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El significado de las vacaciones es muy controversial entre los diferentes grupos de edades. Para los niños, es tiempo de jugar, de no hacer tareas, de dormir tarde, de visitar a los amiguitos y a la familia que viven lejos, pero, sobre todo, es tiempo de disfrutar a los papás.

Los pequeños de la casa, al menos los que están entre los 4 y los 12 años – edad propia para la educación familiar de los niños – gozan tremendamente a sus padres, les gusta estar cerca de ellos, jugar con ellos, hacer planes, platicar, ver películas juntos, ir a los parques, a las albercas, a recorrer algún otro lugar diferente de donde viven, claro, dejando muy claro que esto sucediera sin teléfonos celulares y sin tablets.

Ya se sabe que el tiempo que los pequeños pasan con sus padres es, o debería ser “sagrado”, es decir, sin aparatos que los aparten de esa compañía, sin interrupciones por el trabajo, o por la distracción de algún video juego, o, los juegos de los celulares. La relación entre padres e hijos, se ha venido deteriorando por la intromisión de la tecnología, la cercanía entre ambos, ya no es la misma, y si a eso se le añade la ruptura de la pareja, la situación se vuelve aún más difícil. Los niños buscan cómo sustituir la falta de comunicación, los padres consciente, o inconscientemente, buscan lo mismo, se acaban las responsabilidades de ese tipo y se crían niños difíciles, con una visión del mundo y de la vida muy errónea.

Las vacaciones para los adolescentes, quienes crecieron con poca presencia de los padres, ya que pocas veces los ven, o interactúan con ellos, son algo que lleva a los chicos a vivir una idea falsa sobre lo que significa estar en este mundo. Muchos de estos chicos creen que estar de vacaciones es dormir, es no hacer nada, es levantarse todos los días a la una de la tarde porque se pasaron toda la noche jugando video juegos, o chateando con los amigos, en lugar de aprovechar este tiempo en descubrir muchas más cosas que forman parte de su mundo, pero que difícilmente las perciben.

Sin embargo, debo aclarar que hay adolescentes estudiantes que aprovechan el tiempo para investigar, y no solamente lo que les encargan en la escuela donde estudian, sino que son curiosos, que llegaron a este mundo con dones innatos, que les gusta indagar, explorar, que salen y observan, cualquiera que sea el lugar a donde vayan, hay otros que hacen historias imaginarias de lo que observan, otros que hacen toda clase de cuentas, con todo tipo de operaciones, otros más que recolectan especies, y uno se atrevería a decir, quiénes de ellos van a ser matemáticos, quiénes serán biólogos, o quiénes serán detectives, y otros más escritores.

La pena es que quienes aprovechan de este modo sus vacaciones son pocos, la mayoría desperdician el tiempo, y no se darán cuenta de esto, hasta que descubran que el mundo es de otra forma y que deben aprenderlo y aprehenderlo, deben vivirlo, deben disfrutarlo, deben compartirlo, y, por qué no, deben transformarlo; aunque para que logren todo esto, tendrán que hacerlo a marchas forzadas, ya que sentirán que el tiempo se les viene encima, y con esto, también las responsabilidades, las obligaciones, los gastos, los gustos y sobre todo la familia.

Todo esto me deja una reflexión muy importante, ya que es deber de nosotros los viejos tratar de direccionar a los más jóvenes de todas de edades, aquellos que están a nuestro alcance y que de cierta forma son nuestra responsabilidad como seres humanos y que formamos parte importante en sus vidas.

 ¡FELICES VACACIONES!

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