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El significado emocional de un año

Inicio este escrito con la pregunta que me surge en este día, ¿por qué medimos el tiempo?, pero, sobre todo ¿por qué lo medimos en relación a un personaje, en este mundo occidental? Todo está dividido en dos grandes periodos, el más nuevo, es, por supuesto, este periodo que estamos viviendo en la actualidad, llevamos solamente 2017 años de vida en términos de la Historia de la Humanidad, a partir del surgimiento del Cristianismo.

Por supuesto que la historia del hombre no nace en el inicio de la era cristiana, esta historia tiene muchos más acontecimientos, mismos que se contabilizan hacia atrás y que suman muchísimos años más de los que llevamos hasta ahora. Por supuesto que en otros confines de la tierra, el tiempo se cuenta diferente y los años no son los mismos, es por demás especificar que estos territorios y culturas, no tienen a Jesucristo como detonante de la medición del tiempo histórico.

El día de hoy, el último del año 2017 sienta las bases de muchos acontecimientos que están por suceder en el mundo y en México particularmente, ya que se han tramado y han surgido eventos y acontecimientos por movimientos que se avecinan en el 2018. Hay leyes por aprobar en nuestro vecino del norte, hay leyes y movimientos aprobados en nuestro país; simulaciones de ciertas características que nos hacen pensar que podemos enfrentar muchos riesgos y que los “poderosos” no piensan dar su brazo a torcer.

Participantes, o no, de los movimientos sociales que se avecinan tanto en la parte más norte de América, como en México, a todos nos irá muy mal, es bien sabido que el Sr. Trump y sus aliados, en combinación con Mr. PRI y sus aliados, por fin pondrán a trabajar al ejército mexicano- así, con minúsculas- no se merece las Mayúsculas, pero su chamba será perseguir y acabar con todo movimiento en contra del “orden” establecido en nuestro país, no trabajarán para defendernos de los “aliens”, sino que defenderán ese orden impuesto por todo tipo de mafias, mismas que dirigen a nuestro país, desde dentro y desde fuera.

No importa quién gane en las supuestas votaciones, lo que interesa es a quién quieren como su próximo siervo las corporaciones nacionales e internacionales, ese sujeto, sea, quien sea, será “nuestro presidente”, y todo aquél que atente contra “ese triunfo”, será perseguido, castigado, e incluso eliminado. Es la ley de la historia, y siempre sucede cuando los imperios y sus achichincles inician su desplome.

Eso es lo que me ha hecho reflexionar sobre el final de este año, el 2018 será fundamental, en uno de esos movimientos que en la historia se llaman coyunturas, de lo que no estoy segura es de la dirección que tomará este doblez, de hecho no quiero saber, me da mucho coraje darme cuenta del rumbo que estamos tomando como nación, desde la conquista, siempre hemos sido el alimento, la mano de obra y la materia prima de otros, nos han educado para eso, nos hemos “puesto de pechito” como dicen en esta región, nos encanta depender de otros y no tenemos la fuerza, ni la sabiduría para salir del hoyo, al menos como nación, aunque algunos lo puedan hacer de manera individual.

Cada 15 de septiembre celebramos nuestra independencia, pero pareciera que pocos saben lo que el concepto de independencia significa, por eso ni de forma individual se logra ser independiente del todo, mucho menos se logra ser autónomo, como sociedad tampoco, mucho menos en esta época llamada la “Era de la Globalización”; claro que sería fabuloso si todos dependiéramos de todos los recursos del globo terráqueo, pero eso es imposible; el ser humano ha “pintado su raya” por doquier, todo ha dependido del poder de unos sobre otros y se han hecho fronteras de esta tierra, que es única y que se originó sin divisiones geopolíticas. Las únicas divisiones que valen la pena son las naturales, esas que nos brindan los recursos y que debemos cuidar, pero sin ejércitos, sin armas y sin desprecio por los demás.

No nos queda otra que seguir contando el tiempo por años a partir del nacimiento de la Era Cristiana, pensemos y actuemos de tal forma para que el 2018 no resulte tan catastrófico como se ve venir, dejemos por un momento de burlarnos de nosotros mismos y reflexionemos sobre lo que cada uno de nosotros puede y debe hacer para que no nos coman los “coyotes”, o los “cocodrilos”, o en su caso los “osos polares”, verdaderamente no quiero ser las vitaminas, minerales y proteínas de nadie, me encantaría compartir el alimento, sin verme obligada a dárselo a otros, sin recibir al menos una mirada comprensiva, o una señal de aliento, ya que enfrentarse al otro que puede llegar armado de cualquier forma, con tal de quitarte algo material o espiritual, no es de agrado para los que nos consideramos seres humanos por mote propio. Es decir, tenemos derechos y cumplimos con obligaciones, “otros” buscarán despojarnos de lo bien obtenido y trabajado, ya sea material, o intelectualmente, así que estemos siempre reunidos y hagamos un frente común, de esos sin armas, pero sí con inteligencia bien utilizada, dicho de otra forma, actuemos como lo que somos, seres humanos.

¡Feliz año 2018 para todos!

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