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¿A poco no…? EL sueño de los políticos: la pesadilla de los mexicanos

¿A poco no, quienes sueñan con llegar al poder, al lograrlo, parecieran seguir soñando y vivir en un mundo fuera de la realidad cotidiana de la gran mayoría de los habitantes de este país agobiado por la crisis? Daniel Cossío Villegas escribió en 1947 estas palabras que reflejan la actualidad que vivimos: “México viene padeciendo una crisis que se agrava día con día; pero, como en los casos de enfermedad mortal en una familia, nadie habla del asunto o lo hace con un optimismo trágicamente irreal”. Y quienes hoy dirigen los destinos de la nación tampoco son capaces de reconocer la magnitud de la problemática económica, política y social por la que atraviesa el país.

Ellos saben que hay una crisis, pero se niegan a reconocerla como tal, y cuando abordan el tema, lo hacen “con un optimismo trágicamente irreal”. Así por ejemplo, la palabra “crisis” se sustituye por “áreas de oportunidad”, en las que “nuestras fortalezas son superiores a nuestras debilidades”, y para demostrarlo recurren a comparaciones con otros países cuyas desventajas son mayores que las nuestras, como lo han hecho Aurelio Nuño en el rubro de educación, Luis Enrique Miranda en el de desarrollo social e Ildefonso Guajardo en el de desarrollo económico.

Los estragos de la crisis se resienten, pero sus efectos se matizan en el sector oficial. Por ejemplo: debido al recorte presupuestal del gobierno federal, se dejarán de crear 250 mil empleos en este año, señaló el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, pero dijo que esto se compensará con un crecimiento económico y un dinamismo en los sectores que tienen capacidad exportadora, pero ¿qué porcentaje de las empresas están en esa situación?: Es mínimo. Otro de los estragos de la crisis es que 4 de cada 10 mexicanos no pueden alimentar a todos los integrantes de la familia a partir de los ingresos laborales que se generan en su hogar, por lo que recurren a otra forma de transferencias como  programas sociales, remesas o ingresos en especie.

Asimismo, 30 mil misceláneas cerraron y provocaron la pérdida de 56 mil empleos el año pasado, debido a la caída del mercado interno, a la excesiva carga fiscal  y a la inseguridad. Otro indicador que habla de la situación actual es que, por seis ocasiones consecutivas, el estimado de crecimiento del Producto Interno Bruto para 2016 fue ajustado a la baja, en este 2017 ya se ajustó por primera vez, también a la baja, al igual que la expectativas del crecimiento económico del año próximo.

Cierto: “Los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla”. Y se están repitiendo los viejos esquemas que originaron las crisis del siglo pasado. Quienes detentan el poder político en México lograron realizar un sueño, pero la conquista de ese sueño se ha convertido en una pesadilla para los gobernados, agobiados por los agravios conferidos por la misma clase política, cuyo objetivo no es servir a la patria, sino servirse de ella, porque el poder no es un medio para alcanzar un fin legítimo, sino que es un fin en sí mismo. Los gritos de ¡ya basta! se siguen multiplicando. Prueba de ello, es la mega marcha ciudadana “Unidos contra la corrupción y la impunidad”, convocada por el Frente Ciudadano de La Laguna, integrado por 14 organismos cívicos para este domingo 5 de febrero a las 10.30 a.m. De ahí la necesidad de canalizar esa energía social en acciones positivas y propositivas, para que el sueño de los políticos deje de ser la pesadilla de los mexicanos. ¿A poco no?

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