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¿A poco no…? 2018: el fin del miedo y el principio de la esperanza

¿A poco no es cierto que, al menos durante los últimos 40 años, México ha vivido entre el miedo y la esperanza? Miedo a las crisis económicas sexenales recurrentes; pánico a perder desde el empleo hasta el patrimonio; terror de ser víctima de la inseguridad con el riesgo de la integridad física y hasta de la vida misma; miedo al crimen organizado y a la delincuencia incrustada en las propias corporaciones policíacas, al igual que en los sistemas de procuración e impartición de justicia; miedo a la brutal desigualdad social y el ensanchamiento de la brecha entre los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen poco.

Miedo a no poder obtener algún título académico que permita, ya no digamos alcanzar un mayor estatus socioeconómico, sino un nivel de vida medianamente digno; miedo a los laberintos fiscales y las excesivas cargas impositivas de Hacienda con mano dura para los contribuyentes cautivos que sí cumplen y mano blanda para los incumplidos evasores; miedo a la excesiva burocracia que todo lo complica y carece del espíritu de servicio que debería tener para ser aliada y no enemiga del ciudadano; miedo a la ineficiencia de oficinas y dependencias públicas con altos costos para el erario que impiden el desarrollo pleno e integral del país.

Vía Flickr

Cierto: durante los últimos 40 años la sociedad mexicana ha vivido con miedo, pero el Año Nuevo siempre nos presenta la oportunidad de vislumbrar el amanecer de la esperanza. Existe la convicción de tiempos mejores por venir, cuyos primeros indicios se manifiestan en la vida política y democrática de la nación. Debemos hacer que renazca la esperanza de revivir en el país el orgullo de ser mexicanos, mediante una gran disposición para trabajar de manera conjunta en la tarea de cambiar a la nación y rescatarla de la inercia del subdesarrollo, la corrupción y la impunidad sin límites en que ha estado inmersa por décadas. Pero para que el cambio sea una realidad plena, es necesario un cambio de mentalidad de todos los mexicanos.

La transformación en una cultura democrática que abarque la pareja, la familia, la escuela, la empresa, se cumplirá en el plazo de una generación. El polaco Lech Walessa dijo que el proceso de transformación de nuestro país tardaría, cuando menos, 20 años en realizarse, por lo que debemos prepararnos para asumir, todos, la responsabilidad de amar a México, no con palabras, sino con hechos concretos que se manifiesten en una renovada actitud hacia nuestro respectivo ámbito de responsabilidad. El Año Nuevo que está por comenzar representa una buena oportunidad para reflexionar en que el poder del cambio de mentalidad de sociedad y gobierno conlleva la responsabilidad, el compromiso y la decisión que se requieren para ver 2018 el fin del miedo y el principio de la esperanza.

 ¿A poco no…?

 

 

 

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