Por Alejandro Nava Femat

La primer visita del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador al Presidente de Estados Unidos Donald Trump obliga a realizar un análisis de la misma, así como una revisión de la política exterior de México a casi dos años de su gobierno. Para ello, es indispensable considerar el marco histórico e institucional de la diplomacia mexicana, sin dejar de lado el factor político; con el objetivo de obtener un resultado más cercano a la realidad y del verdadero interés nacional.   

Debemos partir de la existente tradición de más de un siglo en que los presidentes de México y Estados Unidos han sostenido reuniones de forma ininterrumpida, postergar la reunión entre ambos mandatarios para después de la elección del 3 de noviembre de este año en el país vecino como algunas voces demandaban, ponía en riesgo el que ésta ya no se llevara a cabo, marcando así a la actual administración no sólo con el rompimiento de esa tradición y el fracaso diplomático, sino también con un posible recrudecimiento en la relación bilateral en lo que resta de le administración Trump, y de un probable segundo termino mediante su reelección.

Voces como la del ex canciller Bernardo Sepúlveda Amor, quien mediante carta dirigida al actual Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, publicada en el diario La Jornada previo a la visita, alertaba que la reunión causaría tres escenarios adversos hacía México. Primero, una antipatía en el Partido Demócrata, segundo, de ganar el candidato Joe Biden la elección, el antagonismo en las políticas bilaterales sería evidente y tercero, de perder la elección los demócratas mantendrían su mayoría en la Cámara de Representantes y tomarían el control del Senado, con lo que pasarían la factura política a México con las consecuencias del caso. La realidad es que a la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, nombra a Martha Bárcena Coqui como Embajadora de México en Estados Unidos; quien con instrucciones precisas desarrolló en Washington constantes reuniones con congresistas del Partido Demócrata y del Caucus Hispano. Tan intensa es la relación con los Demócratas, que trascendió en la capital norteamericana el comentario que un funcionario de la Casa Blanca le hiciera a la embajadora Bárcena: “México esta muy cerca de los Demócratas”. Lo anterior confirma que desde la cancillería mexicana se ha tejido con fino equilibrio tanto con Republicanos en la Casa Blanca; como con Demócratas en el Congreso.

El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau ya se había reunido con el Presidente Trump en un par de ocasiones, el Presidente de México ninguna. La agenda bilateral no podía postergarse por más tiempo, el TMEC y la Pandemia son temas estratégicos y de tiempos. En el primero, habría que aprovechar el impulso de la entrada en vigor del tratado y publicitarlo a nivel mundial mediante la reunión como ventana de oportunidad para la atracción de inversiones y el establecimiento de nuevas empresas con tan solo algunos meses de ventaja ante la relocalización de las cadenas de valor mientras deciden donde establecerse. En el segundo, el agradecimiento personal al apoyo por el envío de ventiladores, así como una mayor coordinación para enfrentar el avance y rebrote del coronavirus y asegurar que se considere a México dentro del bloque de países prioritarios con acceso a la vacuna, al momento en que se encuentre disponible.

En el terreno de la percepción ciudadana, una encuesta reciente publicada por el diario Reforma, muestra que un 64% de los mexicanos estuvo a favor de que López Obrador haya viajado a Estados Unidos para reunirse con Trump, mientras un 53% piensa que la reunión entre ambos presidentes fue de beneficio para México y un 49% cree que a raíz del encuentro el país recibirá un trato de más respeto por parte del mandatario norteamericano.

Una visión integral en la  política exterior

En el caso particular de la política exterior hemos visto logros consecuentes y considerables, en Nueva York el Embajador de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente Muñiz, recientemente consiguió por quinta ocasión en la historia -con 187 votos de los 192 posibles- un lugar como miembro no permanente ante el Consejo de Seguridad de la ONU; enarbolando  la bandera del respeto al derecho internacional, la aplicación de los principios de política exterior mexicana que privilegia el dialogo, la solución pacífica de los conflictos, pugnar por la igualdad jurídica de los estados y la autodeterminación de los pueblos. Además, nuestro país tendrá representación en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas; siendo la primera vez en la historia que México pertenece a dos consejos, los órganos deliberativos más importantes del organismo multilateral.

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En materia comercial, luego de que en Suiza la Organización Mundial de Comercio (OMC) quede acéfala a partir del 31 de agosto del año en curso,  derivado de la inesperada renuncia adelantada de su Director General, el Brasileño Roberto Azevedo, México de inmediato presentó una propuesta sólida, de amplia experiencia diplomática, económica, comercial y negociadora para dirigir el organismo internacional del cual también es miembro fundador, el actual subsecretario para América del Norte, el Doctor en Economía, Jesús Seade Kuri.   

En el combate a la corrupción, la justicia mexicana a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) está llevando a cabo solicitudes de extradición mediante un complejo proceso de colaboración internacional para lograr las extradiciones en España del ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin acusado de lavado de dinero, cohecho y fraude, en Estados Unidos el ex gobernador de Chihuahua César Duarte Jáquez, culpado por malversación y conspiración agravada de hasta por 6.4 millones de dólares, en Canadá la del ex titular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) Tomas Zerón de Lucio por posibles irregularidades en la indagatoria sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y en el Líbano, la del empresario textilero Kamel Nacif Borge por su presunta responsabilidad en el delito de tortura cometido en contra de la periodista Lydia Cacho.

La visita oficial en el marco de la política exterior mexicana, marca el  inicio de una etapa nueva y diferente en las relaciones México – Estados Unidos, el logro diplomático del Presidente de un nuevo trato hacía nuestra nación y sus migrantes no debe ser menospreciado, ya que con muro fronterizo de por medio, y agravios que no se olvidan, se tendieron los puentes necesarios que hoy llevan hacia nuevos caminos de respetuosa convivencia.

Los migrantes mexicanos pasaron de ser “bad hombres” a realzar contribuciones extraordinarias que se sienten en todas las industrias, comunidades y en todos los lugares de Estados Unidos, del comercio a la ciencia, el pueblo mexicano es valioso, reconoció Trump frente al mandatario mexicano. No dejo de lado que ambas posturas y afirmaciones se dieron en un contexto electoral, la variable diplomática surtió efecto, hoy  la realidad presente es diferente y siempre con un riesgo latente, esa es la histórica relación bilateral. 

Surgirán diferencias y probables futuros desencuentros con Demócratas o Republicanos, sin embargo cuando se atienden los principios que pertenecen a una tradicional política exterior, se ejecuta la diplomacia sustentada en los mismos, no hay riesgo alguno que supere con dignidad, cualquier adversidad en beneficio de la patria; y la valiosa paz entre las naciones.

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