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Lo cotidiano

¿Ya le dijeron feliz 47 cumpleaños al metro de la Ciudad de México?

Este fin de semana celebramos el cumpleaños cuarenta y siete del metro de la Ciudad de México. El salón de fiestas fue en la Glorieta de los Insurgentes y acudieron personajes importantes, entre ellos el grandísimo Miguel Hidalgo quien volvió de su tumba para demostrarle su cariño eterno al metro de la Ciudad.

Hace 47 años el metro de la Ciudad estaba gestando un cuatro de septiembre de 1969 que es cuando se inaugura la Línea 1: de Zaragoza a Chapultepec; el bebé medía 12.6 kilómetros cuando nació. Ahorita, es un transporte ya maduro que tiene 390 trenes, mide 225.9 kilómetros, tiene 195 estaciones y 12 líneas.

El «gusano amarillo» vino a salvar a la población de la antigüedad y de la caminada, todos se preguntaban ¿cómo es que iba a haber un transporte subterráneo si hay un chingo de terremotos y de sismos todo el tiempo? Ernesto Uruchurtu, que era él el «regente de hierro», o sea el rector encargado del Distrito Federal fue quien, con toda razón, se oponía a la construcción del metro. Por un lado con el miedo de ser una zona altamente sísmica, y por el otro, que no quería una sobrepoblación en el territorio; sabía que si se construía un transporte así pronto se llenaría excesivamente de ciudadanos y la ciudad sería un desastre: loco desquiciado. Lo quitaron de su puesto y fue cuando embarazaron al Distrito Federal y tres años después nació un gusanito bonito que tuvo hogar en los túneles de la capital.

Ahora, siendo una sociedad excesivamente llena de ciudadanos, como dijo el profeta, mas o menos 7.6 millones de morenazos, de güerazos, de amarillazos y de afroamericanazos rondan por las escaleras y los pasillos y los puestitos de la estructura. Ahora, también, a 47 años después de haber nacido nuestro buenísimo transporte público ya tiene unos golpecillos y unas cicatrices por aquí y por allá, hay inundaciones y estaciones a medio construir.

De todas formas, el cumpleañero se festejó con laureles, hubo billar, hubo ajedrez, hubo concursos de vencidas y juegos de mesa y simuladores del metro y rappel y tirolesa, también escalada, exhibiciones de patinaje, ejercicios aeróbicos, fisicoculturismo y pole dance para terminar la noche.

Ya cuando el metro estaba pedísimo y ya después de tanto gritar que ya iba a llegar a los cincuenta y que le daba miedo la andropausia y que los hijos se iban a olvidar de él, llegaron los músicos a alegrarle la noche y a hacerlo llorar de emoción. Tocaron Heavy Nopal,  Agrupación Cariño, Los Gatos, Botas Negras, Skandalosos y otros más que le dieron una bailada al casi cincuentón y le hicieron acordarse de todos sus días y de toda la gente que ha conocido desde
entonces.

Ya ahí el gusano amarillo se puso melancólico, triste, nostálgico y taciturno; por eso Miguel Ángel Mancera le dio un abrazo y le dijo ya vete a dormir viejón. Y mientras éste se fue a acostar, Mancera Espinosa fue a la cajuela de su carro y desenvolvió el regalo que le tenía preparado. Luego caminó al cuarto del cumpleañero y le puso cinco trenes rehabilitados al pie de la cama, para que viera su presente cuando se despertara.

Al día siguiente el metro ya tenía 47 años y un día, y tenía muchísimo trabajo también, llevarnos a todos a nuestros respectivos destinos, por eso así con la crudota se levantó y se puso a chambear.

Yo, de mi parte, le mando un abrazo grandísimo por ser un gran contribuyente de nuestro incomparable país; por eso vale la pena respetarlo y cuidarlo, para que dure con nosotros otros cuarenta y siete años.

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