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Colaboraciones

Quiero cambios como mi café: Instantáneo

Pareciera que nuestros altos mandos son como algunos adolescentes, dejando todo para después, posponiéndolo, pensando “no hay pedo, después lo hago”, dejando todo para el final. Pero ¿cuándo será el final? No lo sabemos, y si alguien lo sabe, no sé si queramos saberlo.

Sin ser un experto en política, ni mucho menos, siendo un simple joven que piensa sobre lo que se vive y sabe que tiene derecho de expresar su opinión y que ve cómo afecta la situación a sus cercanos, lejanos y a sí mismo, me doy cuenta que estoy cansado.

Cada día me asusta el pensar en el futuro, en el propio y en el de mis descendientes. ¿Qué les va a tocar? ¿A qué estupidez de país y mundo los voy a traer? Duele, duele mucho ver todo caerse a pedazos y pocos son los que se preocupan y hacen algo. Menos los que se hacen a cargo.

El temor y la preocupación, en mi opinión, hacen abrir los ojos. Es por eso que exijo un cambio y lo quiero cómo mi café: Instantáneo.

Tal vez éste texto no llegue a cambiar el mundo, ni el país, pero si mueve a alguna persona curiosa que lo haya leído, me doy por bien servido.

Preocúpense, interésense y sobre todo, exijan, que están en todo su derecho. No es para mañana, no es para después, es ahorita el cambio, después tal vez no quede nada.

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