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Colaboraciones

Madera 1965: el amanecer de las guerrillas

“Cuando asaltamos el cuartel había muchas cosas que yo no sabía: era un soldado raso, pero ahora cuádrate, que estás hablando con un general”. Francisco Ornelas Gómez lanza estas palabras con la picardía que lo caracteriza. Él es uno de los integrantes del Grupo Popular Guerrillero (GPG) que, inspirado por la Revolución Cubana, asaltó el cuartel militar de Madera, Chihuahua, el amanecer del 23 de septiembre de 1965. Esta guerrilla nace de la lucha organizada de los campesinos aglutinados en la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), ellos demandaban la justicia que les prometió la Revolución de 1910 al campesinado chihuahuense.

En el libro Madera, la historia de un martirologio, el prof. José Santos Valdez, describe el contexto que se vivió en el estado del norte. Éstas emularon las condiciones que se vivieron en 1910 y que impulsaron el movimiento armado. Lo que exigían los campesinos chihuahuenses en el 65, era tierra. La tercera cuarta parte del territorio era propiedad de unos cuantos latifundistas.

Los campesinos coordinaron acciones legales para el cumplimiento de sus exigencias. Ahí es donde coinciden los maestros rurales Pablo Gómez Ramírez y Arturo Gámiz García, también dirigente de la Juventud del Partido Popular Socialista (PPS). Sin embargo, Gámiz desertaría de las filas de ese partido para llevar la lucha más allá de las urnas y, junto con Gómez Ramírez, conformar el primer movimiento armado que se basó en la guerra de guerrillas en nuestro país.

A 52 años de ese movimiento que culminó con el fracaso de la toma del cuartel de Madera, es necesario mencionar los nombres de los ocho guerrilleros que murieron en este intento desesperado de justicia y de dignidad humana, el 23 de septiembre de 1965, cuando aclaraba el alba.

Miguel Quiñones Pedroza lucha entre nosotros / Salomón Gaytán lucha entre nosotros / Rafael Martínez Valdivia lucha entre nosotros / Antonio Scobell lucha entre nosotros / Emilio Gámiz García lucha entre nosotros / Óscar Sandoval lucha entre nosotros / Pablo Gómez Ramírez lucha entre nosotros / Arturo Gámiz García lucha entre nosotros.

En esta acción armada, cinco salieron con vida. “Águila” fue la voz de retirada cuando se sintieron superados. Algunos la escucharon y se abrieron paso entre el fuego nutrido y el sólido arrojo militar, otros murieron en la línea. Los sobrevivientes tienen nombres: Guadalupe Scobell, Ramón Mendoza, Matías Fernández, Francisco Ornelas y Florencio Lugo Hernández. A 52 años de lo ocurrido, sólo los últimos dos se encuentran con vida: Ornelas y Lugo son los referentes más directos para contar lo ocurrido en Madera.

En el 2016 conocía los dos ex-guerrilleros en la entrega de un reconocimiento a un periodista mexicano en La Comarca Lagunera. Desde esta ocasión me he mantenido vinculado con ellos vía telefónica y en redes sociales. Por estos medios he conversado con los ex-guerrilleros.

Me interesa cuestionarlo –le escribo a Florencio Lugo– sobre la formación político-ideológica que recibió el GPG, ya que en el más reciente libro publicado sobre este tema, El guerrillero, Raúl Florencio Lugo, de los laguneros Saúl Rosales y Eusebio Vázquez, usted afirma que en la sierra leían La guerrilla de guerrillas, de El Che: ¿Qué más abonó a su formación ideológica? Florencio Lugo contesta: Desde mi participación en el Club de la Juventud Trabajadora (Club propuesto por Arturo Gámiz, líder del GPG) hasta el entrenamiento en las cercanías de la Ciudad de México, los estudios eran sobre literatura marxista-leninista, por lo tanto nuestra formación político-ideológica, era marxista-leninista.

El objetivo del grupo era tomar el cuartel para lograr el estallido de una revolución socialista en el país. Esperaban que este golpe se supiera en todo el territorio nacional y se volteara a ver la problemática chihuahuense. Tenían la idea de que el campesinado tomaría conciencia y se apropiaría de la lucha de la guerrilla, ¿pero fue correcto el método en el que creyeron para iniciar una revolución socialista?

En este punto surgen otros cuestionamientos: Entonces qué la parecen las ideas de Lenin respecto al socialismo pequeñoburgués y el socialismo proletario, donde argumenta que el movimiento campesino es, precisamente, un movimiento no socialista, sino democrático, por lo tanto, pequeñoburgués. Además, dice que el triunfo de ese movimiento no eliminará el capitalismo. Florencio Lugo contesta: Puede ser en sus inicios, pero con la entronización y la politización que les proporcione el movimiento revolucionario (a los campesinos), dicha mentalidad debe de cambiar.

Sin embargo, después de ese golpe fallido no hubo ningún levantamiento por parte de los campesinos solicitantes de tierras, lo que sí logró esta acción fue inspirar a grupos urbanos como el Movimiento 23 de septiembre y la Liga Comunista 23 de Septiembre, que se movieron en el contexto urbano siguiendo los principios marxistas-leninistas. El contexto más próximo de los asaltantes del cuartel fue el campo, pero tal vez si hubieran impulsado más la guerrilla en la ciudad con los obreros, hubieran cumplido su objetivo del estallido de una revolución socialista.

Florencio Lugo también comenta que la lucha legal de los campesinos comenzó mucho antes de 1965, y la guerrilla de la sierra de Chihuahua inicia como respuesta a la represión que ejerció el gobierno estatal hacia los líderes y militantes de la lucha social. Además, dice que la guerrilla iba del campo a la ciudad, por el apoyo recibido de la red urbana, que operaba de la mano con el GPG, y el entrenamiento llevado a cabo en los alrededores del ahora renombrado D. F.

Sobre el entrenamiento que recibieron en la periferia de la zona metropolitana, Lugo hace notar en el libro El guerrillero…, la deficiencia de esa capacitación proporcionada por el ex-general Cárdenas Barajas, escribe que era mucho mejor el entrenamiento que estaban llevando a cabo en la sierra del norte.

Florencio cuestiona la lealtad de Barajas y lo reconoce como traidor a la guerrilla porque robó un croquis realizado por Arturo Gámiz. Lugo afirma que se presentaron diferentes anomalías, como fogatas alrededor del cuartel que jamás habían estado ahí, un número mayor de soldados, la ausencia del velador de la Casa Redonda y una locomotora con todo y tripulación que al iniciar el tiroteo, encendió sus luces y delató la posición de la primer columna de ataque. Por otro lado, en el libro Sueños de Libertad, del también ex-combatiente de Madera, Francisco Ornelas Gómez, redacta que Cárdenas Barajas no cumplía el perfil de traidor.

Hablando de traidores, Lugo menciona otro personaje: Juan Águila, seudónimo que para el escritor Saúl Rosales Carrillo, le suena a nombre de militar infiltrado: Juan porque a los soldados los llaman juanes, y Águila por el emblema del escudo nacional que representa al Estado. En el libro El guerrillero…, Saúl Rosales habla de la sospecha que genera la ausencia de Salvador Gaytán, integrante del GPG. Éste no llegó al punto de reunión con el armamento asegurado a un grupo de agentes estatales que andaban tras el grupo guerrillero en la sierra. Rosales cuestiona la ausencia de uno de los Gaytán, sin embargo hubo otro grupo que jamás llegaría: el de Saúl Ornelas.

Raúl Florencio Lugo considera que si esos dos grupos se hubieran presentado en el cuartel, la historia tal vez sería distinta. Cuando le pregunto sobre las sospechas hacia Salvador Gaytán, dice que jamás ha desconfiado de él ni de ninguno de los integrantes del GPG, pero aún así, dice que la verdad no la sabe. Francisco Ornelas Gómez tiene la impresión de que Salvador Gaytán siempre huía de los “cocolazos” (balazos). Esto me hace cuestionar a Ornelas sobre el miedo en el Asalto al Cuartel. Él contesta que sí lo tuvo, pero lo enfrentó. Lugo escribe que no tuvo tiempo de sentir miedo.

Otros cuestionamientos que le realicé al ex-guerrillero Lugo Hernández, fueron sobre sus impresiones del PCM y el PPS. A esto él comenta que la guerrilla socialista de la sierra del norte jamás recibió apoyo de estos dos partidos, y que para el GPG, los dos eran partidos “paleros” del sistema.

Muchos estudiosos del tema, hasta Alma Gómez, hija del dr. Pablo Gómez, consideran que el Asalto al Cuartel de Madera fue una acción suicida. Para los dos ex-combatientes fue un golpe necesario: ya se habían realizado diferentes acciones armadas con éxito. Los gobiernos estatal y federal estaban al pendiente de los movimientos de los guerrilleros y les provocaba preocupación la simpatía y popularidad que el GPG ganaba, acción tras acción, entre el campesinado chihuahuense.

La máxima prueba para Lugo del resultado del trabajo de concientización con los campesinos, fue la solidaridad de ellos cuando recibe una rústica atención médica, al huir del brazo armado del Estado atravesando la sierra herido de bala. Los campesinos entendieron que aquel joven de 20 años de edad, venía de Madera, pero no preguntaron nada, sólo lo ayudaron. Francisco Ornelas, con 18 años, también evadió la tortura de la policía política soportando el abrazo frío de la sierra. Él también recibió hospedaje de campesinos en un poblado cercano a Madera.

Los dos sobrevivientes se han mantenido activos en el trabajo de concientización con la publicación de libros, que han librado una batalla franca para que este acontecimiento jamás se olvide. El trabajo de estos dos personajes también abona a la reivindicación del movimiento guerrillero del 65, ante los reportes oficiales del Estado, donde catalogan a los asaltantes como “gavilleros”, “facinerosos” y “sedicentes”. La publicación de libros ha sido la forma de los ex-guerrilleros para ayudar a que amanezca / sobre tantas conciencias mancilladas.

Hoy recuerdo / recordemos el Asalto al Cuartel Madera, que no fue algo improvisado por “chamacos mal aconsejados”. Ellos consideraron que había efervescencia popular y tenían comunicación con las Normales Rurales.  Tenían desventaja en el momento del ataque, lo sabían, pero también eran conscientes que en la lucha alguien tiene que empezar.

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