¿A poco no ha sido desde siempre el someter a medios de comunicación y a periodistas críticos del sistema, una práctica gubernamental en países donde la libertad de expresión es un peligro para los detentadores del poder? La consigna ha sido “plata o plomo”: o se callan a golpe de dinero o a punta de pistola. Ya lo decía el presidente Álvaro Obregón: “no hay quien resista un cañonazo de 50 mil pesos”. Según Fundar, el gobierno de EPN ha gastado en su sexenio más de 37 mil millones de pesos en publicidad oficial. Se silencia a periodistas a billetazos, a balazos o presionando a los propietarios y concesionarios de medios para que los despidan.

Así sucedió con Leonardo Curzio, que a lo largo de 12 años condujo en Núcleo Radio Mil una mesa de análisis con María Amparo Casar y Ricardo Raphael. El pasado 28 de septiembre criticaron unas iniciativas impulsadas por el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, calificadas de “inmorales” por Ricardo Raphael y de “absurdas, populistas y baratas” por Amparo Casar; al día siguiente, el concesionario del medio, Edilberto Huesca, informó que ambos colaboradores saldrían del aire por razones presupuestales, lo que llevó a renunciar a Leonardo Curzio.

Lo mismo sucedió en MVS Radio con Carmen Aristegui, a raíz del reportaje de la “casa blanca”, al igual que con Pedro Ferriz de Con, quien renunció a su programa de radio, luego de que se filtró una conversación íntima y privada. También el analista e investigador Sergio Aguayo fue blanco de una demanda del exgobernador Humberto Moreira que lo acusó de “daño moral”, luego de que el periodista publicó un artículo cuando el político fue aprehendido en España. El objetivo de la demanda, a decir de Aguayo, fue como una medida de presión para frenar la investigación en torno a la masacre de Allende, Coahuila.

Y tú ¿qué opinas de los intentos del gobierno para someter a medios de comunicación y periodistas críticos del sistema?, a lo que podrías responder: todos los gobiernos lo hacen o se deben castigar en las urnas o presionan amenazando con cancelar las concesiones de Radio y TV. Para Sergio Aguayo, “silenciar a los críticos nace de un entendimiento entre concesionarios y funcionarios. La concesión es un bien de la nación que se administra manejando la información y las ideas para beneficio propio y de quienes gobiernan, y a los incómodos se les quita el micrófono o la cámara”.

Analizar el papel que juegan los medios de comunicación en la actualidad, al verse presionados por algunas autoridades para someterlos a sus intereses, incide en la importancia de que la ciudadanía esté bien informada para que defienda su derecho constitucional a una información veraz, plural y oportuna, y que, pese a la censura, los asesinatos, intimidaciones y desapariciones de periodistas, en México se sigue generando y difundiendo esa información vital para la sociedad; un derecho que todos los medios debemos ejercer con responsabilidad, ética y profesionalismo a través de nuestro trabajo cotidiano, en defensa de la libertad de expresión, que es la madre de todas las libertades.

 

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