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Más fit y más feliz: a 20 años del Ok Computer

I

En 1987 Thom Yorke se vio involucrado en un accidente de tráfico. Su novia sufrió de un latigazo cervical. Yorke salió ileso, pero desarrolló una fobia a los autos. Imagino la escena en dos lugares, el primero, alguna calle gris de algún barrio obrero al sur de Inglaterra. Un accidente más, un accidente menos, qué más da.

El segundo: un descampado a las afueras de Exeter. Yorke, tembloroso, saca del auto a su novia y mira hacia el suelo, incrédulo. Se mira las manos. Mira al otro conductor y no sabe si encabronarse es lo correcto en estos casos. Insultos le llenan la cabeza, pero no dice nada. El silencio del descampado (un descampado verde y gris, con un cielo nublado y brillante del que pronto saldrá una tormenta) le parece inmenso. Mira dentro del carro y ve una bolsa de aire. Recuerda el impacto de su rostro con esta. Deja salir un suspiro o un bufido o tal vez una maldición. Su novia le dice que no puede mover el cuello y solloza un poco. En este punto Thom quizás haya llorado. Esperemos la ambulancia, esperemos. Las ambulancias llegan y los paramédicos le colocan un collarín a la chica. Thom mira el auto y siento un escalofrío. Ambos suben a la ambulancia. El otro conductor los mira partir y maldice su suerte. Los paramédicos agradecen que no han sido ellos los del accidente y siguen atendiendo. Comienza a llover. Descompuesto en el acotamiento, el auto de Thom aún tiene la bolsa de aire inflada.

II

Después de los accidentes o de un episodio violento, se suele caer en un estado de desrrealización. El mundo parece vacuo, sin fluidez, como si la realidad fuera una proyección y nada más. Así me imagino a Yorke después del accidente, y así también me imagino la visión de OK Computer sobre la realidad. Por la violencia comercial Radiohead se despersonalizó y produjo el álbum como el síntoma de su atmósfera enrarecida. Según Yorke, «Fue como si hubiera una cámara secreta en una habitación, y mirara a la persona caminando – una persona diferente para cada canción. La cámara no es del todo mía. Es neutral, sin emociones. Pero no del todo sin emociones. De hecho, todo lo contrario»

No se puede comentar el mundo sin separarse un poco de él. Esta es (reducida en una frase casi satírica) la manera de producir arte. Radiohead grabó gran parte de este álbum en una mansión, en un contexto rural, frío y alienado, que se reflejó como casi una calca en su sonido. No se lo propusieron, pero Radiohead grabó un disco que capturó la tensión de la época pre-millenial: la irrupción de la tecnología en la vida cotidiana, y todo lo que viene después: el consumismo, el culto personal, el placer vacuo, el desencanto, y los demonios que trepan por las paredes de nuestras habitaciones a pesar de estar hiperconectados.

III

En retrospectiva, creo que este álbum va sobre el cansancio. Ay, el cansancio. El cansancio del capitalismo tardío. El cansancio que sabe a unicel y a comida instantánea. El cansancio que suena y se ve como la estática de un televisor sucio. El cansancio que a veces se traslada al pánico. El cansancio que antes terminaba con la jubilación y que ahora parece se termina nada más con la muerte.

Conozco a muchos jóvenes que se quieren morir. Que elegirían un poco de Monóxido de Carbono, sin alarmas y sin sorpresas (por favor), sobre un trabajo que lentamente te mata y cicatrices que no cierran.

Podríamos quedarnos con eso. Con la pintura depresiva de la realidad, sin matices y sin polaridades. Aceptando la frialdad y la falta de emociones. Pero no. El punto más alto del álbum es Exit Music (For a Film). La canción que sirvió para los créditos de Romeo + Julieta, la innovadora versión del clásico de Shakespeare del director Baz Luhrmann. Y la canción es un gran NO al status quo. Un gran escape, una guitarra distorsionada, dos jóvenes enamorados que escapan, y un gran ahóguense! a los que, con su “sabiduría”, nos jodieron en primer lugar. La negación es un acto adolescente. Escribir poesía es un acto adolescente (tal vez El Gran Acto adolescente). Tener bandas de rock, mejor ni preguntes. Hoy escapamos, empaquen y vístanse, porque hoy escapamos. Gracias, Radiohead. Hoy, a veinte años del OK Computer, decimos no.

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