Portada Reportaje
Image default

Últimamente, la sociedad se ha vuelto un caos porque hay sufrimiento y gente pasándola mal por donde quieras ver… aunque hay quienes se quieren engañar pensando que esas cosas no están, tal vez por eso no las ven, no las sienten.

Dentro de las experiencias que he vivido, se han presentado un montón de situaciones en las que puedo decidir formar parte o no de la empatía inclinada a ciertas situaciones, y esto es algo que se nos ha presentado a todos, no de manera escondida.

Se dice que para mantener en comunión un Estado, es necesario que todos los individuos integrantes de éste se encuentren en una misma armonía, porque dentro de las bases más importantes para un Estado y su desarrollo están las familias, y las mismas están formadas por individuos. Estos dos actores principales, funcionan como variable independiente (el individuo) y otro como variable dependiente (la familia), pero al mismo tiempo alternando su autonomía con el contexto y con el ejercicio de la interacción con los demás, de manera que nuestra variable independiente puede dejar de serlo cuando su autonomía se convierta a la heteronomía.

De manera sucinta, puedo decir que lo veo como un ciclo, en donde si no están bien los más, no lo estarán los menos y viceversa.

Aquí es donde entra mi incógnita, si unos dependemos de los otros, ¿por qué evitar hacer consciencia de la indiferencia tan marcada que hemos estado llevando a cabo ante las situaciones de los demás, o mejor dicho, ante la situación del otro que por el hecho de estar en la misma comunidad se convierta en situación nuestra, propia? No es el hecho de que te invite a siempre sentirte triste, o impotente, o enojado, o cualquier sentimiento que se preste ante determinada situación, sino el hecho de exhortarte a que no nos dejemos llevar por esas ideas que pretenden hacernos “más felices” cuando lo único que están haciendo con esa “felicidad” es privatizarla. Con esto quiero decir que  la felicidad podría ser de todos, no de  unos cuantos  indiferentes, para que dentro de este estado piensen, o les convenga pensar, que esas cosas que suceden hoy en día no existen, o que tal vez a ellos nunca les va a suceder.

No porque te tapes los ojos o los oídos, aquellos que forman parte de nuestros sentidos, significa que ese hecho dejará de existir. Pero esto no funciona sólo con situaciones que van del particular al general de la sociedad, sino también problemas que empiezan por hechos conjuntos, es decir, a causa de todos, que a veces no se sienten, pero dañan directamente a algunos y/o a la mayoría.

También es importante considerar que dentro de nuestra cultura capitalista, ya bien adoptada, la competencia la llevamos estratificada, es decir, que para algunos, da frutos totales, para otros, frutos a la mitad o tal vez menos y para unos otros, ningún fruto, y ahí es cuando los que reciben poco o mucho del resultado de su competencia (sea ésta sana o no) les importa poco y ven menos a aquellos que si bien hacen su lucha, no obtienen nada.

En la mayoría de las ocasiones, la causa de la indiferencia y de la poca o nula empatía   es porque los que han estado por encima, recibiendo los resultados de su “arduo trabajo”, han empedrado el camino para favorecer o hacer prevalecer su posición privilegiada.

No se han equivocado entonces los que dicen que México es la tierra en donde los unos pisan a los otros para beneficio propio, pisan sin importar a quién, en donde lejos de ayudarnos a subir, nos atacamos unos a otros para poder obtener aquello que deseamos, porque ese es el resultado de una cultura indiferente, necesaria para aquellos a quienes  no les importa pasar por encima de una mayoría y egoístamente obtener aquello que quieren.

La falta de valores humanos nos ha afectado a todos, y siendo más precisa, nos ha afectado como sociedad mexicana.

Artículos Relacionados

Shamir Fernández: el polémico político que renunció al PRI

Editorial

Inversión pública en el Paseo Morelos de Torreón benefició a hijos de funcionarios

Editorial

El periodista Juan Arjón, habría sido secuestrado antes de morir

Editorial
Cargando....