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Sobre los trabajadores indocumentados de Estados Unidos de Norteamérica… Historia 2

Muchas historias se viven como mexicano indocumentado en los Estados Unidos de Norteamérica, unas más fuertes que otras. En esta ocasión relataré sobre las experiencias que suelen vivir, aquellos que se han aventurado a cruzar la frontera con la ilusión de tener una mejor vida. Si de ganar lo suficiente para tener un techo, alimento, vestido y educación para sus hijos, se trata, podríamos decir que muchos lo logran, sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. La mayoría de las familias completas tienen al menos la fortuna de estar juntos, y también tienen la necesidad de vivir con algún conocido, o familiar al menos al inicio de su ilimitada estancia. El acompañamiento al llegar a la tierra extraña es un recurso irremplazable en muchos sentidos.

Muchas familias llegan con uno, o dos hijos, o con uno solamente; otras apenas son la pareja y sus hijos nacen allá, por lo que se convierten de inmediato en ciudadanos. Cada una de estas situaciones conlleva a problemáticas diferentes, ya que todos los miembros de una familia son parte del gran grupo de indocumentados que tienen que luchar por un espacio propio para poder convivir todos juntos. Las mujeres, esposas y madres, encuentran trabajo generalmente haciendo limpieza en casas de algunos mexicanos, o “latinos”, como suelen llamarlos, personajes que las contratan porque ya tienen tiempo en el vecino país del norte, al menos ya son residentes y tienen mejores oportunidades de trabajo. Estas mujeres trabajadoras, pueden también laborar en casas de ciudadanos norteamericanos y esto constituye una gran ayuda para la familia. Otras más, trabajan en el campo, que es uno de los trabajos más pesados y peor pagados, pero aun así ayudan a la manutención de la familia.

Los hombres generalmente consiguen trabajo en empresas de comida rápida, trabajando en la cocina principalmente, o en limpieza en todo tipo de comercios y oficinas; muchos de ellos, también consiguen trabajo en el campo.

Cabe señalar que las labores en el campo son extenuantes, los horarios van de las ocho a las doce horas, y hay familias enteras que viven prácticamente en las tierras donde trabajan, en casas comunitarias. Las familias que viven en las medianas y grandes ciudades, generalmente rentan una casa vieja, con muchas reparaciones pendientes por arreglar, pero es lo único que alcanzan a pagar.

Un dato curioso acerca de estas familias, es que los niños aprenden el idioma rápidamente, ya que acuden de inmediato a la escuela, o lo aprenden porque ahí nacieron, esto les da un poder enorme; sus padres dependen de ellos para todo, siempre los acompañan al supermercado, a pagar el teléfono, la luz, al banco, a las oficinas de la escuela, al abogado, a las compras de otros artículos, etc. Estos niños son los intérpretes de sus padres ante la sociedad norteamericana, esa función les da un enorme poder. Los pequeños, y en ocasiones no tan pequeños se sienten superiores a sus padres, sobre todo porque nunca los obligan a comunicarse en español dentro de casa y en familia, así que la mayor parte del tiempo los niños se comunican en inglés entre ellos y los papás no saben lo que están diciendo. En fin, esto es un problema que trae consecuencias importantes al interior de las relaciones familiares, en todos sentidos, económico, social, emocional, sobre todo en el manejo de la autoridad.

Los adultos tienen la oportunidad de aprender inglés, generalmente los Community Colleges imparten estas clases en diversas instituciones, tales como templos, oficinas gubernamentales, las propias instalaciones de los Community Colleges, escuelas primarias y otros espacios que son facilitados para estos fines.

La mayoría de estos adultos no permanecen en los cursos por mucho tiempo, ya que el aprender otro idioma les es extremadamente difícil. Muchas personas de origen latino trabajan voluntariamente en estos cursos, ayudando a los maestros de inglés, esto, porque la mayoría de los inmigrantes tampoco conocen la estructura de su idioma y esto les dificulta el aprendizaje del inglés. La mayoría de mexicanos y de otras nacionalidades latinoamericanas que han vivido en Estados Unidos por más de 20 años,  jamás han aprendido el idioma, nunca pudieron, este hecho avergüenza a sus hijos, quienes en muchas ocasiones los desprecian, y como se mencionó antes, ejercen la autoridad por encima de sus progenitores.

CONTINUARÁ…

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