“La tolerancia es el respeto hacia las ideas, creencias o prácticas cuando son diferentes o contrarias a las propias y/o a las reglas morales”.

“Discutir sobre política y religión es una guerra que no tiene fin”, esta reflexión se me hizo la más acertada en mi juventud, tanto que me casé con quién me la dijo. Ahora podría ampliarla al tampoco discutir sobre fútbol, racismo, feminismo, matrimonios gay, aborto, equidad de género,  perros o gatos, etcetéra.

¿Pero por qué es importante la tolerancia? Para empezar porque la cotidianidad está embarrada de ella y porque no existiría la tierra como la conocemos. Ahora piensan que exagero, pero un día sin tolerancia sería como si  cada ser humano tuviera una pistola y la usara contra quien pensara  y viviera diferente, sería el apocalipsis, bueno, ahí sí exageré.

La tolerancia no es un plato que se coma fácil, ya sea por una educación familiar que inhibió la capacidad de aceptar otros puntos de vista,  o la terquedad heredada; de estos conocemos muchos casos en nuestras familias. Tal vez usted la padezca, pero es tan terco que no lo ve.

Un diálogo cualquiera podría empezar con una opinión que sería contestada comúnmente con otra diferente, esto resultaría en  una discusión, y en el caso de México, sumándole unas caguamas, terminaría en fregazos.

No hay nada más gratificante que tener la razón, y aunque no lo crean, no es lo más inteligente.

“La peor intolerancia es la de eso que llaman razón”. Miguel de Unamuno.

 “La tolerancia es la mejor religión”. Victor Hugo.

 “El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida”. Francisco de Quevedo.

 “Pero qué necesidad, para qué tanto problema, no hay como la libertad de ir, volar, andar, así sin penas”. Juan Gabriel.

Sé que es difícil ser tolerantes si las tripas le ganan al cerebro. Lo vemos a diario en las redes sociales, no hay filtro para la respuesta que puedes tener a una opinión contraria a tus ideas.  En la mayoría de los casos las opiniones son contestadas con una agresión en masa para el que se le ocurrió escribir lo que piensa (no pondré ejemplos porque sería intolerante, pero quisiera).

Este tema me saltó a la hoja  porque aunque no crean mi filosofía personal es la tolerancia y me inhibe a atacar algunos temas. Es difícil escribir sin ser intolerante, personalmente me escudo en que no ejerzo el periodismo en el que por regla general tienes que ser objetivo. Aclaro que no soy intolerante, soy burlona,  y este es el mejor argumento del mexicano sin lugar a  dudas.

Si lo pensamos, la historia del mundo sería muy diferente si la tolerancia hubiera sido el mayor argumento:

  • Habría un Quetzalcóalt en cada templo
  • Habría más brujas si no fuera por la inquisición.
  • Habría más clósets abiertos en el mundo.
  • Habría más cadenas de amén en Facebook (no se crean, es broma, con las que hay son suficientes).
  • Habría menos niños huérfanos.

Hasta aquí nadie ha  prendido ninguna antorcha (respiro). La intolerancia hoy y siempre ha tenido la misma fórmula: tema tabú+ cerillo= intolerancia.

Cuando la intolerancia quiera invadir su cuerpo les recomiendo que:

         1.-Piense antes de hablar.

         2.- Pregunte bien sobre el tema antes de  juzgar, no hay peor argumento que la ignorancia.

        3.- Repita diez veces “el respeto al derecho ajeno, es la paz”. Don Benito Juárez.

        4.- Si nada de esto  le funciona, le suplicamos que no publique su opinión a las redes sociales. Gracias.

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