Por Alejandro Nava Femat

Transcurre el año 2020, han pasado 75 años de la victoria del ejercito de la Unión Soviética sobre la Alemania Nazi, las heroicas y dolorosas batallas sufridas por el sacrificio de hombres, mujeres y niños en defensa de su patria, la sangre derramada, el luto y la vida plasmados en la cinta de San Jorge como símbolo por los más de 52 millones de civiles y militares rusos que entregaron su vida en la Gran Guerra Patria para derrotar al nazismo, no han sido en vano.

El fascismo dominante era una realidad en muchos países de Europa, su expansión seguía en marcha y amenazaba por convertirse en omnipresente por todo el mundo, en medio de ello, destacó el espíritu diplomático entre Rusia, Inglaterra y Estados Unidos por encima de ideologías, idiomas y culturas, haciendo a un lado diferencias y alineando intereses con el objeto de conformar una gran alianza que lo detuviera y lo derrotara como finalmente sucedió. El esfuerzo humano y militar más importante estuvo a cargo de la Unión Soviética, la férrea defensa de Moscú, la sorprendente resistencia bajo hambruna, temperaturas heladas extremas con bombardeos de día y de noche al estado de sitio en que se tenía a la ciudad de Leningrado (hoy San Petersburgo), así como la épica, feroz y sangrienta batalla cuerpo a cuerpo de exigencias inhumanas a la lucha y al más crudo invierno en Stalingrado (hoy Volgogrado), la cual sería definitoria en la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial; son solo algunos de los referentes emblemáticos e históricos que resumen dignidad, esfuerzo, lucha, sufrimiento y entrega de un pueblo por vencer a los invasores nazis y así cambiar el rumbo de la historia y el destino de la humanidad.

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La participación rusa en la Gran Guerra Patria no se limitó al campo de batalla con fusiles, balas y cañones, en medio de la misma; el emotivo uso de instrumentos musicales tuvieron una importante e imponente participación, como fueron los casos de la cantante Galina Semenchenko, la cual se presentó con su melódica voz en la línea del frente de guerra de las tropas Soviéticas; o del director de orquesta Karl Eliasberg, quien dirigió a su débil y hambrienta orquesta que pese a la debilidad de sus músicos interpretó con enorme sensibilidad la Séptima Sinfonía del compositor ruso Dimitri Shostakovich, misma que se transmitió y escuchó por toda la destruida ciudad de Leningrado, pero enviando un mensaje de ánimo y fortaleza a los defensores, así como música para la humanidad que hoy en día se preserva y hereda a la posteridad.   

Uno de los legados más importantes de Rusia en la victoria, es la liberación propia, de campos de concentración y de países europeos de las garras del nazismo, evitando hasta el último momento el uso de su poderío nuclear, así su contribución en la construcción del sistema de naciones y el orden mundial plasmado en la Carta de Naciones Unidas, que deriva en el uso constante y permanente de la fina diplomacia rusa basada en el estricto respeto al derecho internacional, para mantener la arquitectura de todas las relaciones internacionales y el establecimiento -en la actualidad- de un mundo multipolar en paz.

Nadie debe escatimar el papel de Rusia en favor de la liberación de la humanidad, por el contrario; la verdad debe ser respetada, reconocida y enaltecida en su justa dimensión por el conjunto de la comunidad de naciones ante el sacrificio de millones. No hay revisionismo histórico que modifique la huella imborrable de hechos reales, comprobables y minuciosamente documentados; que puedan hacerla olvidar, ya que como escribiría con profunda melancolía el poeta Rasul Gamzatov -en Zhuravlí- la verdad regresa, “como regresan las bellas grullas blancas”. Sirvan estas letras para conmemorar el 75 Aniversario del Día de la Victoria de la Gran Guerra Patria, a los millones de héroes caídos, a los veteranos todavía sobrevivientes y al pueblo ruso con amor y generosidad, en un humilde reconocimiento a su enorme aportación de las libertades presentes y futuras, como ejemplo para las generaciones venideras.

*Este articulo fue ganador del segundo lugar del Concurso de Ensayos Literarios del 75 Aniversario Día de la Victoria. Premiado y condecorado por el Embajador de Rusia en México, Víctor Viktorovich Koronelli como reconocimiento al autor.

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