Para nadie es un secreto que no hay armonía ni coordinación entre los gobiernos federal, estatal y municipal, en particular con Coahuila, Durango y la Zona Metropolitana de La Laguna.

La pandemia de la infección Covid-19 vino a desnudar innumerables carencias y los vacíos de comunicación que existen entre estas tres entidades.

Da la impresión que en lugar de trabajar para solucionar esta crisis con más rapidez y eficacia, cada quien toma sus propias decisiones para demostrar que tienen la razón, para imponer ideas y para impulsar o fortalecer carreras políticas.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador delegó todo lo relacionado con el manejo de la pandemia a Hugo López-Gatell, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud y Doctor en Epidemiología. Su última estrategia, fue semaforizar a todas las entidades federativas y actualizar la situación de riesgo por semana. Buena o mala, esa fue la directriz del Gobierno Federal hacia los estados.

Como respuesta, el Gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, quien a su vez también es el vocero de todo lo que sucede en torno a la Covid-19 en la entidad, dijo que los semáforos en Coahuila no aplican, que muy difícilmente López-Gatell conoce las condiciones del estado y que tomarán otras decisiones, tales como aplicar otras pruebas y reactivar la economía poco a poco para vencer a la epidemia.

¿El resultado? En los últimos 14 días el crecimiento de la incidencia de la infección por cada 100 mil habitantes en Coahuila creció 121%, es decir, la quinta más alta a nivel nacional.

Por su parte, el Gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, de gira con el mismo Riquelme, coincidió con lo que se planteó en Coahuila, por lo que también se aferró a aplicar una estrategia propia.

¿La consecuencia? En los últimos 14 días el crecimiento de la incidencia de la infección por cada 100 mil habitantes creció 197%, es decir, la más alta de todo el país.

A nivel municipal, el alcalde de Torreón, Jorge Zermeño Infante, dijo que no es su culpa que la gente se esté contagiando, que no puede andar detrás de cada ciudadano para que se ponga el tapabocas y que, en la medida de lo posible, la ciudadanía debe salir a gastar para reactivar la economía.

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¿Qué ha pasado en Torreón? La “nueva normalidad la inició con 340 contagios y 10 fallecimientos, pero hoy 14 de junio la cifra se disparó a 640 infecciones y 18 personas fallecidas, es decir, casi el doble de casos y víctimas mortales en las últimas dos semanas.

Por otro lado, en Gómez Palacio la Alcaldesa Marina Vitela, optó por cerrar todos los comercios no esenciales, al menos, hasta el próximo 22 de junio debido al alza de contagios y defunciones. Además, ha continuado con las sanciones en contra de las personas que anden en la calle injustificadamente y sin tomar las medidas de prevención. ¿El castigo? Pasar unas horas en la cárcel municipal y hacer servicio comunitario.

De acuerdo con los datos de López-Gatell, Coahuila y Durango ya pasaron a semáforo naranja, es decir, el riesgo de contagios sigue siendo alto, pero no está un su pico máximo, sin embargo, aclaró que la tendencia de las infecciones es hacia arriba, por lo que se debería continuar extremando precauciones.

Como pueden ver, cada quien jala agua para su molino, no hay coordinación entre los estados y entre los municipios con la federación. Los contagios y los decesos continúan a la alza. Los ciudadanos cada vez están más relajados y el nivel de autoridad del Gobierno Federal cada vez es más reducido.

¿Quiénes pagan las consecuencias de esta lucha de egos? ¿Quiénes sufren la poca  nula coordinación intermunicipal, interestatal y federal? Al final, como siempre, la ciudadanía.

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