Portada Reportaje
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I

Pensemos en tres cosas.

UNO: un niño descubre una caja llena de piezas de LEGO. Hay ruedas, tornillos, piezas que asemejan brazos, piernas, resortes, y, por supuesto, bloques. ¿Qué es lo que hace el niño a continuación? Une, quizás torpemente, las piezas. Después de algunos esfuerzos, logra crear algo. El niño (un niño muy perspicaz) piensa lo siguiente: ¿Qué es esta cosa? ¿Cómo está hecha la cosa? ¿Qué cosas pasaron para que yo pudiera hacer esta cosa? Se pregunta eso el niño, e inmediatamente después, deshace de un manotazo su creación para hacer una nueva.

DOS: es la hora de la comida en algún lugar de Latinoamérica. Vemos a una familia joven en la cocina: Papá, Mamá y Humbertito. Humbertito tiene 4 años y no se quiere comer lo que su mamá ha preparado. No quiero esto mamá, no me gusta, dice Humbertito. Su mamá, harta ya (ha intentado el avioncito y todo tipo de juegos para que el niño coma) le responde a Humbertito: tienes que comerte los frijoles. Por qué mamá. Porque los frijoles se deshacen en tu estómago en pedacitos chiquititos, chiquititos, que después tu cuerpo junta para formar tus bracitos y tus huesitos. Humbertito ve sus brazos, sonríe, y come.

TRES: un profesor chileno de biología. Estamos en Santiago y son los sesentas. Una mañana, durante una clase, un estudiante le pregunta lo siguiente: Usted me dice que los seres vivos comenzaron en la tierra hace 3800 millones de años. ¿Qué comenzó hace 3800 millones de años de modo que usted pueda decir ahora que los seres vivos comenzaron entonces? El profesor mira fijamente al alumno y piensa: preguntitas a la hora del té, ¿verdad, hueón? El profesor se pone colorado, piensa en los libros que ha leído, piensa, piensa, y no encuentra una respuesta que lo convenza. No sé, le dice al estudiante, pero venga dentro de un año y se lo diré.

II

El hombre, asumido como amo, ha permeado de manera tan profunda en el planeta que –en los cientos de miles de años que llevamos en la tierra, segundos, milésimas, apenas arena que se pierde en el infinito en comparación con los 4570 millones de años que tiene la Tierra– hemos transformado el planeta de una forma que antes estaba restringida solo a los volcanes o a las catástrofes planetarias. Esta destrucción, fomentada por la aparición de sistemas de producción derivados del pensamiento estructuralista y determinista tiene su punto más álgido en el hipercapitalismo actual. La realidad exige una reflexión intensa sobre el papel del hombre en la tierra. Necesario es generar un nuevo paradigma del conocimiento.

Humberto Maturana, biólogo y epistemólogo, es el profesor chileno, creador del neologismo autopoiesis. Maturana, junto con Francisco Varela, propone que la condición de existencia de los seres vivos es la continua producción de sí mismos. Así, lo que sucede en el ser vivo estaría delimitado por la estructura de éste: es la dinámica estructural la que determina nuestra respuesta al mundo. En otras palabras, lo que percibimos como realidad no es más que una reacción gatillada de nuestra estructura molecular ante lo externo.

Maturana concibe al hombre como un continuo cuerpo-lenguaje-emoción. Trasladando su propuesta de conocimiento al lenguaje, la llamada “condición humana” es el resultado de una conversación que empezó hace miles de años, y que involucra saberes, emociones, y todo conocimiento, y que nos da una estructura. La experiencia humana, la realidad, se asume desde esa conversación. Y si la conversación funda nuestra condición humana, el mundo está hecho de lenguaje. Que se produce y propaga –como un virus– en el conversar. La esencia humana ES la conversación.

Si el otro es con quien converso, y si conversando creo el mundo, entonces el otro, lejos de ser mi competencia, es mi apoyo para crear el mundo. El mundo no tiene esencia en sí, no tiene una materia objetiva que pueda destilarse, sino es una especie de misterio, un objeto que espera ser vivido, y no descifrado.

Están puestas las bases para una nueva ética. Del gnos antropológico (construcción del ego, generación de verdades inamovibles) pasamos al gnos del respeto (construcción de comunidad): ya no se transmiten conocimientos cerrados en sí mismos, sino una red de emociones, apariencias, observaciones. Entidades no cerradas que permiten dialogar. Ya no como amos, sino como parte del paisaje.

 

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