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¿A poco no es importante cuestionarnos sobre la razón que nos mueve a votar por alguien? Si preguntamos a cualquier familiar, amigo o conocido cuál será el criterio principal por el que otorgará su voto a los candidatos en la próxima elección del 1 de julio, las respuestas más comunes serán:  por su prestigio y trayectoria; por el partido que los postula; porque no quiero que gane ‘x’ candidato, es decir, el voto en contra; porque ya urge un cambio; además de: ‘voy a anular mi voto o no pienso votar, porque todos los políticos son iguales y ninguno cumple lo que promete’.

Se comprende y se justifica el hartazgo ciudadano hacia la clase gobernante, sea del partido que sea; lo que no debemos aceptar como mexicanos que queremos lo mejor para nuestro país, es que bajo ese argumento haya quienes se nieguen a votar, porque los graves problemas nacionales no se van a resolver con el abstencionismo, sino todo lo contrario. La nociva actitud de la ciudadanía apática, de dejar hacer dejar pasar, ha sido un factor determinante para alimentar las deficiencias, la falta de transparencia y la corrupción.

Es vital la importancia del voto del próximo 1 de julio porque será la elección en la que estarán en juego más puestos de elección popular en la historia del país: además de la Presidencia de la República y el Congreso de la Unión, se renovarán 8 gubernaturas, la jefatura de la CDMX, mil 597 ayuntamientos, entre ellos, los 38 de Coahuila y 972 diputaciones locales, entre ellas las de Durango. Serán en total 629 cargos federales y 17 mil 682 cargos locales. Pero también es vital su importancia por el cúmulo de señalamientos en contra de los tres poderes de la nación.

Y para muestra, tres botones: el Ejecutivo tuvo ingresos excedentes por 1.2 billones de pesos en 2016 y 2017, pero aun así se endeudó más y el pago de la deuda federal superó a la inversión en obra pública ; el Legislativo en la Cámara de Diputados, aprobó el dictamen de la denominada “Ley Chayote” de la publicidad oficial, ante las protestas de grupos cívicos porque no se tomaron en cuenta sus propuestas; y el Judicial por el descrédito del Trife que, entre otras pifias, le dio el registro a la candidatura de Jaime Rodríguez “El Bronco”, a pesar de las anomalías detectadas por el INE.

Es necesario reiterar que la participación de la ciudadanía empieza con la acción de votar, pero eso es sólo el principio, porque de ahí sigue vigilar que cada uno de los elegidos cumpla con su deber constitucional de manera eficiente, eficaz, honrada y transparente. Por desgracia, hay muchos mexicanos que ni siquiera cumplen con sufragar porque desconocen que, además de un derecho, es un deber cívico y político, sin comprender el daño que le hacen a la democracia y a la Patria al ignorar la importancia vital del voto. ¿A poco no…?

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