investigación deuda, influencias y gastos sobre secretaría de inversión público productiva de Miguel RiquelmePortada Reportaje
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Un buen rato y no saber qué decir, mirar la blancura de la página, no atreverse a escribir algo, sobre todo porque hay mucho que decir, mucha inspiración, pero poca fuerza para hacerlo.

Esta última semana no ha sido nada fácil, se ha vivido diferente, se ha esperado diferente, se ha luchado diferente; de repente todo es nuevo y viejo al mismo tiempo. Encontrar una nueva forma de pensar, de pensarse, de actuar, de organizar, de luchar contra corriente, sobre todo en una etapa que se espera y se vive con plenitud, bienestar, sabiduría y aprendiendo todavía, pero con paciencia y con un gusto enorme, ya que los viejos nos adjudicamos lo que vivimos en nuestros presentes cotidianos, tal vez es la única forma de disfrutar del presente, sólo pensamos en el futuro a corto plazo, no nos ilusionamos con el futuro como proyecto.

Las noticias nos llegan de sopetón, algunas las intuimos, por la experiencia vivida por supuesto, otras las esperamos con cautela y sabiendo con cierta certeza que vendrán, sin embargo existen otro tipo de noticias que nos invaden totalmente; tal pareciera que lo inesperado es producto del destino, planeado para nosotros, por quien sabe quién y que busca aniquilarnos y demostrarnos que ya somos frágiles, con menos destreza que antes, con habilidades un tanto disminuidas, sobre todo con los sentimientos a flor de piel. Las emociones fuertes se manejan ambiguamente; la entereza de antaño está debilitada y la sabiduría intenta sobreponerse a los sentimientos. De pronto ya no se sabe cuál de las dos ganará esta lucha que parece interminable.

Filosóficamente se entabla un combate entre la razón, los ideales y el mundo objetivo, los caminos se tuercen, las veredas se bifurcan, el piso que se anda está lleno de baches, el calzado no es el adecuado, y la fortaleza se debilita.

Este andar día a día con las dudas existenciales y sobre el porqué se está aquí, sobre cómo sobrevivir ante circunstancias adversas, sobre el no saber qué hacer, cómo intervenir, qué decir, cómo actuar, dónde ponerse, y sobre todo, cómo apoyar; son demasiadas cosas al mismo tiempo que de pronto desalientan a cualquiera y mucho más a aquellos que no ven al futuro como proyecto.

No cabe duda de que de cualquier manera se sale adelante, se busca la mejor opción, al menos para vivir sin tanta preocupación, aunque el problema siga latente y los diferentes sentimientos luchen al interior de las mentes y los cuerpos, transformados en  reacciones químicas y físicas que afloran como enfermedades, de las cuales el ser humano se defiende de una, u otra forma. La búsqueda de las soluciones, el apego a los compañeros de vida, al resto de la familia y a los amigos, es lo que nos permite salir adelante para enfrentar todo aquello que parece derrumbado y a punto de colapsar.

Cuando se es joven se postergan muchas cosas, tal pareciera que no es necesario resolver con prontitud, cuando se llega a viejo, no se puede dejar nada para mañana, ya que el futuro es incierto y volátil; es por eso que se vive más intensamente cada momento y que muchos de estos instantes pueden alargar la vida, o acortarla. Vivir el presente es fundamental, cada mañana es un nuevo día, pero también es una nueva vida, por contradictorio que parezca; se es un día más viejo, pero al mismo tiempo, se es un nuevo día más.

Todos los viejos aprenden a vivir de esta manera cuando por fin admiten que ya no son los jóvenes que solían ser. Valorar la vida día a día es sumamente indispensable, porque no se trata de vivir por vivir, no se trata de sólo seguir respirando, se trata de actuar diariamente, de hacer, de decir, de aprender y de compartir lo que se sabe, siempre hay momentos oportunos para ello, ya sea entre viejos, o con los demás, por más jóvenes que sean, siempre se tendrá la oportunidad de colaborar de muy diversas formas con los demás, antes de que la vida se nos acabe. No importa qué tan cerca, o tan lejos se esté de aquellos que se extrañan, o que necesitan ayuda, aún con participaciones como ésta, se apoya a los demás. El ser humano “es”, cuando reparte amor en sus infinitas manifestaciones. Deseo que este escrito en especial, sea una de estas manifestaciones para aquellos a quienes amo y que no están aquí conmigo, físicamente, pero siempre están en mí, en pensamiento y sentimiento.

“Vive como si fueras a morir mañana, aprende como si fueras a vivir para siempre”

Mohandas Gandhi

 

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