Por Moisés Picazo Salazar.

No atrae para nada hablar de la pandemia Covid-19, ya la gente está bastante apanicada, desinformada y polarizada, como para todavía seguir atizando este fuego, pero esta realidad que no es pasajera ni intrascendente trae sus secuelas y seguirán, quien sabe hasta cuándo y lo único real es que después de esto, nosotros y el mundo no seremos los mismos, permanecerán los mejores rasgos de nuestra humanidad, pero también los peores, en muchos casos.

A nivel mundial todos los países están enfrentando dos aspectos fundamentales, el problema de la salud y mortalidad y el problema económico que se está generando, en el primer caso ni los sistemas de salud de primer mundo han podido, ejemplos sobran: Italia, España, Francia Inglaterra y no se diga la primer potencia mundial Estados Unidos, que está haciendo entierros masivos en los parques de Nueva York, sin instrumentos, ni equipo médico, ni camas de hospitales, ni morgues y en cambio sí utilizan tráilers refrigerados.

En el caso de México, no son excepción los problemas que estos ocasionan, la situación es que López Obrador, como cabeza del gobierno y responsable de todo México, no quiere tomar medidas que atenúen o propicien los menores daños, por ejemplo, se niega a tomar medidas anticíclicas, lo que generará mayor desempleo, hambruna, malestar y estallido social.

Otro efecto de esto será la quiebra de las empresas más vulnerables, micro, pequeñas y medianas que son las que sostienen el mayor número de empleos y generan la mayor parte de los impuestos que recauda el fisco, y he aquí otro problema, las finanzas públicas, de por sí ya quebradas, empeorarán pues no habrá a quien exprimir y ni debajo de las piedras se obtendrán más impuestos. Y sus programas de “bienestar social” (electoreros), no habrá manera de respaldarlos y los ahora beneficiados empezarán a rebelarse. Falta analizar los ingresos en dólares provenientes del extranjero, también caídos. 

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En cuanto a sus programas “prioritarios” (farahónicos), se perfilan a un fracaso rotundo, ni a cual irle: Pemex, donde ahora no se cobra sino que se pagan 2.65 dólares para que se lleven un barril de petróleo y los costos de extracción son 2, 3 o 4 veces mayores al precio de venta y qué decir de CFE, que quiere regresar al carbón, Dos bocas que ninguna empresa quiso construir, el tren maya que no dejará ningún beneficio y sí mucho perjuicio, según los mismos habitantes de la región, el aeropuerto de Santa Lucia, que a nivel nacional e internacional nadie ha aceptado, el corredor trans-ístmico, ninis, pensión universal, etc. 

Imposible analizar toda esta historia y más que López Obrador  ha abierto frentes de guerra al lanzarse contra todo y todos: sector empresarial, medios de comunicación, partidos políticos, científicos, ricos, calificadoras, seguro popular y sistema de salud en general, movimiento feminista y no se diga contra los organismos “autónomos” empujados por la sociedad civil como: INE, INAI, CRE, CNH, CNDH, Tribunal electoral, SCJN. No ha dejado títere con cabeza, ni cómo defenderlo. 

Por lo tanto países del mundo: dos problemas básicos,  México: cuatro, más loS que acumule.

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