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¿A poco no…? Estado de derecho cuestionado y riesgo de estado fallido

¿A poco no coincides con más de la mitad de los mexicanos que consideran que la pobreza, el aumento de precios, el desempleo y la violencia sean los problemas que más preocupan? Así lo revela la encuesta Seguridad y participación ciudadana, del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, y respecto a cómo avizoran la situación para dentro de los próximos meses en materia de seguridad pública, 55% considera que será malo, 26% que seguirá igual y sólo el 15% considera que será bueno.

Este panorama, nada positivo, se advierte en la percepción de la mayoría de los ciudadanos, ante la incertidumbre económica, social y política que le impide prever un futuro, ya no digamos promisorio u optimista sino menos ominoso y pesimista. También el sector empresarial lamenta la crítica situación: los indicadores #DataCoparmex revelan la preocupación de la IP por la fragilidad del Estado de derecho ante los fenómenos crecientes de inseguridad, impunidad y corrupción.

El estudio señala que a nivel nacional, 44% de los empresarios ha sido víctima de algún delito en el último año, como homicidio, secuestro, extorsión, fraude, daño a las instalaciones, cobro de piso y delito informático. Por su parte, Viridiana Ríos, doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard e investigadora del Wilson Center de Washington, coincidió con el dato al revelar que alrededor de 15 mil 800 de los 36 mil empresarios encuestados, es decir, 44 de cada 100, vivieron problemas de inseguridad y hay preocupación de que esos delitos continúen al alza.

La encuesta observa que para el 25% de los empresarios, la corrupción es el principal flagelo, luego la inseguridad con 23% y la infraestructura y el gasto público superfluo con el 10% cada uno. Destaca el indicador denominado Dinero Prófugo del que hay 21 mil millones de pesos de la cuenta pública 2016 entregados a gobiernos estatales que no han sido justificados. Y aunque la Auditoría Superior de la Federación hizo las observaciones, ese dinero aún está desaparecido. A lo anterior, agrégale que a 4 años de la Reforma Energética, se importa 40% más gasolina, cae 36% refinación y los precios de gas,  gasolinas y electricidad siguen a la alza.

Si los sectores cívico, empresarial y social están preocupados por la crítica situación imperante en materia de la pobreza, desempleo, aumento de precios y violencia e inseguridad, las autoridades gubernamentales deberían estar más ocupadas en dar mejores resultados al atender estos problemas. Pero mientras la clase política no deje de estar enfocada en los próximos procesos electorales en lugar de asegurar el futuro de las próximas generaciones, México seguirá viviendo bajo un Estado de derecho cuestionado y ante el riesgo de caer en un Estado fallido. ¿A poco no…?

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