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Los días especiales y los saberes especiales

Hablar de una combinación de características que parecieran no tener relación no es tan fácil; sin embargo, creo que es indispensable que se entienda, o al menos se piense, en  por qué hay días especiales, y cómo pueden festejarse.

Toda la semana pasada, y hasta el día de ayer estuvimos preparando con mucho ahínco el festejo del día de las madres. Ésta es una labor de muchos, y las madres de familia lo agradecen, ellas viven entusiasmadas el evento, como todo festejado reciben regalos, pero sobre todo están felices porque el festejo es para ellas, se sienten acompañadas, ríen, bailan, conversan, en fin, gozan al máximo este festejo.

Todo lo anterior fue posible y divertido para ellas, ya que no tuvieron que preparar nada, no tuvieron que recibir a nadie, ni atenderlo, ni cocinar, ni lavar los platos. Tampoco tuvieron que esperar horas afuera de un restaurante, o esperar en la mesa a ser servidas. Creo firmemente que reflexionar sobre esta clase de festejos en estos días especiales, nos transporta en el verdadero reconocimiento que cada quien quiere dar a los festejados, trátese del día que se trate. Puede ser el festejo del día del padre, del día del niño, del día del maestro, del médico, del enfermero, de la secretaria, etc., etc., etc. De hecho, no sería necesario gastar mucho dinero, tampoco sería indispensable regalar algo caro, con esto quiero decir que los regalos son buenos, siempre y cuando se repartan con amor y se puedan obsequiar en estos días antes mencionados, o en cualquier otro momento, ya que el amor no es exclusivo de ciertas fechas.

Un acontecimiento de esta naturaleza es importante, pero tendría el mismo, o tal vez más valor sentimental, si sucediera en cualquier fecha y en cualquier momento de nuestra vida. Uno podría preguntarse, ¿cuándo es bueno demostrar este amor? Bueno, pues esto se resuelve cuando uno hace un recorrido por el parentesco, o la amistad y reconoce qué tanto hay en mi ser que haya aprendido del otro y cómo valoro eso que me hace diferente y a al mismo tiempo tan igual a aquel que es parte de mi vida, que ha compartido conmigo, que ha discutido conmigo, que ha disfrutado conmigo y que ha dejado una huella enorme en mi personalidad y en mi esencia.

Por otro lado, están los saberes, aquellos que son el resultado de la educación familiar y escolar, así como hay días especiales, hay saberes especiales, esos saberes que se vinculan a las relaciones de unos con otros, entre los que se encuentran los saberes de madres e hijos, y de maestros y alumnos.

Yo, como muchos otros individuos, y sobre todo como muchas otras mujeres, soy madre y soy maestra. Quiero mencionarles que recuerdo muchísimas anécdotas de mi niñez, de cuando estaba en la primaria y de la secundaria. Los maestros de mi generación eran sabios, todo aquello que no te podías explicar, se lo preguntabas a la maestra. En la primaria, nunca tuve un maestro, todas fueron maestras y una de las anécdotas que recuerdo es la de haber tenido en quinto año a la maestra Eréndira y en sexto a la maestra Alicia, ambas eran hermanas y nosotras las alumnas éramos algo más que sus alumnas – en aquel entonces las escuelas eran exclusivas para niñas, o niños – jugábamos un papel muy importante para ellas. En esos años, finales de los años cincuenta e inicios de la década del sesenta, concretamente, entre 1958 y 1960, se llevaron a cabo varias huelgas generales en todo el país, entre estas huelgas estaba la de los maestros; quienes hacían sus mítines y por supuesto, en ocasiones cerraban las escuelas. Nosotras, las alumnas, que teníamos entre 10 y 11 años de edad, nos preguntábamos el significado de las huelgas y cuestionábamos a nuestras maestras, amigas y a nosotras mismas, que nos convirtiéramos en las aliadas del movimiento magisterial, nos poníamos de acuerdo e íbamos a las reuniones de nuestras maestras las hermanas Eréndira y Alicia, éramos como cinco alumnas que de repente llegábamos al lugar del mitin. Recuerdo muy bien que la maestra Alicia nos preguntó, ¿y ustedes, qué hacen aquí?, y le contestamos que queríamos acompañarlas en su lucha, aunque no sabíamos muy bien de qué se trataba, sentíamos, e intuíamos que las maestras necesitaban apoyo. Viene a mi memoria que nuestras maestras se asombraron y nos dijeron, “Muchas gracias, pero no deben estar aquí, ¿saben en sus casas que vinieron?”; contestamos que no, y ellas se miraron y se alarmaron. Nos pidieron que las esperáramos, que nos acompañarían hasta la colonia donde vivíamos todas, en donde se encontraba también la escuela, finalmente nos hicieron prometerles que no regresaríamos al lugar de las reuniones sindicales.

Todo lo anterior demuestra la necesidad de saber más de lo que pasa en nuestro mundo, sobre todo nuestro mundo cercano, con sus limitaciones por la edad. No sólo amábamos a nuestra madre y la festejábamos a nuestra manera, también amábamos a nuestras maestras y sobre todo anhelábamos saber más y ser partícipes de los aconteceres de la época.

Esa parte tan importante en nuestra vida, hizo posible que reconociéramos el papel de los maestros de una forma diferente, por lo tanto cambió en nosotros la manera de verlos, de apreciarlos y de reconocer su labor; en aquel entonces, dada las circunstancias históricas, los maestros, como muchos otros trabajadores, eran unos verdaderos luchadores sociales y eso nos hizo aprender muchísimo de ellos, no sólo por la relación pedagógica, sino por el papel que jugaban en los movimientos sociales.

Así que es bueno saber distinguir el papel de las madres y de los maestros,  para poderlos reconocer, valorar y apreciar en la magnitud que se merecen. Yo amé a todos mis maestros de primaria y secundaria, reconozco la grandiosidad de esta etapa de mi niñez, donde viví situaciones especiales que me hicieron crecer y madurar mucho. Por lo mismo, para mí, el sólo recuerdo de estos personajes es una forma de honrarlos al igual que a una madre, con sólo repasar en ciertos momentos las anécdotas que dejan huella, esto se convierte en reconocimiento y momento de celebrar, así sea 10, o 15 de mayo, o cualquier otra fecha de nuestro calendario.

¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES, Y FELIZ DÍA DEL MAESTRO!

     

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