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Víctimas de prisión política comparten su experiencia en Feria del Libro de la CDMX

“Al enterarme por ese tiempo [2012] de lo que estaba pasando, del fraude y de la imposición de un presidente, fue que salí a protestar”, fue como comenzó su testimonio Luna Flores, víctima de prisión política durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, durante su participación junto con otros luchadores sociales en una conferencia ofrecida en la Alameda Central, en la Ciudad de México. “Ahora vamos contra la impunidad” remarcó, ahora que se encuentra libre nuevamente.

Como cierre a los eventos ofrecidos por la Octava Feria del Libro Para Leer en Libertad, al templete dispuesto a un lado del Palacio de Bellas Artes subieron alrededor de las siete de la tarde un grupo de activistas que sufrieron de prisión política en el sexenio saliente a compartir su experiencia, junto con su abogado defensor, Francisco Estrada, todos ellos invitados por Paco Ignacio Taibo II, organizador del evento.

Flores, la primera en hablar del grupo, relató que su activismo nació en rechazo a la reforma laboral de los últimos tiempos, pues “no quería que mis hijos fueran esclavos modernos como yo [Flores trabajaba por outsourcing, empacando cartas por las noches]”.

Comentó que los medios comenzaron a criminalizarla como “vándalo”, y que fue detenida el 10 de junio en 2013, cuando fue desnudada en la plancha del Zócalo y arrastrada sin ropa, para después ser acusada por ataques a la paz pública y ultrajes a la autoridad, “además de que destruí piedritas en el Zócalo”.

Tras ser probada inocente de aquellos delitos, acudió a la marcha del 2 de octubre, y fue al Búnker de la Procuraduría General de Justicia, ubicado en la calle Gral. Gabriel Hernández, en la colonia Doctores, pues se enteró de que allí había gente detenida. Afirmó que las autoridades dijeron no tener a nadie detenido – información que cambió a hablar de seis detenidos, según su testimonio – a lo que fueron expulsados con violencia de las instalaciones.

Flores dijo que el 9 de octubre fue detenida acusada de agredir a dos granaderos física y verbalmente “durante 40 minutos”, y una juez de consigna le negó la libertad por considerarla de alta peligrosidad “porque voy a muchas marchas y porque soy anarquista”.

Estuvo presa seis meses, hasta que la Suprema Corte de Justicia le concedió el amparo, pero “no porque sea inocente, sino porque es inconstitucional”. Sentenció que el gobierno aceptó en el suyo y otros casos “que la regaron” y concluyó de su experiencia “hay más presos políticos en el país y tenemos que lograr su libertad a como dé lugar”.

Otra de las ponentes, la activista, Paola Martínez, relató que ella no fue detenida, pero estuvo presente cuando Infante fue arrestado. Desde esa perspectiva externa al encierro físico explicó que “es bien difícil como familiar transmitirle fortaleza y esperanza, y al mismo tiempo estar compaginando visitas para que no decaiga su ánimo, llevarle información y estar luchando en la calle, estar marchando acompañada de muchísima gente que afortunadamente siguió protestando por la primera injusticia que fue el primero de diciembre de 2012”.

“Tenemos que seguir levantando la voz y ser más cada vez”, sentenció luego de contar que el proceso penal, aunque sea llevado afuera de la cárcel, es estar “preso en libertad” tanto para el acusado como su familia.

Por otro lado, Alejandro Ramírez, activista con participación en varias marchas y especialmente en aquellas provocadas por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, explicó cómo fue detenido en 2014, durante “la guerra de baja intensidad contra el activismo”. Ramírez tomó parte junto con Julián Luna Guzmán – también presente en la conferencia – en la toma de casetas realizadas por la jornada mundial de protesta por Ayotzinapa y en ayuda económica a los padres de los normalistas.

Relató que “a mí y al compañero nos secuestran básicamente saliendo del departamento, nos trasladan en una van, donde nos golpearon y nos insultaron”. Más allá de la humillación, dijo Ramírez, “está la tristeza de ser criminalizado por una causa justa, por algo que sería en beneficio de toda la sociedad que fuera esclarecido, que es Ayotzinapa”.

Afirmó que le gustaría que la población volteara los ojos al sistema carcelario. “Es una broma el sistema penitenciario” aseguró, a lo que relató que a pesar de haber señalamientos en las cárceles de la gratuidad de los servicios, “una cubeta te la venden a cinco pesos para que te bañes”, entre otros cobros.

“Fuimos amenazados, amedrentados de muchas formas. Nosotros fuimos condenados a cuatro años y siete meses y seguimos firmando” puntualizó al final de su testimonio.

Luna Guzmán, por su parte, confirmó lo dicho por Ramírez y agregó que recibió un balazo con una granada lacrimógena utilizada por la policía militar. La anécdota recordó al caso del niño José Luis Tehuatlie, quien murió de un disparo con munición similar recibido el 9 de julio de 2014 en una confrontación con la policía en la carretera Atlixco-Puebla. Afortunadamente para Guzmán, reportó que el impacto lo recibió en el brazo, pero perdió parte del índice.

Explicó que le da mucho gusto la victoria presidencial de Andrés Manuel López Obrador. “Significa que por primera vez vamos a tener un gobierno de izquierda y pues le deseo mucha suerte, hay que echarle todos ganas”.

Paco Ignacio Taibo II intervino una sola vez en la conferencia, en la que dijo que “la consigna es clara: nunca más. Nunca más, basta ya. Si algo tiene que asumir el gobierno la Ciudad de México y el gobierno nacional en términos de una amnistía general, tiene que oír estos testimonios para cambiar las formas con que los inocentes van a dar a la cárcel. Los que tienen que ir a la cárcel son los culpables”.

Al final del testimonio de todos agraviados, el abogado Francisco Estrada aprovechó para agradecerles “que nunca se cansaron, que nunca bajaron los brazos, pero también que estuvieron acompañados de sus familias, que se tuvieron que improvisar de abogados para defender a sus parientes”.

Reconoció a su vez la aprobación del artículo 104 del Código Penal de la Ciudad de México, que concede amnistía a los presos políticos, por la que “estuvimos luchando durante seis años sin cansancio”. Agradeció también a Taibo II por la invitación a exponer sus casos como cierre de la feria del libro, y concluyó “Este escenario es importante porque vuelve a visibilizar esta lucha, esta lucha por el derecho a la protesta, que hoy más que nunca es un derecho inmaculado”.

En entrevista con Red es Poder, Jessie Alejandro Montaño, “Jamspa” como es conocido en las luchas sociales, otro de los ponentes, habló de su experiencia como activista desde sus inicios en 2012. “Lo que quería hacer es un cambio, dar a conocer a las personas mi punto de vista, y que hubiera unión. Todo lo que hice aquí afuera fue tratar de que no se desunieran, fue todo lo que creo hasta la fecha he tratado de hacer porque ha habido mucha desunión por ideologías o por lo que tu quieras, y en vez de que vean el objetivo principal, que por ejemplo en este caso [2012] era la imposición de Peña Nieto, se avocan más a cosas insignificantes, y en lugar de que se unan, se pelean. En ese mismo sentido va lo de Norte y Sur. Vamos a poner un ejemplo: los regiomontanos con los de Oaxaca. No hay mucha comunicación, y por eso estamos como en dos países. Celebro ahora que salí que ya hay más comunicación”.

Jamspa es conocido en el ambiente de lucha social capitalino por trepar la estela de luz en el 2012 en acto de protesta contra el gobierno. Participó también en manifestaciones del movimiento #YoSoy132 y afirmó que después de recibir una golpiza por parte de policías quienes lo reconocieron en un entronconazo contra los manifestantes, acudió a Derechos Humanos, pero dice “me decepcioné un poco de que nada más mandan recomendaciones y no van más allá”.

Luna Flores, también entrevistada por Red es Poder, afirmó que la amnistía concedida en el artículo mencionado por Estrada “es un gran avance”. “Representa mucho porque desafortunadamente aquí en la Ciudad de México la justicia no existe”.

– ¿Algún mensaje para nuestros lectores y la gente que esté pasando la misma situación en Coahuila?
– No se rindan. Nosotros tenemos seis años luchando contra la imposición de un presidente, peleando por la libertad de expresión, peleando porque nos dejen marchar y expresar nuestras inconformidades. No se rindan. El gobierno al detenernos y encarcelarnos intentó infundirnos miedo, y pues aquí estamos, ¿por qué? Porque si no decimos “ya basta” el gobierno va a seguir corrompido. Ahora nuestra lucha es contra la impunidad. Tenemos que unirnos todos los estados y seguir peleando por los derechos que habíamos ganado y que pretenden quitarnos, todas las luchas unidas y no permitir que haya presos políticos en México.”

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