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Conocer el centro es conocer la ciudad

Dicen, que si no visitas el centro de una ciudad no lograrás conocerla. Trabajar en el centro de Torreón tienen muchas ventajas, por ejemplo, la oportunidad de observar todos los días una mezcla de personas muy especial: comerciantes, empleados y empleadores, tránsitos, consumidores, visitantes, y personas que han optado por estas calles tan transitadas como su cama y comedor.

Desde aquí veo las manifestaciones de la gente molesta por el sistema, veo el trabajo sin horario de los laguneros, la increíble y extensa gastronomía de la ciudad, las caminatas tranquilas y los pasos acelerados de la gente, la curiosidad de las miradas, la pobreza y desánimo extremo, la amabilidad de algunos y la falta de respeto de otros.

Por la mañana el centro se vive de otra manera. Nunca dejaré de sorprenderme por la cantidad exorbitante de basura que aparece los lunes antes de las ocho; he fotografiado cientos de veces la esquina de Rodríguez y Juárez esperando que alguien se altere tanto como yo y decida tomar cartas en el asunto. Tampoco me cansaré de extrañarme cada que esas montañas de basura terminan adheridas a las calles, y luego asquearnos por videos de roedores paseando – como nosotros – por la calzada Colón.

En el centro de Torreón se vive con ritmo y urgencia para los que caminan y los que conducen: encontrar estacionamiento después de las nueve es un golpe de suerte, caminar deprisa y programarte para que no se te pase el saldo del parquímetro, esto (si trabajas aquí más de ocho horas) puede convertirse en una pesadilla. Un minuto tarde y tus puntuales depósitos anteriores se van al carajo. Es un arte de precisión, de tiempo, de atención y una desilusión tremenda cuando sales corriendo y te topas con el temible papelito blanco sostenido en el parabrisas.

Los parquímetros operan de 9:00 am a 8:00 pm (de lunes a viernes) y los sábados de 9:00 am a 2:00 pm), el costo es cuatro pesos por hora, mientras que en Gómez Palacio esta semana se dio un incremento: 5 pesos por hora. La multa por esta falta es de 3 a 4 salarios mínimos.

Si queremos hacer un poco más de historia y hurgar en los orígenes de los parquímetros tendremos que voltear al país que nos mantiene ocupados y atentos: Estados Unidos. En 1932, Oklahoma patrocinó un concurso para crear un aparato que permitiera controlar el tiempo de estacionamiento de los coches, el ganador fue el abogado Carl Magee. Tres años después, los parquímetros se implementaron alrededor del país del norte y después se extendieron por todo el mundo.

Esta semana realicé una solicitud de acceso a la información para conocer cuánto dinero se obtiene por concepto de multas por omisión de pago a parquímetros y a qué se destina el recurso recaudado.

Antes de escribir, pregunté en mi cuenta de twitter @Olivareslucia ¿Qué les gusta (y qué no) del centro de Torreón? Roberto Bañuelos (@Roberto_BE5511 ) respondió: Me gusta que siempre hay algo que ver ó hacer ¡Lo que no me gusta es que la gente lo ensucia mucho!

¡Vengan! Y no se asusten cuando vean oficiales de tránsito cruzar la calle mientras hablan por teléfono, ni montones de basura qué esquivar, pero ¡vengan! Que conocer el centro es conocer la ciudad.

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