Image default
Portada » Licencias de abandono
Red es Política

Licencias de abandono

Caos, desdén,  indignación y la falta de confianza hacia la estructura gubernamental son algunas de las sensaciones con las que el 2017 ha iniciado. El brutal quiebre sucedió con el alza al precio de los combustibles. Gran parte de los funcionarios han logrado, con su desempeño, homogeneizar un ambiente pútrido y desconfiado. Los ciudadanos de a pie, esos que no son militantes ni políticos ni servidores públicos han comenzado una serie de manifestaciones por todo el territorio exigiendo justicia, congruencia y eficacia.

A pesar de todo el antecedente cercano y de las crisis de seguridad, económicas, educativas, de infraestructura, salud, entre otras, decenas de funcionarios y servidores públicos han comenzado a solicitar licencias para contender hacia las diversas candidaturas para las elecciones del verano entrante.

¿Qué pasaría si un ingeniero o un licenciado o un obrero pidiera licencia en su trabajo para buscar uno mejor y, de no conseguirlo, regresar a sus labores?

El descaro con el que se están manejando los funcionarios, en específico en Coahuila, enciende una alarma que debe prevenir a quienes, con su voto, definirán el futuro del estado.

Hoy, 3 de enero, fue el último día para que todos aquellos interesados en participar en el proceso electoral, pidieran licencia en el caso de que fuera necesario.

Miguel Mery Ayup, Sergio Lara, Verónica Soto, Mayela González, Ángela Campos, Miguel Ángel Riquelme, Isidro López, Lourdes Quintero, Lenin Pérez Rivera, Luis Fernando Salazar y Gerardo García son algunos nombres de quienes, por sus aspiraciones políticas, decidieron abandonar la responsabilidad que, en casos como los de Riquelme, Isidro, Lenin, Salazar y García fueron otorgados por medio del voto ciudadano.

¿Qué nivel de compromiso puede haber en un funcionario que no termina su gestión en tiempo y forma?

Queda claro que los intereses personales de los regidores, diputados y alcaldes antes mencionados, son más importantes que los de sus jefes, los ciudadanos, quienes con su voto los encumbraron hacia un lugar inmerecido.

Fuera de banderas partidistas y de ideologías políticas, la voraz cantidad de solicitudes de licencia es una muestra clara de que el compromiso es inexistente, que el ejercicio en un puesto sirve únicamente como brincolín para acceder a otro y que el trabajo, la constancia, el profesionalismo y la dedicación son virtudes que están al borde del colapso y de la pronta extinción.

Coahuila es un banquete que todos están esperando con babero, tenedor y cuchillo afilado. El proceso político que vivirá el estado estará saturado de promesas vacías y demagogia nauseabunda. La confianza del ciudadano hacia los futuros candidatos es raquítica. Un motivo fuerte para afianzar ese sentimiento es el carente sentido de compromiso y lealtad hacia la responsabilidad adquirida por medio del voto. La gente se está manifestando, la fornida y musculosa molestia social ha comenzado a tambalear a la estructura política del estado que sigue ejerciendo el trabajo público con métodos que más bien parecen una máquina del tiempo que retrocede hacia principios del siglo pasado.

Sólo queda estar atentos, exigir proyectos firmes y viables a todos los candidatos, reflexionar el voto, promover la participación ciudadana y tener la certeza de que en la gente está la solución, y no en un mar de políticos que, hasta ahora, sólo han demostrado que su nivel de egoísmo es más elevado que su compromiso con quienes decidieron darles una oportunidad para trabajar por la sociedad.

Foto extraída del portal digital de El Siglo de Torreón.

 

 

Artículos Relacionados

Policía municipal de Ciudad Acuña agrede a la periodista Gloria Ruiz y bloquea su labor informativa

Editorial

Casi 9 de cada 10 pacientes covid ya están recuperados en Coahuila

Editorial

Rechaza IEC segunda reelección de alcaldes en Coahuila

Editorial
Cargando....