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About some useless information

A veces me dan escalofríos cuando me descubro tomando el teléfono impulsivamente a primera hora de la mañana y veo tanto video-editado-de-algunos-segundos en mi pantalla (¿espejo negro?) tratando de decirme algo. ¿Qué cosa? Todo y nada: el cambio climático, la guerra en Siria, la violencia generalizada en el país, el posible holocausto nuclear, la guerra sucia electoral; y del otro lado del espejo: la mejor receta para preparar alitas de coliflor, el nuevo frapuccino de unicornio, los mejores dribles de Messi, o algún niño hipertalentoso que te dejará sin palabras. Todo eso me descubro viendo en escasos minutos y me digo: ¿qué chingados?

No puedo evitar recordar estas escenas de Children of Men (Cuarón, 2006) y pensar que el futuro distópico siempre ha sido hoy. Ahora tenemos por un lado la violencia mediática y del otro la complacencia. ¿Qué está haciendo esta dinámica orwelliana con la manera en que procesamos la información y argumentamos?

En esta época electorera en lo particular y digital en lo general, veo que abundan en todas las redes sociales, espacios pagados, con fachada de inocente portal de noticias, pero que en la realidad no son más que parte de la máquina de propaganda. Videos o publicaciones que lejos de razonar o dar una idea que brille o proponga, sigue la dinámica vergonzosa de las declaraciones, impulsada por Likes y Share, fuego popular.

Estos videos comparten ya un lenguaje cinematográfico. Entre la selección de música, las tomas y encuadres similares, la manera de pronunciar y de ver la cámara, y hasta la paleta de colores, han creado una especie de género, a caballo entre la telenovela (No podía ser de otra forma, ¿o díganme ustedes cuál es la escuela narrativa mexicana por excelencia? Perdón Fuentes, perdón Rulfo, perdón Del Paso) y el thriller. Y esto me lleva a pensar que el político ya no es el prohombre que quiere parecerse al pater familias romano, sino ya se parece más al showman, al sujeto que quiere entretenernos, y al mismo tiempo quiere ejercer el poder sobre nosotros. O si no pregúntenle a Trump™.

Pero para el hombre común siempre habrá consuelo. Para estos tiempos raros y mediocres nuestra actitud debe ser la de Mick Jagger. No satisfaction.

When I’m drivin’ in my car

And that man comes on the radio

And he’s tellin’ me more and more

About some useless information

Supposed to fire my imagination

I can’t get no, oh no no no

I can’t get no satisfaction!

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