“La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado.” Winston Churchill

En otra ocasión comentaba que no puede haber democracia sin demócratas y México es paradigmático en ese sentido, ya que muchos analistas, escritores y políticos lo han  definido adecuadamente. Ejemplos sobran: Vargas Llosa “México es la dictadura perfecta”,  José Mujica: “No creo que el pueblo de México se haya convertido en demócrata y razonado su voto” a raíz de la última elección.

Citaré un artículo publicado por Letras Libres, autoría de Isabel Turrent, pues México no es el único lugar del mundo en el  que se repudia a los políticos y sus partidos:

“El fantasma del rechazo a los políticos actuales y a sus modos de gobernar recorre todo el mundo occidental. Una encuesta de 2013 entre votantes estadounidenses mostró un resultado que muchos mexicanos compartirían: los diputados y senadores son más impopulares que los embotellamientos y las cucarachas. Y en Gran Bretaña, 62% de entrevistados en una consulta de 2012 estuvo de acuerdo en que “los políticos mienten siempre: no se les puede creer nada.”

En México realmente no hemos vivido una real democracia y se pueden contar con los dedos de una mano y nos sobran. Las elecciones que se pueden considerar “democráticas”, cuatro que históricamente así fueron consideradas; una de ellas y la del primer presidente de México, Guadalupe Victoria, que no llegó a mayores cosas.

Otra elección “democrática” fue la Francisco I. Madero, e igual no pasó a mayores y culminó con su asesinato y todos lo “revolucionarios” querían su tajada del pastel.

Otro ejemplo fue la elección de Vicente Fox, que al igual que ahora le decían, “no nos falles” y falló; siguió el mismo sistema “democrático a la mexicana”. Corrupción, impunidad, partidos que no son partidos sino simples franquicias y concesiones que tienen sus propietarios.

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Y esta última, citando a José Mujica, tiene sus bemoles y se debería analizar con mayor detenimiento, pues los con “datos” históricos, independientemente de la expresión de Mujica, no se encuentra una explicación razonable. Veamos: la “izquierda mexicana”, que nunca se ha sabido cual es realmente, en sus mejores momentos, obtuvo cerca de doce millones de votos y nunca alcanzó a acreditar representantes en todas las casillas de los 300 distritos electorales y de pronto da un salto, digamos optimistamente, de 18 millones de votos y alcanza la friolera de treinta millones de votos, que ni el PRI en sus mejores momentos alcanzó. Ver padrón, lista nominal y resultados históricos. Analicemos con calma.

Ahora vemos actitudes y acciones de gobierno que realmente desconciertan que no sabemos si son de derecha o de izquierda: propuestas económicas como nacionalizar industrias y fortalecer al Estado interventor como en los años setentas; echeverristas, acabando con los órganos  autónomos, CNDH, reguladores energéticos, INAI, el INE, UNAM, etcétera, y dejando de lado al pueblo “bueno y sabio” y no cubriendo sus necesidades más sentidas: seguridad, salud, educación, empleo, pensiones, servicios en general, etcétera. Aunque uno quiera pensar mal y que el “PRIMOR” está vivito y coleando.

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