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Todo tiene su tiempo y su lugar, las nuevas generaciones suplen a las viejas y en ocasiones, cansadas generaciones. En todos los ámbitos de la vida, los roles cambian, los hijos de pronto se convierten en padres, y los padres de estos últimos se transforman en abuelos; de igual forma suceden cambios en el quehacer educativo; de pronto, aquellos que fueron nuestros alumnos, se convierten en nuestros compañeros de trabajo y más adelante, toman la posición de nuestros jefes.

Es muy alentador cuando uno, activo aún y en sus últimas participaciones como docente, se detiene a observar la práctica del oficio de maestro en el aula, uno de los más bellos oficios en la historia de la humanidad, independientemente de la forma, o del contexto en el que éste se desempeña. Mirar, sentir, disfrutar de lo que son capaces los maestros con vocación, es un gusto enorme al paladar de la enseñanza. Ser partícipe de lo que comúnmente es llamado “supervisión”, o “visoría”, es gratificante, en especial cuando el observado fue tu alumno, o tu alumna y es un prodigio de maestro.

He tenido la suerte de sentarme en la parte más al fondo de tres aulas, en cuyo quehacer conjunto de maestro y alumnos  me ha hecho sentir la más amable y entusiasta experiencia. He visto y disfrutado tres clases sensacionales por parte de tres de mis exalumnos, quienes también lo son de otros tantos maestros,  quienes  han de sentirse tan satisfechos como yo lo estuve al presenciar sus clases.

Prepararse como maestro es una actividad muy especial, no todos tenemos la formación académico-didáctica desde un inicio, otros sí, sin embargo si se tiene la vocación, aprender sobre didáctica y procesos de enseñanza aprendizaje es fácil. Creo que lo más importante en la labor de maestro es definitivamente la vocación, con ésta por delante, todo lo demás es casi automático desde un inicio en esta preparación.

No es fácil cautivar a un grupo de alumnos, mucho menos cuando estos grupos son de adolescentes inquietos como todos; cuando el maestro cautiva la atención del alumnado y se hacen uno sólo, la dinámica es agradable y se aprende mucho más por ambas partes. Es importante mencionar que el dominio de los temas en lo que respecta a la parte académica es muy importante, sin embargo, ese dominio, no lo es todo, es imprescindible que el maestro encuentre la forma de explicar ese contenido desde el contexto del alumno, y para eso, se requiere conocer muy bien en qué mundo se manejan los alumnos, hacer aterrizar un conocimiento, es ir más allá del libro de texto, es ir más allá del propio contenido de la materia. El docente debe encontrar el camino para vincular lo académico con la vida real, eso es lo más difícil y al mismo tiempo lo más significativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En mi reciente experiencia, tras la visita a mis tres queridos compañeros de trabajo, fue fácil encontrar lo antes mencionado; es una gran satisfacción encontrar eso que uno desconoce de los otros, quienes tiempo atrás fueron sus alumnos. Enhorabuena para mí y para ellos, ya que son excelentes maestros ahora, y que siendo tan jóvenes, todavía tendrán la oportunidad de prepararse mejor, ya que tienen mucho tiempo por delante y sobre todo mucho entusiasmo y gusto por su labor docente.

¡MUCHAS FELICIDADES RICARDO, KAREN Y FRANCISCO! En orden cronológico.

    

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