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Legalidad y ética

Por Leonardo Crespo

Primero. En la ley, lo que no está prohibido está permitido. 
Segundo. Ética es el estudio de lo moral.

La base sobre la cual se regula el comportamiento de la sociedad está fundada sobre sus leyes. Estas se encargan de marcar aquellas acciones que están permitidas y aquellas que no lo están. Sin embargo, esto no significa en ningún momento que estén diseñadas para diferenciar lo bueno de lo malo. Están diseñadas para procurar una cierta forma de justicia.

El problema es que dicha forma de justicia está limitada por la misma herramienta que la procura. Quiere decir, que si bien las leyes son el método para poder procurar la justicia, no son absolutas y sus deficiencias o vacíos pueden ser aprovechadas por aquellos cuya ética flexible les permita ver legalidad en la no prohibición.

Cuando un ciudadano o un funcionario realizan una acción que no está penalizada, debería de preguntarse a sí mismo si su actuar es moral o no lo es. Por ejemplo, alguien que en un camión ve subir a un anciano o a una mujer embarazada tiene la capacidad de levantarse y ceder el asiento. No porque exista una ley al respecto, sino porque su reflexión de aquello que es ético lo condujo a hacerlo. Pudiera de igual manera no mover un dedo, y sus acciones no podrían ser juzgadas por la ley, ya que no está incurriendo en ninguna ilegalidad con su indiferencia.

Pero eso es una trivialidad común. Hablemos de un par de ejemplos más concisos.

Ejemplo 1: Entre junio de 1986 y febrero de 1988 el Sistema de Distribuidoras Conasupo S.A. de C.V. estuvo importando leche radiactiva proveniente de Irlanda, contaminada a partir del desastre nuclear en Chernóbil, y los servidores aprovecharon la ignorancia y la falta de leyes para llevar a cabo ese intercambio comercial. No fue hasta que se dio a conocer al público la situación, que la compra de dicho producto se detuvo.

Más de Leonardo Crespo: Rostros y no números

El Congreso del Estado de Coahuila validó a través del decreto 629,  la instalación del alumbrado público que licitó el R. Ayuntamiento de Torreón en 2014. Para esto se publicaron siete artículos a través de dicha herramienta jurídica. Este movimiento le dio validez legal a la obra, y a nosotros nos dejó con una deuda a pagar por 15 años.

Nuestra limitación a la hora de hacer o no hacer, y la de los servidores públicos, no debe de dibujarse a través el marco interpretativo de las leyes, sino ante el ejercicio ético de las mismas, ya que, como podemos constatar con interminables ejemplos, la legalidad y la ética no son sinónimos.

Tenemos un largo camino que recorrer en materia de legalidad y de ética, tanto como ciudadanos, como funcionarios; para poder llegar a reconocer los actos de justicia de los actos de venganza, y poder exigirnos a nosotros, a nuestros conciudadanos y dirigentes. Pero eso es tema de otra reflexión…

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