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Sí, Shamir Fernández tiene una notaría ilegal, ¿y?

La semana pasada insistimos en uno de los negocios más truncos que hay en el estado, el de Shamir Fernández Hernández que, como ya dijimos, tiene una Notaría Pública que lo hace pasar de ser un ciudadano, un servidor público y Diputado a un criminal, porque está abusando de la ley.

Bueno sí, tiene una Notaría  en Viñedos muy elegante y todo pero, ¿y?, ¿por qué hacer tanto borlote de un negocio ilegal? Hay muchas personas en todo el país que ejercen sus actividades sin permiso y que, con tal de hacer dinero, consiguen favores y se saltan procesos burocráticos para seguir con el changarrito, ¿por qué molestar tanto a Shamir?, dirían los jóvenes príistas.

En primera, y la más obvia, es que él debería dar el ejemplo, como todos los puestos públicos. Shamir lleva doce años en el servicio de la gente y ahorita aunque es tan sólo un Diputado del Congreso del Estado que gana $54,880 pesos al mes, debe de poner la pauta para que los demás opten por seguir las reglas del municipio y del estado y del país.

Luego, siendo que él es específicamente el Coordinador de la Comisión de Seguridad Pública del estado y tiene una Notaría Pública que según sabemos por el registro público empoderó a una tal  María del Socorro Valles Guerrero, estaría, de manera directa, alborotando el orden público, no asegurándolo, está atentando contra las leyes teniendo actos legales de notario pero sin el permiso para hacerlo. Abusa de su poder y de su encargo de regular las leyes para dar poder a quien él escoja.

Mario Rivera del Río y Gerardo García Almeida son otros dos nombres que nos encontramos en el registro y cuyos actos legales deberían de ser nulos como los de su notario de cabecera. No conviene a la nación que los señores y señoras al mando de los puestos políticos fomenten la corrupción y el desacato y la impunidad. Todos los procesos notariales funcionan para favorecer a los ciudadanos, para otorgarles el derecho a sus tierras y a sus pertenencias, éste derecho no debe estancarse sólo en algunos.

La estructura social depende de la legalidad, si cada quien pone sus reglas y actúa sobre ellas, arruina toda organización favorable. Shamir no debería seguir actuando fuera de este límite social, así como ningún otro servidor público. Promover la corrupción es promover la destrucción del tejido colectivo, y hacer eso es optar por arruinar la paz y la equidad que se necesitan para dar a todos los coahuilenses una vida que se pueda disfrutar.

Y, lo peor, estas actividades pronto pondrán a Shamir en un camino hacia un trono de alcalde que no se merece. Opinar al respecto es compartirle a los violadores éticos que no pueden hacer lo que quieran con sus puestos, insistir y no desistir es la participación ciudadana que se necesita, hacer el ejemplo es tan sencillo como exigir un buen trabajo de aquellos que no pueden seguir ensuciando al país.

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