La guerra apenas comienza. Televisa es un soldado con una bala en la pierna y con pocas municiones. El tiempo se acaba, la competencia cada vez arrasa con más fuerza todo lo que está a su paso, todo lo viejo, lo inservible, lo hueco; todo lo que no es útil.

La reestructura de contenidos que Televisa acaba de comenzar, es un paso más para tratar de evitar la muerte. El desplazamiento que ha sufrido por parte de las plataformas on demand ha sido apabullante, los números de rating se han desplomado y, por ende, los inversionistas se han ido alejando poco a poco.

El jueves pasado, Emilio Azcárraga Jean, acudió al noticiero de Joaquín López Dóriga para despedirlo, para cerrar un ciclo que tenía más de una década.  Se especula que El teacher fue despojado de su espacio tras, junto con su esposa,  recibir una seria acusación de extorsión sobre María Asunción Aramburuzabala, quien es la mujer más rica del país.

Hoy, la titular del espacio noticioso es Denisse Maerker, fiel soldado de Televisa que ha estado protegida al tener su espacio Punto de Partida, programa que se enfoca a la investigación y que, al ser en un horario difícil, tenía libertad para ejercer sin poner en riesgo su credibilidad. Aparentemente la carta de Televisa es apostarle precisamente a eso, a recuperar la credibilidad que por años se han encargado de derrumbar, tratar de generar un contenido más periodístico que boletinero para corresponder a las exigencias de un público que  exige y que ya no es tan fácilmente engañado.

Por otra parte, el pisoteado Carlos Loret de Mola fue movido a un espacio también matutino, en el que, en su primera emisión, se notó irreverente, agresivo e inquisidor. Parecía otra persona, como si se tratara de una telenovela y él estuviese actuando de periodista y no de vocero.

La credibilidad no se recupera cambiando contenidos e invirtiendo en sets espectaculares. El público, tiempo atrás, depositó su confianza en todos estos personajes que, siguiendo la ruta del poder, decidieron acatar órdenes y corromper la esencia del periodismo, de la buena y eficaz información. Hoy, que sus ganancias han caído, que sus ratings se arrastran como lombrices y que su credibilidad ya no existe, buscan a toda costa reconquistar a un público harto y fastidiado de que le vean la cara, de que no lo respeten y de que le impongan contenidos que se encuentran anclados en la prehistoria.

Televisa reportó una caída en sus ganancias del 59% durante el primer trimestre de este año. El recorte de personal ha sido constante y los personajes con comentarios y participaciones desafortunadas como Andrea Legarreta, López Dóriga, Adela Micha, Loret de Mola y colaboradores como Carlos Marín, siguen presumiendo una línea editorial afín a las instituciones, al partido tricolor, a la poca crítica y a la total desinformación.

Giovanni Sartori, en su libro La Democracia en 30 lecciones, dice: “El ideologismo habitúa a la gente a no pensar, es el opio de la mente; pero es también una máquina de guerra concebida para agredir y silenciar el pensamiento ajeno.”

Lo que ha hecho Televisa durante toda su existencia ha sido promover el ideologismo, oprimir el pensamiento y desviarlo hacia contenidos vacíos, huecos y desmoralizantes.

Son tiempos de cambio, la televisora de San Ángel busca a toda costa recuperar un público perdido, lo que no saben es que lo más preciado que tenían, que construyeron a base de mentiras y fenómenos construidos, su credibilidad, jamás regresará, ésa la calcinaron hace mucho tiempo.

Fuentes:

La democracia en 30 lecciones

El Universal

 

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