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Quinto informe de gobierno, el estado maravilla

El congreso de la ciudad de Saltillo lucía atiborrado. La cordialidad, los saludos, la camaradería y los abrazos y las felicitaciones fueron el patrón más repetido en el lugar. Todo brillaba por una perfección alarmante. El gobernador del estado, Rubén Moreira Valdez, con una obtusa sonrisa cumplió con los protocolos de saludo y cortesía a todas las máximas autoridades que allí se encontraban, y procedió a dar su quinto informe de resultados.

Muchos coahuilenses ven lejana la idea de un estado próspero y ambicioso. La marginación, la pobreza, la inseguridad, la ignorancia, el hambre, la corrupción, la suciedad, la contaminación, la falta de empleo, los precarios servicios públicos y el aire de desconfianza que rebota en los pulmones son los elementos que distinguen al vox pópuli de los habitantes.

Moreira realzó con faramalla y estruendo el trabajo que ha venido haciendo por el estado. Afirmó que con las inversiones provenientes de empresas extranjeras enfocadas al ramo automotriz, había ubicado al estado en el séptimo lugar de competitividad nacional. Aseguró que, a nivel educativo, se han construido más preparatorias que nadie en la historia del estado. Presumió la disminución brutal de los niveles de inseguridad, poniendo como ejemplo Torreón, donde se llegaron a registrar más de cien asesinatos en un mes y, en el último estudio, se dieron sólo cuatro. Vendió la idea de que es un hombre preocupado por la difusión cultural asegurando que la inversión hacia este ramo era histórica e inalcanzable, ejemplificándolo con el certamen internacional de poesía, Manuel Acuña, que otorga el premio más alto del mundo para este género literario. Supo enlistar cada una de las hazañas que, si se creyeran y no se cuestionaran, lo encumbrarían como el mejor gobernador en la historia de Coahuila y del país.

Alzó su pecho y lo infló de orgullo cuando dio por cumplida su promesa de eliminar la tenencia vehicular al conseguir un incremento en el presupuesto del estado para el año entrante que, por cierto, es el último de su administración.

Mientras tanto, después de innumerables logros y de su poderosa franqueza, cada uno de los asistentes aplaudió con tanta fuerza que el recinto quedó dañado en su estructura.

Los halagos llegaron, Moreira no se cansó de agradecer a los alcaldes, autoridades militares, marinas, culturales y, sobre todo, al presidente Enrique Peña Nieto.

Tuvo los arrestos de mencionar la matanza de Allende , el motín del Cereso de Piedras Negras y la aparición de restos humanos en el ejido Patrocinio sin dar mayor explicación de ello, afirmando que aún se encontraban en investigaciones a pesar de que, por ejemplo, la matanza de Allende no fue un suceso reciente.

Defendió expresamente los derechos de los animales, notándose conmovido al agradecerle al congreso por haber prohibido las corridas de toros. Aseguró que es un gobernador que no discrimina y que, por tal motivo, se indignó cuando la unión por medio del matrimonio de parejas homosexuales no fue permitida en todo el país. Dijo que, está tan comprometido con la causa, que en Coahuila la unión es legal gracias a su iniciativa.

Proclamó como facto que los casinos son un nido de criminales y productores de males que atentan contra el bienestar de la sociedad y que, bajo ningún motivo, permitirá que éstos vuelvan a funcionar en el estado.

Añadió que, en materia de Salud, se invirtió en el remozamiento de hospitales y centros de salud y se construyeron muchas otras unidades.

Han sido cinco años de progreso, bienestar, tranquilidad, prosperidad y felicidad. Este informe fue tan exitoso y generó tanto orgullo como cuando un niño llega a su casa con la boleta de calificaciones atestada de puras notas de excelencia.

Entonces ¿De qué se queja la gente? ¿Por qué tanto malestar y tantas carencias? ¿Por qué existen diversos colectivos dedicados a buscar gente desaparecida? ¿Por qué la marina ha regresado a patrullar las calles de Torreón? ¿Por qué no hay respuestas sobre las masacres de Allende y Piedras Negras? ¿Por qué hay tanta informalidad laboral en el estado si, durante estos cinco años, se han generado más de 140 mil empleos y se ha incrementado el número de casas adquiridas con créditos de Infonavit? ¿Qué pasa con las carreteras en mal estado y las alcaldías manejándose con oscuridad? ¿Qué sucedió con la mega deuda que heredó su hermano y que fue legalizada por el congreso local? ¿Por qué se jactan de ser la entidad más transparente del país cuando Coahuila es uno de los estados donde es más peligroso ejercer el periodismo? ¿Dónde está la apertura y la inclusión de la que tanto presume el gobernador? Si se han construido y remozado tantos hospitales, ¿Por qué sigue habiendo carencias notables en unidades como el hospital universitario de Torreón?

Las preguntas germinan una tras de otra. Los informes son una pintura que develan como obra maestra pero que, al ser bien observada, se derrumba como un diminuto dibujo de primaria. La cobertura de los medios oficiales y la máscara de grandeza y unión que dibujan en estos eventos son sólo un filtro para aminorar la decadente y oscura realidad de un estado hambriento de justicia.

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