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Marichuy se reúne con comunidad otomí violentada en Ciudad de México

29/09/2018 Ciudad de México

«Sentimos su dolor. Cuando fueron reprimidos, lo fuimos nosotros» declaró María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, a representantes de la comunidad otomí agredida y expulsada de un predio en días pasado en la Ciudad de México. Durante la conferencia ofrecida la tarde de ayer, la representante del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) preguntó por qué suceden este tipo de agresiones: «Porque es la forma que usa el gobierno para aplastar a los pueblos indígenas».

La agresión:

El pasado 19 septiembre no sólo se conmemoró el primer año del sismo de 2017. Aproximadamente a las 10:30 horas de ese día, bajo órdenes de la Tercera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México y de la Procuraduría General de Justicia de la CDMX, cien granaderos llegaron al número 18 de la Calle Roma, en la colonia Juárez, delegación Cuauhtémoc, con el objetivo de desalojar a 80 otomíes que ocupaban el predio en proceso de regularización desde hace 20 años.

            Sin mostrar una orden de desalojo, según los testimonios, los policías comenzaron el proceso de expulsión. Las peticiones de la comunidad para pasar a recoger sus pertenencias fueron desoídas. La mañana pronto se convirtió en enfrentamiento. Al lugar también llegaron presuntos golpeadores vestidos de civil, que agredieron a policías y otomíes por igual. Las autoridades los señalaron como miembros de la misma comunidad, declaración que fue negada por la misma.

Los disturbios duraron dos horas, y resultaron en quince heridos de ambos bandos, entre los que se encuentra una niña de 13 años. Los policías lograron entrar al predio y se mantienen guarecidos en él, fuertemente armados. Los otomíes expulsados montaron un campamento en las inmediaciones, y reclaman que les regresen el predio, o que al menos se les devuelvan sus pertenencias personales.

La conferencia:

La tarde del 28 de septiembre, poco más de una semana después, Marichuy y representantes de distintas organizaciones se declararon en contra de los hechos. “Vamos a estar pendientes de ustedes” dijo la representante del CIG, “Esto nos tiene que unir, esto no tiene que separarnos” porque “lo que va a venir es más fuerte aún”.

            Marichuy advirtió a la comunidad que “no se vendan, no claudiquen y no se rindadn. Es lo único que nos va a hacer salir adelante, porque estos que tienen el dinero no se van a detener”. “Sólo tejiendo la red abajo habrá la posibilidad de aguantar lo que venga”.

            En la mesa de la conferencia también se encontraban Hilda Hernández y Mario González, padres de César Manuel, normalista de Ayotzinapa desaparecido en 2014; María de Lourdes Mejía Aguilar, madre Carlos Sinuhé Cuevas Mejía, estudiante de la UNAM asesinado en 2011, y miembro de la Coordinación de Familiares de Estudiantes Víctimas de la Violencia; Diego García Bautista, integrante de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata-Benito Juárez y del Café Zapata Vive y una de las víctimas del enfrentamiento del 19; y Marisela Mejía, concejal del CIG de la comunidad otomí en la CDMX, junto a dos compañeras de la localidad.

            “Somos los mismos, somos los de abajo” declaró Hilda Hernández en representación de los familiares de Ayotzinapa. “Todos podemos vivir aquí porque todos somos mexicanos”. Su esposo Mario González, por otro lado, calificó lo sucedido de un “desalojo tan cruel, tan ruin, tan cobarde, porque no hay otras palabras para describirlo.”

            “Si para ellos la felicidad es el dinero, si el dinero es más importante que la educación de los niños aquí presentes, están muy mal” recalcó, en alusión a la inmobiliaria Eduardo S.A. de C.V., señalada como la beneficiada por la expulsión de los otomíes del predio.

            Los padres reiteraron el compromiso de los familiares de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa con la comunidad y el CIG, como las mismas se han solidarizado con el movimiento por encontrar a sus hijos. “No podemos irnos sin nuestro flaco, sin nuestro hijo, y sin saber dónde están sus hermanos, sus 42 hermanos.”

            No sólo se tocaron temas sobre lo sucedido el 19. Mejía Aguilar relacionó lo sufrido por la comunidad indígena con la violencia prevaleciente en la UNAM, donde aseguró hay más de 90 casos de asesinato entre alumnos, maestros y activistas. El presentador de la conferencia complementó esta información diciendo que de estos casos, 45 sucedieron en el periodo del actual rector, Enrique Graue Wiechers, y los otros 45 durante el rectorado de su predecesor, José Ramón Narro Robles.

 La activista habló en contra de la discriminación que sufren tanto jóvenes estudiantes como comunidades indígenas: No vamos a permitir este nivel de discriminación dijo alzando la voz, para dirigirse a los vecinos de la colonia, quienes han sido señalados como agentes activos en discriminar a los miembros del pueblo indígena, no estamos mendigando nada, estamos luchando por nuestros derechos.

Marisela Mejía, representante de la comunidad, se dirigió al público en su lengua nativa. Una de sus compañeras le siguió en español, en el que condensó lo dicho por Mejía. Desmintió la versión que su comunidad es invasora del predio desalojado: “nosotros no queremos nada gratis. Tal vez salga caro, pero vamos a pagar”.

La compañera otomí habló con evidente enojo del enfrentamiento con los granaderos. “Nos mentaron la madre, nos escupieron, nos golpearon”, los vecinos “nos rieron en la cara” y concluyó “ya no somos otomís que nos vamos a dejar.” “Quizá en el pueblo no nos defendíamos mucho, pero eso ya cambió.”

Adelantó que a mediados de octubre algunos de la comunidad irán a Chiapas a participar en la asamblea del Congreso Nacional Indígena (CNI) y el CIG.

Diego García Bautista, durante su discurso, matizó que a pesar de la discriminación, algunos vecinos de la colonia se han concientizado y están ayudando a la comunidad. “Hoy le decimos a las empresas inmobiliarias que con su gentrificación, que efectivamente desplaza a las comunidades, que no nos vamos a mover” advirtió.

A la mesa de conferencistas se unió María Macario, compañera indígena Purépecha, quien coincidió con las declaraciones sobre la discriminación. “El vivir en la Ciudad de México es ser discriminado, es ser humillado, es ser expulsado porque dicen que estás estorbando” sentenció, a lo que añadió “es el momento de visibilizar aún más la situación en esta ciudad.”

            Al finalizar la conferencia, y después que se le hiciera entrega de una muñeca tradicional hecha por la comunidad, Marichuy habló con Red es Poder sobre los procesos de la Asamblea Nacional convocada para octubre de este año. “Sólo escuchando las diferentes voces es ver por dónde hay que ir caminando”, “No es de nosotros como CIG decir ‘ahora por aquí’, no, creo que entre todos, como dijimos, se tiene que ir construyendo, se tiene que ir escuchando la voz de todos los que están haciendo equipo, y ya luego se dará a conocer por dónde habrá que seguirle caminando.”

La representante indígena habló que durante el pasado proceso electoral, donde trató de conseguir una candidatura independiente a la presidencia de la República, hubo un contacto con algunas regiones del norte del país y sus problemáticas. Reafirmó el compromiso de continuar esa comunicación porque “tenemos que estar unidos ante todo lo que viene y se avecina, apoyarnos unos a otros desde nuestros lugares. A veces hay que estar presentes como ahorita, pero creo que ese es el paso que tenemos que dar juntos: el de ya no separarnos”.

¿Algunas palabras para nuestros lectores y la gente del Norte? –Conocimos sus dolores también que tienen, y también conocimos su lucha, y decirles que continuamos en lo que dijimos. Vamos a seguir en comunicación para lo que se necesiten, y que nos se desanimen, que no se desesperen, que solamente la unidad es lo que nos va a hacer posible que ya no nos sigan reprimiendo, que ya no nos sigan imponiendo programas que no queremos, que vienen un fin de despojarnos y acabarnos.

Ahí seguimos, ahí seguiremos porque somos humanos y somos iguales aunque los pueblos indígenas tienen su propias formas, pero creemos que como humanos que somos tenemos los mismos dolores que nos afectan y que eso es lo que nos va a hacer que nos unamos para lo que viene.”

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