Por Federico Sáenz Negrete

Siempre me ha llamado la atención el enorme festejo que los norteamericanos nos organizan en La Casa Blanca con motivo del 5 de mayo, tiran la casa por la ventana borrando del mapa político la celebración del 16 de septiembre.  Se otorga el micrófono y el escenario a los líderes más importantes del mundo “hispánico” en ese país.

También siempre me inquietó la ingenuidad con la que un serio aspirante al trono del imperio Austro-Húngaro abandonó toda su enorme herencia europea para embarcarse a un arriesgadísimo viaje al otro lado del mundo simplemente porque un reducido (en cuanto a su número y a su talento) de “representantes” de la nación mexicana se lo habían pedido. Nunca me convenció el argumento.

Nunca entendí porque a escasos diez años de que los norteamericanos nos hubiesen humillado, sobajado, ultrajado y expoliado al robarse  más de la mitad de nuestro territorio, los liberales encabezados por nuestro benemérito…se hubiesen aliado a estos usurpadores con tal de ganarle la partida a los conservadores (que todos los días nos recuerdan que son unos traidores) en la guerra de Reforma.

No entiendo. El 5 de mayo me produce muchísimas dudas. Siempre me pareció insuficiente la explicación que da la historia oficial de por qué Napoleón quiso instalar a un príncipe europeo en nuestro país, no encontraba la justificación razonable a la aventura francesa en México. El 5 de mayo siempre me ha intrigado.

Intentando desmenuzar esa madeja, hice un listado secuencial de hechos documentados para ver la fotografía completa y entender que fue primero y qué después. Qué motivaba a unos y a otros.

Evitaré dar nombre hasta donde me sea posible.

En 1821 logramos independizar lo que quedó del incendio. Todas las tendencias políticas fueron incluidas en el Congreso Constituyente de 1822 que intentó gobernar la nueva nación bajo el esquema de imperio parlamentario. Nuestra poca gana para negociar se manifestó en la caída de nuestro primer gobierno (imperial)  y por la espeluznante secuela de cuartelazos que mantuvieron al país en la zozobra en los siguientes 23 años hasta llegar al terrible 1847 y la pérdida de más de la mitad de nuestro territorio.

Nuestro primer presidente republicano cae víctima de una proclama por uno de los héroes de la Independencia. Tanto libertador suelto nos arrojó a la cárcel del caos.

El embajador norteamericano, Joel R. Poinsett, está detrás de todas las maniobras, siempre cabildeando para debilitar al todavía gigante mexicano. Enreda hilos, siembra discordias, funda logias. Mirando el panorama completo, va uno identificando las acciones que trazan una línea que desemboca en nuestra humillante y trágica pérdida de más de la mitad de nuestro territorio en 1847 a causa de una invasión injusta por parte de los Estados Unidos que siempre se trata de evitar mencionarlos por su nombre en este desaguisado, se dice, “fuimos invadidos por un gobierno extranjero”.

Desanimados, golpeados en lo más profundo de nuestra psique nacional, después de haber conocido en carne propia las consecuencias de pelear por todo en lugar de negociar, nuestro país llegó al año de 1857 bastante disminuido y con el ánimo por los suelos. En ese oscuro momento, nuestra patria parió a una generación de grandes políticos, los gigantes de la Reforma. Gigantes por igual, liberales y conservadores, demostraron un enorme talento teórico que conformó la diputación de 1857. Nunca ha tenido el país a tanto talento reunido en una cámara. Siempre me he preguntado por qué solamente se reconoce la valia de los liberales y se oculta que los conservadores tenían la misma estatura intelectual, ética y moral, ese hecho es una gran pista para entender los manejos ocultos de nuestra historia.  Ocultar a la otra mitad no es un buen síntoma de libertad.

 Tanto liberales como conservadores sabían que tenían que ponerse de acuerdo, que si no lo hacían, el pais podría caer en el caos vivido de 1823 a 1846 y que provocó la humillante  pérdida de la mitad de nuestro territorio. O se ponían de acuerdo o al país se lo llevaba la desgracia.

Poco a poco, las discusiones fueron subiendo de tono. Como en todo conflicto, los radicales e intransigentes de ambos bandos van tomando la tribuna y lo que fue una de las últimas ventanas abiertas para sentar sólidas bases del progreso nacional, derivó en la cruel y destructiva guerra de Reforma del 17 diciembre 1857 al 1 enero 1861.

Pero antes de hablar de la intervención francesa en México que se concretó en 1862 en nuestro glorioso 5 de mayo, tenemos que mencionar la intervención política, financiera y militar norteamericana en la guerra de Reforma. Los norteamericanos le ayudan a Juárez a ganar la guerra y lo afianzan en la presidencia. Basta con revisar la batalla librada en Veracruz en 1860 en la que la flota norteamericana le da el golpe final a los conservadores provocando la derrota de Miramón y el arribo del benemérito a su segunda presidencia. Por oscuras razones  esto jamás se menciona.

Inicio el recuento con un vistazo más amplio.

Francia pierde la mayor parte de sus territorios en América. En 1803 el Cónsul Napoleón se entera de la derrota militar en Haití que en 1804 se convierte en el primer país “latinoamericano” en independizarse. En 1803, Napoleón negocia  con el presidente Tomas Jefferson La Luisiana (Arkansas, Missouri, Iowa, Kansas, Minnesota, Nebraska, Dakota, Montana, Wyoming, Colorado. 23% del actual Estados Unidos) en 15 millones de pesos (curioso pero esa cantidad se repite). Napoleón se proclama emperador en mayo de 1804. Francia invade España en 1807 como una jugada más de su conflicto con Inglaterra.

Napoleón pierde el poder en la célebre batalla de Waterloo en 1815. Treinta y siete años más tarde, su sobrino Napoleón III  toma el poder en 1852 y sueña con restituir “la gloria de Francia”. Inventa el término “latinoamericano” para injertar a Francia en las glorias de Iberoamérica y fragua planes para que la presencia francesa sea importante en América.

El desacuerdo entre los norteamericanos por el tema de la esclavitud, asunto que el proyecto esclavista de Texas vino a desbalancear, desencadenó la cruel guerra de Secesión de 1861 a 1865. El emperador francés se relamió los bigotes fraguando planes que dieran salida a sus ambiciones imperiales. Ideó un plan para aprovechar la debilidad norteamericana por su conflicto interno.

Europa era muy consciente del potencial poderío de las trece colonias. Ya el primer ministro de Carlos III, Pedro Pablo, Conde de Abarca, se lo había advertido al monarca español en un texto muy conocido emitido en 1783. Explica con una anticipación de cien años el surgimiento de Estados Unidos como potencia mundial y sus ansias de consumo y poder:

“Esta república federal nació pigmea, por decirlo así, y ha necesitado del apoyo y fuerza de dos Estados tan poderosos como España y Francia para conseguir su independencia. Llegará un día en que crezca y se torne gigante, y aun coloso temible en aquellas regiones. Entonces olvidará los beneficios que ha recibido de las dos potencias, y sólo pensará en su engrandecimiento…El primer paso de esta potencia será apoderarse de las floridas a fin de dominar el golfo de México. Después de molestarnos así y nuestras relaciones con la Nueva España, aspirará a la conquista de este vasto imperio,  que no podremos defender contra una potencia formidable establecida en el mismo continente y vecina suya”

La solución que proponía y que nunca fue escuchada, para neutralizar a esta emergente potencia fue la siguiente:

“Que V.M. se desprenda de todas las posesiones del continente de América, quedándose únicamente con las islas de Cuba y Puerto Rico en la parte septentrional y algunas que más convengan en la meridional, con el fin de que ellas sirvan de escala o depósito para el comercio español. Para verificar este vasto pensamiento de un modo conveniente a la  España se deben colocar tres infantes en América: el uno de Rey de México, el otro de Perú y el otro de lo restante de Tierra Firme, tomando VM el título de Emperador.”

Vaya Commonwealth la que proponía el primer ministro español en 1783.
La Independencia de México fue planteada en España. La falta de visión intelectual para con la sociedad española del siglo XVIII les impidió ver la necesidad de reformar su imperio.
“Hay que dar independencia a la América española aprovechando su gran potencial económico para provocar su madurez política antes que esas trece colonias crezcan y los engullan” profética admonición.

Pero volvamos a los franceses.

Napoleón III decidió utilizar a México como trampolín para reconquistar La Luisiana, un territorio enorme que va de Nueva Orleans hasta la frontera con el Canada. Tras cincuenta años de triunfos, el invicto ejército francés, el mejor del mundo, gozaba viéndose en el espejo y brindado por su gloria. México sería un trozo de mantequilla hermosa en el que el cuchillo galo cortaría una buena tajada para engordar sus arcas. La ambición política de la Francia imperial y no los autoproclamados representantes de la nación fue lo que provocó la intervención francesa en México. Ahora empiezo a entender.

Napoleón III hace planes para recuperar la Luisiana,, empeñado en restaurar la gloria francesa. Inventa el término “latinoamericano” para injertarse en los triunfos de España y Portugal en América. Napoleón planea usar a México como base para atacar a los Estados Unidos por el sur.

Prepara al príncipe Maximiliano de Austria para usarlo como parapeto. Unos insulsos, intrascendentes e inútiles conservadores van a la corte a “pedirle” al emperador Napoleón III que envíe un príncipe europeo a gobernar México para salvar al país de la inminente anexión norteamericana (con la complicidad de los liberales). Napoleón ha elaborado sus planes y se ríe en privado de los “embajadores” mexicanos.

Me llama mucho la atención que Francia no haya intentado negociar con México algún acuerdo para formar una alianza y atacar juntos a los Estados Unidos en lugar de invadirnos. ¿Habrán visto que nuestro gobierno era aliado fiel de Norteamérica?

El personaje central es nuestro Lic. Benito Juárez que ocupó la presidencia en 5 ocasiones:

Primer período presidencial (18 de enero de 1858 al Junio de 1861)
Por un conflicto en el que el presidente constitucional Ignacio Comonfort es destituido, accede a la primera magistratura el Presidente de la Suprema Corte, Benito Juárez Garcia. Juárez se desempeña como presidente de la República durante toda la Guerra de Reforma

Segundo período presidencial (Junio de 1861 al 29 de Noviembre de 1865)
En junio de 1861, cinco meses después de que el gobierno liberal hubiera llegado a la capital después de haber derrotado a los conservadores en la guerra de Reforma gracias a las armas norteamericanas y en medio de una fuerte agitación política, tras tensos debates, el Congreso declaró a Juárez presidente constitucional para el cuatrienio 1861-1865 sin llevar a cabo elecciones. Días más tarde, el general Jesús González Ortega fue nombrado presidente de la Suprema Corte de Justicia, cargo que de acuerdo con la Constitución equivalía al de vicepresidente.

Tercer Periodo Presidencial (30 de Noviembre de 1865 – 7 de diciembre de 1867)
Este periodo como tal no fue constitucional, ya que como estábamos en plena invasión, Juárez se impuso en el poder hasta que se pudiese regresar al orden Constitucional o bueno ese fue el pretexto que puso para no entregar el poder a González Ortega, que era el presidente de la Suprema Corte de Justicia y a quien constitucionalmente le tocaba el puesto. Lo que fue bueno para Juárez en 1857, en 1865  no fue suficiente para González Ortega quien protestó airadamente acusando a Juárez de golpe de estado.

Cuarto Periodo Presidencial (8 de Diciembre de 1867- 11 de Octubre de 1871)
Después de entrar a la Cd de Mexico, procedió a convocar a elecciones donde solo tuvo dos rivales Lerdo y Díaz y a los dos les gano de manera fácil y  aunque aquí comienzan algunos brotes en su contra, en ese momento aun tenia apoyo absoluto de los liberales. Es su cuarto período como presidente y el primero en el que es electo en unas elecciones aunque bastante controladas.

Quinto Periodo Presidencial (12 de Octubre de 1871 – 18 de Julio de 1872)
Tras acabar su cuarto periodo presidencial,  sus seguidores lo postulan como presidente pero no todos los liberales lo apoyan ya que el partido se ha fraccionado también al apoyar a Lerdo y Díaz, pero aun asi gana por estrecho margen. Como no hubo mayoría, el Congreso decide la elección a favor de Juárez. Este periodo termino tras su muerte en 1872 por angina de pecho.

Como podemos ver, Juárez duró 15 años en el poder en cinco períodos presidenciales. Los tres primeros sumamente cuestionables si se analizan los procedimientos para acceder a la presidencia y sobre todo si sopesamos la aureola de “respeto al derecho ajeno” que tanto le adjudicamos y su fama de republicano sujeto a las leyes. Se puede argumentar que estábamos en guerra y que son decisiones de estado muy difíciles pero entonces habría que matizar bastante la imagen que hemos construido del oaxaqueño. Únicamente su cuarto periodo, en la que tenía el control político absoluto, fue, al menos en las formas, democrática. La quinta y última, se decidió en el congreso de manera tirante.

Juárez murió sin soltar el poder.

Haciendo a un lado al político, un político en toda la extensión de la palabra, esto es, un humano capaz de traicionarlo todo por el poder, quiero destacar que los norteamericanos festejan en pleno siglo XXI que por fin un miembro de la minoría negra desfavorecida ha logrado la presidencia. Después de más de 150 años, un afroamericano accede a la presidencia y vaya que he leído ataques contra el presidente Obama solo por el color de su piel. Los mexicanos logramos este hecho en 1857, a mediados del siglo XIX, lo que demuestra que nuestra cultura es bastante más tolerante y abierta que la anglosajona. Sobran testimonios contra Benito Juárez por su ánimo dictatorial, sobre todo desde el bando liberal,  basta leer a Ignacio Ramírez “el nigromante”, pero nunca he leído una queja por que fuese indio. En nuestro país no era extraño que un indígena superara la adversidad y triunfara.

Estos antecedentes sirven para entender la secuencia de hechos.

1803 Francia vende la Luisiana a los EUA.

1810 Inicia la lucha por la Independencia. Miguel Hidalgo da el grito en Dolores.

1821 Con el país en ruinas, Iturbide logra la Independencia enarbolando la bandera tricolor.

1823 Joel R. Poinsett a través del establecimiento de logias masónicas, logra derrumbar el gobierno imperial y pavimenta el camino a una república desastrosa fundada en la              desunión. El caos reina en el país.

1825 Se desmiembra el Marquesado de Aguayo (factor de unión de Coahuila y Tejas).

1836 Texas se declara independiente de México.

13 mayo 1846 Los norteamericanos declaran la guerra e invaden México, argumentando una falsa violación de su territorio por un contingente de mexicanos que atacó a soldados norteamericanos al norte del rio Bravo pero al sur del rio Nueces que era la frontera mutuamente aceptada en el último tratado internacional firmado por ambos países (tratado Adams-Onís 1802) demostrando nulo respeto por la verdad y la legalidad. (Actitud bastante inglesa). Asunto denunciado en el Congreso Norteamericano por el Senador, y futuro Presidente, Abraham Lincoln que le espetó al presidente Polk que esa guerra era ilegal e ilegitima.

13 septiembre 1847  Batalla de Chapultepec (Niños Héroes). Los norteamericanos toman el zócalo capitalino. La bandera de las barras y las estrellas ondea en el centro de nuestra patria hasta su retirada al firmarse el tratado de paz que nos despojará del 55% del territorio. Renuncia el presidente Santa  Anna y se exilia en Venezuela.

2 febrero 1848 Tratado Guadalupe Hidalgo. (Firmado en la hacienda de Guadalupe en el estado de Hidalgo). EUA nos quita la mitad del territorio como resultado de la guerra y paga 15 millones como indemnización (misma cantidad que había ofrecido para comprar dicho territorio, misma cantidad con la que compraron La Luisiana a Francia).

Al arrebatarle los EUA a México el 55 % de su territorio, se rompe el equilibrio entre esclavistas del sur (tejanos incluidos) y anti esclavistas del norte que desemboco en su cruel guerra de secesión en 1861.

Una gran generación de mexicanos se agrupa en dos bandos: liberales y conservadores, no se ponen de acuerdo.

1857 Nueva Constitución liberal.

Desacuerdos inician el distanciamiento y radicalización

1857 Juárez accede a su primer período presidencial

Guerra de Reforma. Juárez gobierna desde el norte y sale al exilio.
Abierta intervención norteamericana a favor de los liberales que triunfan.

1859 12 de julio Expropiación de los bienes de la iglesia (ya los borbones lo habían intentado en 1800)

La Guerra de Reforma fue una muy cruel guerra civil que ganan los liberales gracias a la intervención norteamericana, precursora de la intervención francesa años después.

Dato curioso: conservadores norteamericanos apoyan a liberales mexicanos y luego liberales franceses apoyan a conservadores mexicanos.
Los norteamericanos para apoderarse del país y los franceses para liberarlo y poder bloquear el naciente poderío norteamericano buscando recuperar la Luisiana.

14 diciembre 1859 Tratado Mc Lane – Ocampo. Senado norteamericano, dominado por republicanos de Lincoln lo rechaza pues cargaría el balance hacia el bando esclavista dominado por los demócratas.
En el tratado, los liberales prácticamente

entregaban México a los Estados Unidos. Aunque no fue ratificado, sirvió para

que los norteamericanos reconocieran al gobierno de Juárez y con su ayuda financiera y militar pudiesen derrotar a los conservadores.

1861 Lucha por el poder entre Juárez y Miguel Lerdo de Tejada que se resuelve en favor de Juárez con la muerte de Lerdo.

Jesús González Ortega amenaza levantarse en armas

Juárez logra ser electo presidente 1861-1865

17 julio 1861 Presidente Juárez suspende pagos deuda extranjera, decreta suspención de pagos. Los muy cuantiosos bienes incautados a la Iglesia ya habían sido dilapidados (o privatizados).
Invasión de fuerzas extranjeras a Veracruz.

Abril 1862 Francia envía al conde Lorences a invadir México

1862 5 de mayo Batalla de Puebla.

El General Coahuil-tejano (Goliath, antes Espiritu Santo, Coahuiltejas) Ignacio              Zaragoza, dirige de manera sensata y conservadora una batalla en desigualdad de recursos. Al final, los indios Zacapoaxtlas (conservadores) abren un hueco por donde el  coronel Porfirio Díaz da el triunfo a las armas nacionales.

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1863  11 de mayo. Toma de Puebla por los franceses.

Los franceses cuadruplican su ejército y toman la ciudad después de una gallarda y  heroica defensa por parte de los mexicanos que suscita la admiración del enemigo europeo.
Napoleón III envía 30,000 soldados bajo el mando de Forey.

31 mayo 1863 Juárez sale al exilio instalando los poderes nacionales en San Luis Potosí, luego en Monterrey, Saltillo, Chihuahua y Paso del Norte perseguido por el ejército francés.

Juárez abandonó la capital junto con una gran caravana para llevar consigo el              Gobierno de la República hacia el norte, a salvo de los invasores.

En la caravana iban los principales ministros de Juárez, así como muchas carretas supuestamente cargadas de papeles que contenían los archivos de la nación.

10 junio 1863 Los franceses hacen su entrada en la capital de México,

10 julio 1863  Una asamblea a modo declara gobierno monárquico.
Se ofrece el trono a Fernando Maximiliano.

Marzo 1864 Napoleón III acuerda en París con Maximiliano los términos de su apoyo. Se firman en Paris los Tratados de Miramar en los que Napoleón III y Fernando Maximiliano, sin tomar en cuenta a ningún mexicano de ninguna comisión. Francia        ofrece 25,000 soldados por seis años en apoyo a Maximiliano.

10 abril 1864  Instauración del Imperio. Inicia el reinado de Maximiliano en México

Llega Maximiliano después de pintarle la raya al Papa que pedía la restitució de los bienes de la Iglesia, ratifica leyes liberales, se enemista con los conservadores.

4 septiembre 1864   En el Gatuño hoy Congregación Hidalgo, cerca de Matamoros Coah. Juárez entrega los archivos al custodio de lugareños que los esconden en la Cueva del Tabaco. El presidente da el día 15 el grito en Pedriceña, Durango.

1 diciembre 1865  Concluye el periodo constitucional de Juárez y decide permanecer en el poder. En Paso del Norte, hoy Cd Juárez, emite un decreto. González Ortega, presidente de la Suprema Corte, lo acusa de golpe de estado.

Abril 1865  El Gral. Confederado Robert Lee se rinde ante Ulises Grant, Gral. Federalista en la batalla de Gettysburg.

1865 mayo. Termina la guerra de secesión en los Estados Unidos.

Se consolidan los Estados Alemanes y amenazan a Francia.

Asesinan al presidente Lincoln.

Los norteamericanos presionan a Francia para que se retire de México reviviendo la doctrina Monroe : América para los americanos, osea, México es propiedad o coto de caza de los EUA, Europa no tiene nada que andar haciendo acá.

El congreso francés y los financieros le niegan recursos a Napoleón III para continuar con la aventura mexicana

Napoleón decide abandonar México, ordena a su Mariscal Aquiles Bazaine que ordene la retirada.

Los norteamericanos intervienen en México otra vez, ayudando a los liberales
con soldados, recursos y armamento ahora que los conservadores ya no tienen el apoyo francés.

Las tropas mexicanas suman triunfos en México contra un ejército que ha sufrido el retiro del apoyo europeo.

8 julio 1865 Carta de desobediencia ética del Gral. Agustín Enrique Brincourt en el rancho del Torreón, protestando por el abandono a sus aliados mexicanos.

1 marzo 1866. Batalla de Santa Isabel (afuera de Parras, Coah.) Andrés S. Viesca derrota a De Briand.                                       Este combate marca el inicio del declive del poderío francés en México.

Don Sebastián Lerdo de Tejada escribió, en una carta enviada al general Viesca, lo siguiente:

“Con la toma de Parras y derrota de las fuerzas imperialistas en dicha plaza, rompió usted la línea militar del enemigo en estos estados de la frontera norte. El triunfo de Santa Isabel es un hecho brillante y glorioso para México, y especialmente para usted y todos sus valientes subordinados que a él
concurrieron. Estos hechos, no lo dudo, levantarán vigorosamente el espíritu público en favor de la causa nacional”. Los laguneros cumplen con la patria.

16 junio 1866 Batalla de Santa Gertrudis (Camargo, Tamaulipas) Escobedo derrotó a una columna de franceses, confederados y mexicanos imperialistas, llevando como segundo a Sostenes Rocha

3 octubre 1866. Porfirio Díaz derrota al coronel Testard en Miahuatlán Oaxaca. Con esta batalla, los mexicanos derrotan definitivamente a los franceses.

Cerca del final, Maximiliano se reconcilia, por necesidad, con los conservadores

1867 Inicia la retirada de franceses

2 abril 1867 Porfirio Díaz derrota al mariscal Aquiles Bazaine y toma la Ciudad de Puebla.

15 mayo 1867  Termina el reinado de Maximiliano que inicio 10 abril 1864

19 junio 1867. Por órdenes del presidente Juárez, Maximiliano es fusilado en Querétaro

21 junio 1867. Porfirio Díaz recupera la ciudad de México

15 julio 1867 El Presidente Juárez entra en la capital de México.

1872 Muere Juárez en el poder después de 15 años ininterrumpidos salvando todos los obstáculos físicos, políticos, constitucionales,  éticos, morales.
Un auténtico político en toda la palabra y encima con suerte. Su contrario, Porfirio Díaz, se encargaría de rehacerle la biografía para poderlo canonizar en el altar de la religión de estado.

1880 Porfirio Díaz, otro oaxaqueño igual de fiero político, accede al poder y reinventa    (¿canoniza?) la figura de Juárez que nos hereda para su eterna veneración (ejercicio poco laico en el que hemos caído).

Se proscribe el pensamiento conservador (en apariencia) y se hace del ideario liberal el ideario de la patria. Al eliminarse esa mitad de la forma de pensar, se rompen equilibrios que nos han constado muy caros.
La falta de libertad tuerce y desvirtúa la mentalidad encarcelada. Ahora tenemos gobiernos que se proclaman liberales pero que actúan de manera conservadora, es el precio por negar la realidad, ahora vivimos en la esquizofrenia.

Se impone un supuesto laicismo que no es mas que prohibir la devoción en los templos  para trasladarla a las plazas públicas. En lugar de la indispensable y sana separación Iglesia-Estado , se impone una extraña religión de estado en la que el estado y su historia oficial, son la religión.

La guerra sirve para dejar pobre a ambos bandos y a la patria hecha girones. Entrar en guerra es la peor traición que le podemos hacer a la nación. Privilegiar posturas radicales que llevan al conflicto es preparar el terreno para destruir al país. Llegar a acuerdos, negociar, ceder, es un acto de patriotismo real que beneficia a la población. En este país tenemos que dejar de aplaudir las guerras que solo han servido para destruir a México. Independencia, Reforma, Revolución.

Cuantas veces, por diferencias internas, por intentar obtener el reconocimiento del exterior, nuestros líderes han hipotecado irresponsablemente al país como hicieron Juárez con el tratado Mac Lane – Ocampo y Obregón con los tratados de Bucareli.

A los mexicanos nos ha salido muy caro no ponernos de acuerdo. Cuantos pobres que hoy sufren la miseria, gozarían de cabal patrimonio si nuestros políticos no fuesen tan estúpidamente ambiciosos. No les importa que la patria muera con tal de quedarse ellos con el cadáver.

Las peores humillaciones, las peores pérdidas las hemos sufrido cuando privilegiamos nuestras ideologías. Cuando Juárez y Obregón traicionan a la patria al ofrecer el país a cambio del reconocimiento internacional, es porque no tienen la legitimidad que da el cumplimiento de la ley.

Cada vez que veo a nuestros diputados y senadores peleando, me pongo a temblar. Soy consciente de todo lo que hemos perdido por pelear. Los políticos tienen una sola función: ponerse de acuerdo con el contrario, negociar, pactar.

En 1862, derrotamos de manera notable a los franceses. Que pena que no supimos leer bien los signos de la política internacional. De haberlo hecho, hubiésemos negociado con los franceses hacer un frente común contra los norteamericanos aprovechando su desunión por la guerra civil. Francia hubiese recuperado la Luisiana y nosotros, Texas, California, Arizona, Nevada, Colorado, Utah y Oregón.

Al lograr nuestra independencia de España, éramos un gigante en América. Nuestra poca gana para negociar, nuestra elección de ir por el todo o nada, permitieron que agentes norteamericanos hilaran fino para sembrar discordias que les beneficiaran, nosotros pudimos haber hecho lo mismo. La guerra de secesión norteamericana fue una ventana abierta para aliarnos con Francia y recuperar lo que nunca debimos de haber perdido.

Ahora si  me queda claro por qué los norteamericanos nos festejan tanto el 5 de mayo, los salvamos de haber sido relegados a 13 colonias.

Nuestra falta de acuerdos nos llevo al desastre de 1823 a 1846, a perder más de la mitad del territorio en 1847. A volvernos a desangrar en 1861 por desacuerdos en las leyes de Reforma y a dilapidar la hacienda nacional.

Es indispensable privilegiar los acuerdos. Dejar de llamar traidores a los que ceden y se ponen de acuerdo. No hay peor traición a la patria que privilegiar a los radicales y fomentar los conflictos. La política es el arte de ponerse de acuerdo, cediendo, negociando, convenciendo.

P.D.

La guerra civil norteamericana terminó cuando el general Confederado Robert Lee se rinde ante el general Unionista Ulises Grant en abril de 1865.

Con respecto a la invasión de 1846, en la que participó bajo el mando de Scott, el presidente de los estados unidos Ulises Grant declaró: “La cruel y sangrienta guerra de secesión norteamericana es el precio doloroso que pagó el pueblo debido al injusto despojo de la mitad de su territorio a un país débil como México” fue “una conspiración para adquirir territorio del cual los estados esclavistas pudiesen formar una Unión Americana” “no creo que haya habido una guerra mas injusta como la que Estados Unidos le hizo a México, era seguir el mal ejemplo de las monarquías europeas”. ( Ulises Grant es el presidente que aparece en los billetes de 50 dólares.)

Robert E. Lee escribió a su esposa con respecto al bombardeo de Veracruz en febrero de 1847:

“Mi corazón sangra por los habitantes” de Veracruz.

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