Antes de morir, Umberto Eco afirmó en su última novela que el periodismo necesita una revolución, un cambio estructural y una metamorfosis que lo saque del calabozo donde se encuentra recluido.

Los medios en este país viven secuestrados por un sistema cruel y sádico de publicidad y represión que corrompe la libertad del ejercicio periodístico.

En provincia, los gobiernos municipales y estatales dominan los contenidos de la prensa, los ataques son mínimos, son pocos los que se atreven a afrontar la corrupción y los malos manejos de quienes nos lideran. En esporádicas ocasiones, la prensa se vuelve ofensiva para obligar al atacado a pagar por su silencio, esto, como efecto dominó, trae consigo una consecuencia terrible; la esclavización del medio.

Aquí no se trata de segmentar la situación en héroes y villanos, el medio para sobrevivir y por la poca creatividad para generar ingresos, decide dejar a un lado su ética periodística siempre y cuando reciba el dinero estipulado, por otra parte, el gobierno amansa y tranquiliza cualquier escándalo que se avecine a base de amenazas y billetazos.

Allá por la década de los cincuenta, comenzó a nacer un género que sin duda le dio vuelta al periodismo tradicional, Truman Capote lo denominó como Non Fiction, a lo que se le puede llamar como No ficción, es decir, un género en el que se relata una historia real con maneras y formas literarias que le brindan una belleza y una atracción más interesante para el público. A Sangre Fría, de Capote, fue la obra que lo destacó a él y al periodismo norteamericano por la brillante manera de abordar el asesinato de una familia respetada y acaudalada de un pueblo en Kansas, reuniendo en ese texto crónica, reportaje, narrativa, entrevista e investigación documental.

 Hoy, que la periodicidad de un diario ya no es novedad ni un producto atractivo, que las notas se han vuelto un nido de lugares comunes sin compromiso, y que el tiraje de los ejemplares ha disminuido por el barbárico crecimiento de las redes sociales y el mundo digital, es momento de hacer un cambi

El periodismo narrativo y de investigación es la clave. Que su publicación sea digital es obligatorio. Generar contenidos atractivos para el lector es lo primordial. Tener medios independientes, que no estén anclados a un ingreso que desvirtúa su función es imprescindible.

En México existen muchos autores famosos que, por su talento literario, crearon una obra periodística de obligatoria lectura para todo aquel que se jacta de amar este oficio: Vicente Leñero, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Renato Leduc, Diego Enrique Osorno, entre otros, han demostrado que el arte y el periodismo pueden ir de la mano y pueden generar un matrimonio ejemplar, pasional, poco rutinario e indescifrable.

“Número cero”, la última novela de Umberto Eco que les mencioné al inicio del texto, propone un periodismo que se publique por semana. Que los contenidos no estén hechos al vapor, que haya un proceso editorial y periodístico para construir y relatar historias reales, tangibles y cercanas que nutran el público y a una sociedad hambrienta de ser escuchada y atendid

Spotlight, película ganadora del Óscar en la pasada entrega, relata la historia de un grupo de periodistas que desnudan abusos perpetrados por sacerdotes y jerarcas de la iglesia en Boston y otros lugares hacia niños. La clave de esta historia fue la osadía del editor y reporteros que decidieron escarbar y desnudar toda la mierda que se encontraron en el camino. El reportaje, segmentado en partes, fue publicado en el periódico y tuvo un impacto brutal en la población.

El periodismo para renacer, necesita obtener su independencia, dejar esos inquietantes protectorados por parte de las grandes empresas y gobiernos que sólo oprimen, corrompen y ahorcan el ejercicio pulcro de la investigación y la denuncia. Los periódicos y medios de comunicación en general, deben entender que la inmediatez de la nota ha sido absorbida y explotada por las redes, que éstas deben ser empleadas para seguir desarrollando ese rubro y que lo que puede salvar e impulsar a esta preciosa profesión es la investigación, la narrativa, el manejo hábil y talentoso de las historias, la independencia y la honestidad con la que se motive a un oficio que han tratado de menospreciar y denostar, pero que es el símbolo de una sociedad sana, porque cuando un país tiene un periodismo crítico, independiente y exitoso, quiere decir que el camino a la libertad está cada vez más cercano.

La muerte es una opción latente, pero el renacer está al alcance de la mano, sólo hace falta creer y entender que la independencia editorial y periodística, empuja a toda la sociedad hacia la libertad.

 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, haz un comentario
Por favor, pon tu nombre aquí