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Columnas

Yo critico, tú criticas, todos criticamos

“El mayor obstáculo para el descubrimiento no es la ignorancia; es la ilusión de conocimiento”

Danier J. Boorstin

He de decir que el artículo de hoy es un tema que llevo pensando mucho tiempo pero que en las últimas fechas ha crecido en mi mente de manera importante.

Tengo alrededor de 3 años dando conferencias de participación ciudadana en diversos foros y éstas se dan desde dos grandes esferas importantes: el criticar y el hacer.

Sin embargo, veo cómo la crítica cada vez más se está haciendo de manera virtual, una crítica realizada en redes sociales, una crítica de Facebook y de Twitter, una crítica basada en mi posición, sin información, sin fundamentos.

Me entristece cómo criticamos todo lo que pasa y a todos y no puede ser más encontrada mi posición ya que en este momento, mientras escribo, estoy criticando.

Y sí, las redes sociales nos han dado ese altavoz para quejarnos; nos quejamos principalmente del gobierno, sea cual fuera.  Y es entendido; existen un montón de injusticias y la brecha entre ricos y pobres se hace cada vez más grande, la corrupción es rampante y parece que estos señores no tienen vergüenza.

Sin embargo, los temas de la queja son variados, nos quejamos tanto del bache como del muro, de los aranceles, de Trump, de la editora de la revista Vogue, de las televisoras vendidas, de la juventud que no participa, de la gente que acepta una despensa, de que el himno nacional no se escuchaba en el estadio o de que las banderas en nuestros perfiles no van a generar un cambio, nos quejamos realmente de todo.

Nos hemos convertido en expertos de todos los temas y estamos dispuestos a llevar a la hoguera a quien no piense como nosotros, ahora resulta que  las personas que tenemos redes sociales somos  expertos en los efectos que tienen los videojuegos en los niños o somos antropólogos que sabemos la razón por la que la sociedad se está pudriendo y los niños vienen cada vez más viciados o tenemos una especialización para ser terapeutas de familia ya que hablamos de que estamos educando mal a nuestros hijos, hablamos de los aranceles que puso Trump para pagar el muro y todo esto sin leer una sola página del tratado de libre comercio, es decir sin información validada. Es lo que yo pienso, tengo mi molestia y tengo el foro y lo publico ¿Por qué?, porque tengo ese derecho de criticar.

Creo que uno de nuestros errores más importantes es que tenemos es creer que contamos con todas las respuestas, pero no nos hacemos las preguntas adecuadas. Me viene al mente una frase de Albert Einstein  que cito al iniciar cualquiera de mis clases, “no considero que tengo un talento especial, sólo soy apasionadamente curioso” y coincide con la frase de Aristóteles que dice que: “la duda es el principio de toda sabiduría”, ¿en qué momento nos ganó la arrogancia y creemos que sabemos todo?,  ¿en que momento nuestro ego es tan grande que creemos que podemos minimizar a alguien por no saber lo que yo sé o que las cosas son como yo digo porque yo las vivo?

Amigos, hay que bajarle dos rayitas, porque el cambio no se logra con la crítica como tal en redes sociales, el cambio se da haciendo, saliendo a las calles, manifestándose, limpiando, generando grupos de acción, dando pláticas, participando activamente, exigiendo con fundamentos y con datos, esa crítica vacía en redes no hace más que contaminarnos, hoy el pesimismo infecta al país y crea zombis a quien entran en contacto con él. Recuerden el principio número uno de la metodología de la investigación científica: un problema se resuelve a la mitad cuando se identifica ¿Tenemos claro cuál es el problema?, eso de lo que me quejo ¿es realmente un problema o un síntoma?, trabajemos en crear ciudadanos críticos mas no criticones. En mi próximo espacio hablare de cómo realizar la crítica que inyecte esperanza y motive y no genere desencanto y tristeza.

Gracias por leerme, espero sus comentarios  y síganme en twitter en @jorgereyes_77

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