un espacio para laborar.

«Yo puedo sobrevivir sola, pues hago mis ventas por internet y bajo mis gastos operativos, pero la diferencia entre las ganancias no son muchas. Sin embargo me siento comprometida con mis empleados, de quienes he recibido muchísimas cosas y creo que todas las librerías siempre somos fuentes de empleo buenísimas, somos un activo en la economía nacional aunque sea chiquito».

Selva Hernández expone que el marco del Día Mundial del Libro lanzaron como red un pronunciamiento en dos vertientes: una en que solicitan el apoyo de sus comunidades en este tiempo de crisis y otro de exigencia al gobierno.

«Estamos exigiendo que haya políticas claras con respecto a la cultura y los negocios independientes. En el caso nuestro hay muchas políticas en torno al libro y la lectura, pero se han establecido como ideas y no con estudios serios».

Señala que el ámbito económico no vislumbra en su totalidad al complejo ecosistema que gira en torno a la producción y venta de los libros. En ese contexto, dice que hay autores, diseñadores, editores, encuadernadores, editoriales y en el último lugar siempre están las librerías que están en desventaja.

«A pesar de que el libro tiene un impuesto cero nosotros sí pagamos impuestos por todos nuestros costos operativos», añade.

LAS ALTERNATIVAS ANTE LA CUARENTENA

La RELI tiene presencia en algunas ciudades de los estados de Baja California, Sonora, Sinaloa, Coahuila, Chiapas, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Ciudad de México, Querétaro y Jalisco.

Entre las librerías que optaron por cerrar sus puertas están la «Elegante Vagancia» en Guadalajara, aunque comercializa por internet, su mercado que son los libros usados y a través de sus redes sociales también los promociona.

Otro de los negocios que tomaron ese camino e incluso abrieron otras vías de contacto con su comunidad es «Hyperian Librería» con su Línea de Auxilio Literario o cómo seguir juntos en tiempo de aislamiento.

«Por si aún no quedaba claro lo que distingue a una librería independiente de barrio. Estos son los bellos detalles que se pueden encontrar. #HablemosSobreLibros #YoEsperoAMiLibrero»,escribió en sus redes sociales el negocio de Xalapa, Veracruz.

En La Laguna está El Astillero Libros, proyecto de promoción del libro y la lectura iniciado por Ruth Castro y Fernando De la Vara hace casi seis años en Torreón.

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A la fecha el espacio ha resistido diferentes problemáticas del sector Centro donde se ubica, entre ellas obras deficientes que pusieron en jaque a los pequeños comercios y que muchos propietarios optaron por abandonar sus locales y dar pasado a bares.

De la Vara, copropietario de la librería, comentó que han tenido que diversificar la promoción y oferta de sus productos para, al menos, sostener los gastos fijos del negocio, sin embargo, la tarea ha resultado más que complicada.

«De entrada si es medio complicado sostener un negocio o una inciativa independiente, sea del giro que sea, nosotros estamos haciendo un chorro de difusión por redes sociales, comenzamos a trabajar con whatsapp, que habíamos resistido un poquito a hacer ese servicio por la carga de trabajo que representa de más y porque estaba funcionando todo bien antes por los medios tradicionales: llamadas, gente que venía, incluso inbox y con entregas a domicilio», explicó.

Desde hace casi un sexenio la librería ha hecho de todo para subsistir y sacar adelante su vocación de promoción lectora como mezclar sus servicios con los de una cafetería. Hoy ante la contingencia promueve las entrega a domicilio y mantiene mediante sus redes sociales un diálogo con sus seguidores. Justo en ese sentido cuando hay una entrega a domicilio hay un pequeño mensaje de agradecimiento a sus compradores: «Te agradecemos estas compras. Cuando pase la continencia te invitamos un café».

«En las entregas a domicilio les estamos dejando un cupón, una nota agradeciendo su compra, que apreciamos mucho en estos momentos y el cupón es para que cuando pase la contingencia puedan tener un descuento en un libro o los invitamos a que tomen un café aquí y pues haciendo también comunidad con las demás librerías independientes que forman parte de RELI».

El covid-19 vino a reconfigurar el estilo de vida de los ciudadanos. La economía se ha colapsado. Los días, que si bien nunca han sido sencillos, se han tornado más ásperos.

«La verdad han sido días complicados, los primeros días, cuando ya se declaró la cuarentena yo me sentía bien angustiado porque sí no había cómo se iba a alivianar este rollo, y si bien no hemos tenido las ventas que normalmente tenemos, pues sí se ha ido manteniendo un poquito la librería, sí han salido algunos gastos y pues en la onda administrativa, suspendimos los pagos y demás cosas que teníamos con proveedores y editoriales».

Para las librerías independientes sólo queda resistir hasta donde puedan y esperar que con al regreso paulatino de la gente a las calles, se abra la ventana para que la lectura se vuelva un hábito fundamental que podría mitigar las horas de ansiedad que actualmente pasan millones de personas que viven en aislamiento.

 

 

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