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Balones y Sandías: Delirios de persecución

El aficionado mexicano es esa persona que vive totalmente de la esperanza, sea cual sea su deporte, ese personaje se alimenta de la espera de 4 años para llegar a un mundial de fútbol, a unos Juegos Olímpicos (aunque lo único que le importe sea el fútbol), de mundiales de baloncesto o hasta de Clásicos Mundiales de Béisbol. Cuando el evento importante se acerca, la emoción crece, la expectación está al límite y se tiene la plena confianza de salir del “ya mérito”, un clásico título y un buen recordatorio que muy pocas veces hemos arañado con los dedos, la gloria nacional en su máximo esplendor.

Esa emoción, expectación y confianza se presentaron hace poco con la celebración del Clásico Mundial de Béisbol; la historia ya sabemos cómo acabó para el equipo mexicano, un triple empate con marca de 1-2 entre México, Venezuela e Italia, esto desembocaría en un partido de desempate para la clasificación a la segunda ronda con la designación del comité organizador para ese juego entre Venezuela y el de Italia.

Pero, ¿acaso el malvado, malnacido y maldito comité organizador fue el culpable de la eliminación del equipo mexicano de ultima hora, decidiendo esto en un callejón de mala-muerte y sin salida, en lo oscurito para ensombrecer al “gran” equipo mexicano? La respuesta es no y no y mil veces no. Las reglas estaban claras desde el principio y otra cosa muy diferente es que no se haya especificado antes de comenzar el encuentro (México vs. Venezuela) los métodos para la definición del triple empate en la fase inicial, no se confundan, nadie cambió las reglas para perjudicar a un equipo y beneficiar a otro.

Empecemos por partes, y desmenuzando cada uno de los factores, si se da el caso de un triple empate las reglas dicen: «Los equipos empatados serán clasificados en las posiciones para esa ronda según las carreras menos permitidas dividido por la cantidad de entradas (incluyendo entradas parciales) jugada en la defensa en los juegos en esa ronda entre los equipos empatados. Ojo, esto solo es entre los tres equipos involucrados, las divisiones dan los siguientes resultados:

México 9-10 Italia (Italia remontó en la parte baja de la novena sin un solo out, por lo que se cuentan 9 entradas defendidas para Italia y solo ocho para México); Venezuela 11-10 Italia (10 entradas completas); México 11-9 Venezuela (9 entradas completas). De esta forma, se dividen las carreras recibidas entre las entradas defendidas:- Italia: 20 carreras / 19 entradas = 1.05- Venezuela: 21 / 19 = 1.105- México: 19 / 17 = 1.117. (*1) Esas son las carreras que recibieron y el promedio más alto NO clasifica a México. El equipo mexicano no supo defender una ventaja de 9-5 en la baja de la novena entrada perjudicándole directamente en el promedio y en el juego de Venezuela ante la poca claridad de los métodos de desempate, se confió recibiendo 8 carreras a partir de la quinta entrada, afectando el promedio.

La selección mexicana no hizo un buen Clásico Mundial, como repito, esa remontada 9-5 en la baja de la novena entrada es inadmisible, no se te puede ir de las manos ese tipo de resultados y menos contra los italianos; en el juego con Puerto Rico, México perdía 6-4 en la alta de la novena, el catcher mexicano solo tenía que hacer un out demasiado fácil para que México tomara su último turno al bat y poder lograr dos carreras para el empate e irse a extra innings y se le cayó de las manos, a la postre las carreras cayeron como agua y el marcador quedó 9-4. Por último también es inaceptable el tener una ventaja 8-1 (con lo que el equipo mexicano calificaba por el promedio) y terminar 11-9 y complicarse la clasificación.

No vendamos humo y no dejemos que nuestra emoción, expectación y confianza nos nublen la visión, siempre le queremos dar y echar la culpa a algo externo, que si fue el golazo de Maxi en el mundial de fútbol de Alemania 2006, que si el arbitraje nos perjudicó en Sudáfrica 2010, que si el comité organizador cambió las reglas de último momento, que si la decisión unánime perjudicó a “x” deportista en Tae Kwon Do, dejémonos de esos delirios de persecución y pongámonos a reflexionar y retroalimentémonos nuestros errores, la Selección Mexicana de Béisbol no hizo un buen papel en el Clásico Mundial  y al final eso fue lo que le pasó factura en su eliminación.

 

 

 

 

 

 

Nada pudo hacer Adrian “El Titán” González ante la dolorosa eliminación mexicana. (Foto cortesía de: Marca Claro)

La unión hace la fuerza

Todo el fin de semana pasado se habló del tema principal que dominó el deporte nacional; la huelga de los árbitros. No importó que nos quedáramos un fin de semana completo sin la gloriosa Liga MX, la huelga de los silbantes es más que justificada; y es que quiero resaltar dos matices importantes, la unión de los árbitros y el precedente creado por los mismos.

La unión que tienen los árbitros debe de ser imitada por otros personajes de la Liga Mexicana, principalmente por los futbolistas, inmediatamente después de los hechos suscitados en la jornada de Copa (donde Triverio y Aguilar agredieron a los árbitros) diferentes silbantes se comunicaron por “WhatsApp” con Miguel Flores (silbante en Toluca) y con Fernando Hernández (silbante en Tijuana) para demostrarles su apoyo ante cualquier circunstancia y esto derivó en la huelga encabezada por Roberto García Orozco, Francisco Chacón y Paul Delgadillo.

Menciono que los jugadores deberían copiar esta unión porque es indudable la falta de un sindicato o una unión formal por parte de todos los jugadores inscritos en cualquier división mexicana, la comisión del jugador que actualmente existe es una burla, se maneja por intereses superiores y nunca ha defendido de manera correcta a los jugadores. Desde el infame pacto de caballeros, hasta el absurdo “draft de futbolistas”, los jugadores del fútbol mexicano son pisoteados y ninguneados por los directivos y verdaderos dueños del balompié nacional; varios han sido los intentos y boicots que reciben los futbolistas que intentan hacer un verdadero sindicato de jugadores, el caso más sonado es el del periodista y ex-futbolista del Necaxa, Carlos Albert, que por querer crear un sindicato, en sus propias palabras, fue obligado a retirarse a temprana edad y con un futuro prometedor, esta situación tuvo lugar en los años 60’s y hasta ahora tampoco se han dado señales de un cambio.

Ahora bien, el precedente creado por los árbitros es simplemente espectacular, movió de manera fuerte los cimientos de la Federación Mexicana de Fútbol, dando un mensaje clave y claro, nadie está por encima del bien del fútbol mexicano, ni los intereses económicos y jerárquicos, así como el respeto, en este caso, que se le tiene que tener a los silbantes; queda por demás decir que son una figura de autoridad y como tal se le guarda un respeto, no seamos inconscientes, ellos son seres humanos y también se equivocan.

Todo este fin de semana fue histórico y se recordará por el cabezazo que detuvo la Liga Mexicana por completo y para prueba de ello la Federación Mexicana de Fútbol, ya no volverá a ser la misma, ya no más.

El cabezazo que detuvo toda una Liga. (Foto cortesía de record.mx)

 

 

 

 

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