Si el próximo gobierno del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, tomara la determinación de detener la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el costo para los mexicanos ascendería a 100 mil millones de pesos; 60 mil de obras hechas por el Gobierno y 40 mil de contratos que tendrían que rescindirse.

Javier Jiménez Espriú, próximo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, explicó que estos gastos afectarían considerablemente al presupuesto de egresos de 2019 e incluso podrían tener un posible impacto negativo en los mercados financieros.

El dictamen que presentó hoy Jiménez Espriú, junto con el mismo López Obrador y otros miembros del gabinete, detalló que el Gobierno Federal tendrá que decidir entre dos opciones: continuar con la construcción del Nuevo Aeropuerto en la zona de Texcoco o edificar dos pistas en la base militar de Santa Lucía para complementar y desahogar al actual Aeropuerto Benito Juárez de la capital mexicana.

Será el 8 de septiembre cuando se den a conocer los dictámenes y se presentarán las bases para iniciar con la consulta pública que tomará en cuenta las opiniones de ingenieros, empresarios, sector académico y ciudadanía para, en octubre, llegar a un consenso y tomar la decisión definitiva.

 

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